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POLITICA / operativo clamor
domingo 9 junio, 2019

Ernesto Sanz recibe presiones para aceptar ser el vicepresidente de Cambiemos

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por Ezequiel Spillman

Preferido. El propio Macri lo tiene al mendocino en la más alta consideración para ser su vice. Foto: cedoc

Su nombre fue sinónimo de Cambiemos y del triunfo de Mauricio Macri en 2015. Fue fundamental para que la UCR apoye al entonces líder del PRO y, aunque rechazó formar parte del gabinete en, al menos, dos oportunidades, regresó de su San Rafael (Mendoza) natal cada vez que se lo pidieron desde la cúpula del poder.

Hoy Ernesto Sanz vuelve al foco del oficialismo: esta semana el jefe de Estado y sus asesores buscarán convencerlo de que finalmente acepte ser candidato a vicepresidente.

Las insinuaciones que recibió, hasta ahora, se encontraron con una negativa. Sin embargo, quienes estuvieron con el radical afirman que en los próximos días podría cambiar su parecer. Su nombre resurgió tras la Convención Radical, que ratificó el acuerdo con Cambiemos, y sobre todo luego de la decisión de que un correligionario de la UCR pueda estar en condiciones de completar la fórmula presidencial. El dato, además, es que Sanz forma parte de la mesa negociadora que se sentará esta semana a debatir listas y fórmulas nacionales. Su candidatura permitiría cerrar la grieta con el centenario partido de una vez y mostrar “apertura”, una máxima que se instaló en Balcarce 50.

Esa “amplitud” implica que el oficialismo no se cierre con las candidaturas, que le dé un mensaje a la Justicia, el mercado y el empresariado (también de medios de comunicación) que, históricamente, vio con buenos ojos al radical. Entre otros, el mejor amigo del presidente, Nicolás Caputo, quien recomendó que el vice sea ungido producto de un acuerdo con otras fuerzas. Dentro del Gobierno ya cuenta con el aval de Rogelio Frigerio, el ministro del Interior, y de Emilio Monzó, el titular de la Cámara de Diputados, entre otros. De hecho, Monzó expresó a viva voz el jueves su deseo de que sea el vice. Sanz lo llamó después: “No sé si enojarme o ponerme contento por lo que dijiste”, le dijo, entre risas. La buena sintonía entre ambos nunca se apagó.

El mendocino recompuso su vínculo con el jefe de Gabinete, Marcos Peña, hace dos meses ya, y con el propio Macri, de quien se había distanciado con fuertes críticas al esquema de decisiones, el rumbo económico y la falta de política.

La reconciliación se dio dos meses atrás cuando el jefe de Gabinete le pidió al histórico operador radical, Jesús Rodríguez, que lo vuelva a conectar con Sanz. Peña estaba al tanto de las críticas que tenía el ex senador y el alejamiento del presidente, a pesar de que no las hacía públicas. En su primera reunión con el senador, el jefe de Gabinete le pidió: “Necesito que te vuelvas a acercar, que le levantes el ánimo a Mauricio”. A partir de allí volvió a hablar más seguido con Macri. Teléfono mediante pero también mano a mano.

Antes de irse de vacaciones a fin del año pasado a Villa La Angostura, el jefe de Estado ya le había deslizado a la vicepresidenta Gabriela Michetti sus intenciones de llevar a Sanz como compañero de fórmula. Michetti es íntima amiga del radical: ha pasado vacaciones juntos en San Rafael y la mujer de Sanz es una confidente privilegiada.

La única detractora es Elisa Carrió, quien apostaba por otros nombres. Sin embargo, en Casa Rosada están dispuestos a convencerla, de ser necesario.

Dentro de la UCR ya lo llamaron los dos gobernadores, Gerardo Morales (Jujuy) y Gustavo Valdés (Corrientes). “Tenés que aceptar por el país y por el partido”, le dijo uno de ellos. El temor: que Macri piense en otro nombre que no sea radical. “Tiene que poner el cuerpo en esta elección histórica, hasta debatiría con CFK”, comenta un radical en estos días. “En el PJ no podrían ni imaginarse declinar una candidatura por los temas personales”, agregó otra fuente.

El regreso de Ernesto Sanz a Olivos y a la "mesa chica"

La relación Macri-Sanz es más profunda de lo que trasciende públicamente. Son de la misma generación (se llevan apenas dos años de diferencia) y, desde lo estrictamente personal, los unió una historia similar: un padre fuerte que nunca quiso que su hijo se dedique full time a la política.

En 2016 Sanz le expresó al presidente su deseo de “ver crecer” a sus hijos y que dedicar su vida a la política lo había afectado de manera personal. El mandatario lo entendió y hasta se emocionaron juntos. Hoy en el caso de aceptar, y ganar, volvería nuevamente en el Senado y podría colaborar a la articulación de leyes con el PJ y sostener el poder de Cambiemos.


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