miércoles 30 de noviembre de 2022
SOCIEDAD Efemérides 21 de octubre

Gabriel García Márquez y 12 frases peregrinas para recordar a un Nobel de Literatura

El escritor colombiano que ganó un Premio Nobel de Literatura hace 40 años, vivió la mayor parte de su vida en México. Amigo de Fidel Castro, su fervor por la izquierda le valió la persecución de la CIA y la imposibilidad de pisar EE.UU. Historia de un artesano de la escritura.

El 21 de octubre de 1982, el colombiano Gabriel García Márquez recibió la noticia de que la Academia Sueca lo había elegido para merecer el Premio Nobel de Literatura. Después del homenaje y los aplausos, el 10 de diciembre de ese mismo año, en Estocolmo, García Márquez se dirigió al micrófono para agradecer con unas palabras que son en sí, una pieza literaria.

Vestido con el liqui-liqui, la guayabera de lino blanco que le habían confeccionado en Cuba, renunció al frac negro de rigor, para mostrarle al mundo cuál era el traje nacional del Caribe, la pan-nación que lo había llevado hasta el norte de Europa. "Con tal de no ponerme el frac soy capaz de aguantarme el frío", le había dicho a su amigo Álvaro Castaño Castillo, antes de llegar.

Llevando a pasear a los presentes por un abigarrado recuento de los relatos de Antonio Pigafetta, el marinero de Magallanes, las Crónicas de Indias, la Fuente de la Eterna Juventud, cerdos con el ombligo en el lomo, pájaros raros que empollaban en las espaldas del macho, su colega Pablo Neruda, los 20 millones de niños latinoamericanos que habían muerto antes de cumplir 2 años, y los 120 mil desaparecidos por la represión en América Latina, el flamante Nobel de Literatura quiso humildemente dejar en claro que la distinción que le había tocado “en suerte” se debía tan solo a la fortuna de haber nacido en estas tierras meridionales.

“Me atrevo a pensar que es esta realidad descomunal, y no sólo su expresión literaria, la que este año ha merecido la atención de la Academia Sueca de la Letras. Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza, del cual este colombiano errante y nostálgico no es más que una cifra más señalada por la suerte. Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad”, siguió simplificando no sin dolor por los muertos de todos los bandos que no habían cambiado mucho las cosas en lo que iba del siglo XX -ni tampoco lo harían en lo que va del XXI. 

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Además de los honores, el Premio Nobel consistió en la entrega de 1.150.000 coronas suecas.
Gabriel García Marquez 20221020
En su discurso de agradecimiento, García Márquez habló de la Argentina de esos años
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"Numerosas mujeres arrestadas encintas dieron a luz en cárceles argentinas, pero aún se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopción clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares", dijo en diciembre de 1982.

Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura

Como si fuera fácil escribir como él lo hacía. Justo ese año se cumplían 15 años de la publicación de su novela más leída y celebrada, Cien años de soledad

Unos cuantos años después, en 2007 y delante de un auditorio más cálido, el del IV Congreso Internacional de la Lengua Española, contó cómo había sido el comienzo de la novela que fue traducida a 35 lenguas y que agotó la tirada inicial de 8.000 ejemplares en su primera semana en las librerías de Buenos Aires. 

Delante de un Bill Clinton que consideraba Cien años de soledad “su novela favorita” y no quería perderse ni una sola de sus frases, el colombiano dijo que “ni en el más delirante de los sueños” cuando escribía Cien años de soledad en la soledad de su cuarto, con el único arsenal de 2 dedos convocando las 28 letras del alfabeto, hubiera pensado que la leerían 1 millón de personas.

“Este milagro es la demostración irrefutable de que hay una cantidad enorme de personas dispuestas a leer historias en la lengua castellana”, intentó justificar. 

“Sólo sé que desde que tenía 17 años y hasta la mañana de hoy no he hecho otra cosa que sentarme a escribir para llenar una página en blanco o una pantalla vacía de la computadora con la única idea de escribir una historia aún no contada por nadie a un lector aún inexistente”, continuó.

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Su amistad con Fidel Castro le valió la enemistad de la CIA.
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García Márquez dijo que con Castro hablaban mucho de literautra.
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El ex presidente Bill Clinton era su fan, dejó sin efecto la prohibición de visitar Estados Unidos que pesó sobre él durante décadas.
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La reina Sofía y el rey Carlos -aún casados, era el 2007- escucharon su discurso de veinte minutos en el IV Congreso Internacional de la Lengua Española. 
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Con los actuales reyes de España.
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Junto al mexicano Carlos Fuentes, otro de los autores del boom latinoamericano.

Gabriel García Márquez

Pese a que su abuelo Papaleo, coronel del ejército colombiano, influyó notablemente en su personalidad, Gabriel García Márquez no eligió las armas sino el Derecho, hasta que el destino puso las cosas en su lugar. Cuando estudiaba leyes en Bogotá, sucedió el terremoto conocido como “Bogotazo”, que terminó con la vida del candidato presidencial Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948.

Se mudó a Barranquilla y se inscribió en la Universidad local para continuar con las leyes, pero cuando consiguió un trabajo como reportero en El Universal se dio cuenta de que era el momento de dar rienda a lo que realmente le gustaba desde que había leído La metamorfosis (Franz Kafka): la literatura. 

Se mudó a Cartagena de Indias y dedicó casi dos décadas de su vida al periodismo, sumando otras colaboraciones en El Heraldo, El espectador, Prensa Latina, la agencia que había fundado Fidel Castro y su propia revista, Alternativa, de 1974.

El periodismo lo llevó hasta el líder cubano y la sed de justicias, hacia las izquierdas y el control de la CIA, cosa que no impidió que, una vez consagrado por el público y el mundo literario, recibiera el Doctor Honoris causa en Letras que le otorgó la Universidad de Columbia en Nueva York (1971), a pesar de que tenía prohibido ingresar a ese país por “subversivo”, interdicción que levantó Bill Clinton, cuando fue presidente.

García Márquez y su peregrinaje hasta el Premio Nobel

Ni bien fue posible, Gabo –como todos lo llamaban- regresó a buscar a su primer amor, esa niña a la que le había pedido casamiento a cuando ella tenía 13 años. A Mercedes Barcha la había conocido en un baile estudiantil en Sucre. Era nieta de un inmigrante egipcio, hija de un farmacéutico, una belleza de pómulos salientes a la que le juró amor eterno en 1958. 

Y cumplió su palabra. Un año más tarde nacería el primer hijo del matrimonio, Rodrigo, hoy cineasta. Y tres años después, en México, el segundo, Gonzalo, que es diseñador gráfico. 

En junio de 1967, Cien años de soledad, publicado por Editorial Sudamericana de Buenos Aires, lo hizo conocido en el mundo entero y, con el tiempo, lo consagró como la figura más prominente del realismo mágico, “esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad sin fin se confunde con la leyenda”, tal como definió el escritor cuando recibió el Premio Nobel, para explicar a los suecos y al mundo entero ese prodigio de la literatura alimentada sin sosiego por la tórrida geografía latinoamericana y la vehemencia de sus pueblos. 

Durante el IV Congreso Internacional de la Lengua Española contó cómo fue ese día en que comenzó a escribir ese sortilegio literario en su casa de la calle La Palma, en San Ángel, cerca de México: “Muchos años después frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”.

“No tenía la menor idea del significado, el origen de esa frase ni a dónde habría de conducirme. Pero no dejé de escribir un solo día durante 18 meses, hasta que concluí el libro”, contó el creador de ese Nuevo Mundo con el que todos sus lectores soñamos, Macondo, que sólo él sabrá cuánto le debía a su Aracataca natal, que lo recibió el 6 de marzo de 1927 y cuánto la emperifolló con los relatos de magias y difuntos de su abuela Tranquilina, quien lo había criado hasta los 12 años.

gabriel garcia marquez
Primera edición de Cien años de soledad (1967). La escribió en México y tuvo que mandar por correo el original, que se facturaba por el peso. El dinero que tenía sólo le alcanzaba para enviar la mitad de las copias mecanografiadas; aturdidos por el imprevisto en el Correo, ni Gabriel ni Mercedes se dieron cuenta de que habían despachado la segunda mitad de la novelay su editor porteño, Francisco Porrúa, entonces director editorial de Sudamericana, le reclamba leer un libro como Dios manda, es decir, por el principio. El mismo Porrúa se ofreció generosamente a pagar el resto del envío.

Pocas novelas de la lengua española pueden enorgullecerse de un comienzo tan memorable. Tal vez compita con este de Pedro Páramo: “Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo” (Juan Rulfo).

O el inolvidable: “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo” de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha (Miguel de Cervantes Saavedra).

Y el enigmático “¿Encontraría a la Maga?”, de Rayuela, el laberinto literario de Julio Cortázar.

El periódico Le Monde incluyó Cien años de soledad entre las 100 mejores novelas del siglo XX y lo bien que hizo. 

Casa de Gabriel García Marquez en Aracataca Colombia 20221020
La casa natal de García Márquez, sobre Carrera 5, en Aracataca, Colombia, se convirtió en un museo y atracción turística.
El traje que usó Gabriel García Márquez para recibir el Premio Nobel de Literatura
Le confeccionaron en Cuba la guayabera de lino blanco que lució el día de la entrega del Premio Nobel; se exhibe en el Museo Nacional de Bogotá, el más antiguo de Colombia.
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Tenía 55 años cuando ganó el Premio Nobel de Literatura; a los 40 había escrito su obra cumbre, Cien años de soledad.

 

Gabriel García Márquez y Mercedes Barcha
A Mercedes Barcha Pardo la conoció en un baile de estudiantes, cuándo ella tenía 13 años y él, 18. Le dijo que, ni bien pudiera, volvería a Sucre para pedir su mano, y cumplió su palabra. Nunca más se separaron.

Porque su carrera podría verse como un antes y un después de su novela sobre la soledad centenaria de los Buendía

Antes de Cien años de soledad había escrito Relato de un náufrago (1955), más deudora de la narrativa estadounidense que del realismo mágico; La hojarasca (1955), su favorita; El coronel no tiene quien le escriba (1961); Los funerales de la mamá grande (1962).

Y luego, El otoño del patriarca (1975), en donde se concentró en otro tipo de soledad, la de un dictador latinoamericano viejo y ajado; Todos los cuentos (1975); El general en su laberinto (1989); Crónica de una muerte anunciada (1981), El amor en los tiempos del cólera (1985); una pieza teatral, Diatriba de amor contra un hombre sentado (1988), que Fernando Birri llevó al cine; Doce cuentos peregrinos (1992); Memoria de mis putas tristes (2004); etc.

La aparición de Noticia de un secuestro (1996), la impecable crónica del secuestro de Maruja Pachón, entonces directora de Focine, y otros seis periodistas a manos de Pablo Escobar y Los Extraditables, hecho en el que murió confusamente la periodista Diana Turbay, trae a la memoria algunas cuestiones. 

Caso interesante, ya que el padre de Diana Turbay, directora del Noticiero Criptón, era la hija del presidente Julio César Turbay Ayala quien, en 1981, había acusado al escritor colombiano de financiar la guerrilla del grupo M-19, mientras García Márquez recibía la Legión de Honor, en Francia. 

Ese había sido el motivo por el cual Gabriel García Márquez nunca más habría de regresar a sus casas de Bogotá ni Cartagena de Indias y dejara transcurrir el resto de su vida entre las viviendas de París y México.

Mario Vargas Llosa y Gabriel García Marquez-20210624
García Márquez y el peruano Mario Vargas Llosa, compartieron el empuje literario del boom, varios años de izquierda y el barrio en el que coincidieron mientras vivieron en Barcelona, a partir de 1967. Hasta que el 12 de febrero de 1976, el autor de La casa verde le pegó una piña en un ojo, por "un chiste" en privado, que el colombiano le había hecho a su esposa, Patricia Llosa, también su prima. Nunca se aclaró del todo la situación.

 

Gabriel García Marquez 20221020
Gabriel García Márquez 20220117
Indira Cato, una joven cineasta mexicana,sería hija de García Márquez, fruto de un vínculo extramatrimonial del autor de El amor en los tiempos del cólera con su madre, la periodista mexicana Susana Cato. Ambos habían escrito juntos algunos guiones de cine; Con el amor no se juega fue uno de ellos...

El recuerdo de un Nobel de Literatura

Gabriel García Márquez falleció en la ciudad de México, a causa de un cáncer linfático que padecía desde 1999. Su cenizas descansan en el claustro de La Merced, en Cartagena de Indias, a donde fueron trasladadas el 22 de mayo de 2016.

Gabriel García Márquez murió el 17 de abril de 2014 y su amor de medio siglo, Mercedes Barcha, lo siguió el 15 de agosto de 2021. Su hijo Rodrigo García, copia fiel del padre, sentía que le debía una historia y el año pasado publicó un libro con los entrecejos de los últimos días de Gabo, el García Márquez que casi nadie conocía, el hombre marchito y desconectado de la realidad: Gabo y Mercedes: Una despedida (Random House).

La novela del heredero repasa los últimos días de Gabo sumergido en la desmemoria, cuando ya no era Gabo. “Estoy perdiendo la memoria, pero por suerte se me olvida que la estoy perdiendo”, llegó el Nobel a decirle a los suyos.

Allí cuenta cosas como ésta: que el día en que su padre murió, el jueves santo de 2014, en su casa de la Ciudad de México, donde toda la familia había viajado para el último adiós, apareció un pájaro muerto sobre el sofá del living, justo en donde el escritor colombiano solía sentarse.

En Cien años de soledad, Úrsula Iguarán –personaje inspirado en su propia abuela- también murió un Jueves Santo y “unas aves desorientadas se estrellaron contra las paredes de la casa de Macondo y cayeron muertas”, asocia García jr. con un paralelismo asombroso. Cosas de demiurgos.

12 frases peregrinas de Gabriel García Márquez

  1.  “Te quiero no por quien eres sino por quien soy cuando estoy contigo”
  2. "La nostalgia, como siempre, había borrado los malos recuerdos y magnificado los buenos"
  3. "La felicidad no es como dicen, que solo dura un instante y no se sabe que se tuvo sino cuando se acabó. La verdad es que dura mientras dure el amor. Porque con amor, hasta morirse es bueno"
  4. "Ofrecer amistad al que busca amor es dar pan al que se muere de sed"
  5. "Recordar es fácil para el que tiene memoria. Olvidar es difícil para quien tiene corazón"
  6. "No llores porque ya se terminó, sonríe porque sucedió"
  7. "No hay medicina que cure lo que no cura la felicidad"
  8. "Siempre habrá gente que te lastime así que lo que tienes que hacer es seguir confiando y solo ser más cuidadoso en quien confías dos veces"
  9. "La muerte no llega con la vejez, sino con el olvido"
  10. "Puedes ser solamente una persona para el mundo, pero para alguna persona tú eres el mundo"
  11. "Solo porque alguien no te ame como tú quieres, no significa que no te ame con todo su ser"
  12. "El cuerpo humano no está hecho para los años que uno podría vivir"

mm/fl