Con el objetivo de brindar herramientas concretas de reinserción social y contención espiritual, se inauguró un nuevo espacio de capacitación y educación destinado a personas privadas de la libertad en la unidad penitenciaria de González Catán, en el partido de La Matanza. La iniciativa, que busca ofrecer un nuevo proyecto de vida para cuando los internos recuperen su libertad, contó con el respaldo conjunto de la Iglesia católica local y autoridades del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires.
El nuevo centro, que se denomina centro de día “Papa Francisco”, fue concebido como un espacio integral donde las personas detenidas podrán acceder a talleres de formación laboral, propuestas educativas y acompañamiento espiritual. La meta principal de esta articulación radica en generar condiciones reales para reducir la reincidencia y ofrecer un horizonte de esperanza frente a la problemática del encierro.
Compromiso. La ceremonia de inauguración, que se llevóa cabo el jueves, estuvo presidida por los obispos de Laferrere y San Justo, Jorge Torres Carbonell y Eduardo García, acompañados por miembros del Hogar de Cristo y de la Pastoral Carcelaria. El evento reflejó el trabajo coordinado entre las diócesis locales, Cáritas Nacional y las autoridades provinciales para intervenir de manera directa en los sectores más vulnerables del entramado social.
Entre los asistentes destacados estuvieron presentes Juan Martín Mena, ministro de Justicia y Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires; Xavier Renán Areses, jefe del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB); Facundo Tignanelli, diputado provincial y presidente del bloque Unión por la Patria; Pablo Vidal, coordinador de Desarrollo Humano de Cáritas Nacional, y representantes de la Pastoral Carcelaria y capellanes penitenciarios de la región. La comitiva fue recibida formalmente por el director del establecimiento penitenciario, Federico Rojas.
Líderes religiosos. Durante la jornada, las autoridades eclesiásticas destacaron la importancia de otorgar segundas oportunidades y visibilizar la realidad carcelaria. Monseñor Eduardo García expresó:
“Gracias a todas las personas que han trabajado en esto porque han confiado. Hay que estar felices porque creemos que esto se puede replicar en todo el país. Gracias por todo el trabajo que hacen y por dar la oportunidad a quienes no la tienen. Gracias al Hogar de Cristo por poner el cuerpo y el corazón en estos lugares que nadie quiere ver pero que existen y necesitan del corazón de todos”.
Por su parte, Jorge Torres Carbonell, obispo de Laferrere, resaltó el valor bíblico y humano de la contención en el ámbito del encierro: “Jesús nos invita a identificarnos con los más necesitados. Y dice puntualmente en un pasaje del evangelio «estuve preso y me visitaste». Eso quiere decir que Jesús está acá, por eso cuando pasamos frente a la cárcel nos persignamos. A todo el trabajo silencioso de la pastoral carcelaria se le suma esta entrega de tantos otros que hace que pensemos en ir más a fondo para querer rescatar del todo a las personas que están acá”.
La jornada marcó un paso clave en el trabajo social dentro del sistema carcelario bonaerense, ratificando el valor de la educación y la fe en la reconstrucción del tejido social.