El número dispara las alarmas: Entre 2017 y 2025, los suicidios registrados en la Argentina pasaron de 3.304 a 5.209: un aumento del 57,7% en ocho años. En ese mismo período, la tasa creció de 8,2 a 11,8 cada 100 mil habitantes, una suba del 43,9%. Este dato es el más alto de toda la serie analizada por el Observatorio de Política Criminal sobre datos del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC).
Las comparaciones ayudan a dimensionar el tema. Mientras la tasa de homicidios dolosos fue descendiendo desde 2017, la de suicidios siguió un camino inverso y hoy es más de tres veces superior: 11,8 contra 3,6 cada 100 mil habitantes.
Del análisis se desprende que el suicidio se convirtió en la principal causa de muerte entre adolescentes y adultos jóvenes. Datos sanitarios analizados por Chequeado muestran que desde 2022 ocupa el primer lugar entre las personas de 15 a 24 años y que en 2024 volvió a encabezar también las causas de muerte entre los 25 y 34, desplazando a los accidentes de tránsito.
Las razones del crecimiento
Según el médico psiquiatra y psicoanalista Alberto Marani, “buscar únicamente respuestas individuales resulta insuficiente”. Retomando el análisis sociológico de Émile Durkheim, plantea que cuando un fenómeno alcanza semejante magnitud, “tenemos que preguntarnos también qué está ocurriendo en la sociedad. Si las razones individuales coinciden es porque algo está pasando a nivel social”, le explicó a PERFIL.
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Marani, que es el actual presidente del Colegio de Psicoanalistas, detalla posibles razones y apunta especialmente a una creciente “desorientación y pérdida de horizontes en los sectores juveniles”. Habla de una distancia entre las expectativas que una sociedad genera y las posibilidades reales que ofrece para concretarlas. “Los chicos se sienten como responsables de su propio fracaso o no tienen un horizonte de expectativas más o menos razonables”, señaló. Pero también suma otros factores a la orden del día, que son capaces de aumentar la vulnerabilidad, entre ellos “el avance de las apuestas online”.

Los datos acompañan parte de esa preocupación. Un informe elaborado por profesionales de la Universidad Austral señala que el 9% de los adolescentes de 13 a 17 años manifestó haberse sentido deprimido y el 13%, angustiado durante 2024. Además, ocho de cada diez adolescentes accedieron o conocen a alguien que ingresó a páginas o aplicaciones de apuestas online durante el último año. El 40% nunca habló del tema en su casa.
No es una única causa
Nada de esto permite reducir el suicidio a la economía, las apuestas, una patología psiquiátrica o cualquier otra explicación única. “El suicidio es”- destacan los especialistas- “un fenómeno multicausal, donde interactúan factores individuales, familiares, comunitarios y sociales”.
De hecho, los registros sanitarios de 2024 también muestran una fuerte brecha de género: 2.892 de las muertes correspondieron a varones y 720 a mujeres. Es decir, cuatro de cada cinco personas que murieron por suicidio fueron hombres.
¿Qué se puede hacer para revertir esta tendencia? Marani propone poner el foco en algo concreto: reconstruir lazos. “Todo lo que tenga que ver con el agregamiento comunitario” puede actuar como protección, sostiene. Más gente yendo a clubes, escuelas, grupos de pares y otras instituciones. Esto ofrece vínculos, proyectos compartidos y personas capaces de advertir que algo está pasando. “Cuando hay lazos comunitarios, uno está en contacto con una serie de pares que están atentos y los chicos hablan entre sí. Eso solo mejora la situación”, resumió.
El informe del Observatorio llega a una conclusión similar: propone pasar de reaccionar frente a las crisis a prevenirlas, capacitar a docentes, equipos sanitarios y referentes comunitarios, garantizar circuitos rápidos de orientación y sostener el acompañamiento. Porque detrás de una estadística que ya superó los cinco mil casos anuales aparece una advertencia bastante más incómoda: el suicidio puede ocurrir puertas adentro, pero prevenirlo requiere una respuesta que necesariamente debe construirse afuera y entre todos.
Fenómeno regional
El fenómeno tampoco se distribuye en forma pareja. Entre Ríos registró en 2025 una tasa de 20,8 suicidios cada 100 mil habitantes, seguida por San Luis (18,9), Salta (17,4) y Santa Cruz (16). En números absolutos, en cambio, la provincia de Buenos Aires concentró 1.977 casos, el 38% del total nacional. Junto con Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, reunió casi seis de cada diez suicidios registrados ese año.
Crisis económica, desempleo y suicidio: qué dice la evidencia
La economía no explica por sí sola un suicidio, pero existe evidencia científica de que el deterioro económico, el desempleo, las dificultades financieras y la incertidumbre pueden aumentar el riesgo, especialmente entre determinados grupos vulnerables.
Una revisión publicada en la prestigiosa revista médica The Lancet Public Health señala que “las recesiones pueden elevar las tasas de suicidio, aunque el efecto depende de factores como las políticas sociales implementadas: medidas de protección del empleo, ingresos y vivienda pueden amortiguar ese impacto”.
La evidencia internacional refuerza esa asociación. Un análisis realizado sobre 175 países encontró que cada aumento de un punto porcentual en el desempleo se asociaba con un incremento cercano al 1% de los suicidios masculinos y del 2% al 3% entre adultos de 30 a 59 años. También observó que un mayor PBI per cápita se vinculaba con menores tasas. Otros trabajos encontraron que la incertidumbre económica también se relaciona con un incremento del riesgo.
Hay, además, mecanismos indirectos. Las dificultades económicas pueden generar endeudamiento, pérdida de expectativas y conflictos familiares. Y las apuestas pueden agravar esa vulnerabilidad: un estudio sueco sobre 2.099 personas diagnosticadas con trastorno por juego encontró una mortalidad por suicidio 15 veces mayor que en la población general.
En la Argentina, un informe de la Universidad Austral recuerda que durante la adolescencia los factores socioeconómicos forman parte del conjunto de condiciones capaces de afectar negativamente la salud mental.
Acompañamiento, apoyo y orientación
- Hospital Nacional en Red “Laura Bonaparte” (especializado en salud mental y adicciones)
Teléfono: 0800-999-0091
- Centro de atención al suicida
Desde todo el país: (011) 5275-1135.
Línea gratuita desde CABA y GBA: 135.
- Salud Mental Responde en CABA
Teléfono: 0800-333-1665.
- Subsecretaría de Salud Mental, Provincia de Buenos Aires:
Consumos problemáticos y violencias: 0800-222-5462.
cp