Los casos de suicidio e intentos de suicidio registran un fuerte incremento en Argentina durante 2026, según los datos del Boletín Epidemiológico Nacional. El relevamiento muestra que los intentos rondan los 34 casos diarios y que la cantidad de suicidios prácticamente duplica el promedio de los últimos cuatro años.
El médico Oscar Atienza analizó estas cifras en diálogo con Punto a Punto Radio y advirtió que los registros oficiales tienen un retraso de entre 20 y 30 días. “La cantidad esa de 7.000 hoy debe estar por encima de 8.000”, sostuvo al referirse a los casos acumulados informados por el boletín.
Según explicó Atienza, el año pasado ya se había registrado un incremento abrupto de los suicidios respecto de períodos anteriores. “Este año ya estamos duplicando la cantidad promedio de los últimos cuatro años, pero estamos casi duplicando la cantidad de casos que tuvimos el año pasado”, señaló.
En cuanto a los intentos de suicidio, el especialista estimó que se producen alrededor de 34 por día, equivalentes a unos dos casos por hora. En tanto, los suicidios se ubican entre dos y tres casos diarios, aunque aclaró que la cifra podría ser mayor debido a la falta de información de algunos sectores.
Hombres de 35 a 39 años
La distribución por edad y género muestra una diferencia significativa. El grupo etario que presenta la mayor tasa de exceso de mortalidad es el de 35 a 39 años. “Mayormente son tres de cada cuatro casos hombres”, explicó Atienza. El médico consideró que esta situación requiere analizar los factores sociales y económicos que atraviesan particularmente a ese grupo.
Entre las posibles explicaciones mencionó la pérdida de empleo y las dificultades para acceder a un ingreso estable. “Es la gente que se está quedando sin trabajo, la gente que no consigue un trabajo”, sostuvo.
También señaló que en los últimos dos años se perdieron alrededor de 400.000 puestos de trabajo de jóvenes y que más de 30.000 pymes dejaron de funcionar, un escenario que, según planteó, también afecta a quienes intentaron desarrollar emprendimientos como alternativa laboral. “Cuando se habla con las personas que hicieron el intento de suicidio y están agobiados un poco por la situación económica, y esa sería la principal causa que estamos teniendo”, explicó.
Según detalló, en los relatos aparecen situaciones relacionadas con deudas, dificultades para pagar alquileres y otros problemas derivados de la falta de ingresos. “No surgen estos fenómenos así porque sí, surgen a partir de algún tipo de desencadenante y la causa económica, las deudas, son la principal”, afirmó.
El aumento de los casos entre adolescentes constituye otro de los puntos de preocupación. Según Atienza, los problemas económicos dentro de las familias pueden repercutir en los jóvenes a través del aumento de las discusiones y situaciones de violencia. “Los adolescentes sufren muchísimo el tema económico”, afirmó. A esto sumó otros factores propios de esa etapa, como el acoso y el maltrato entre pares, que consideró problemáticas que deben continuar trabajándose en las escuelas.
Salud mental
El contexto económico se combina con dificultades vinculadas al acceso a la atención en salud mental. Atienza sostuvo que los trastornos de depresión y ansiedad pueden profundizar las situaciones de vulnerabilidad cuando las personas no cuentan con acompañamiento profesional. “Hay varios problemas relacionados con la salud mental que son los que terminan detonando esto”, señaló.
También cuestionó las dificultades que existen actualmente para acceder a consultas y tratamientos debido a los costos y a la crisis que atraviesa el sistema sanitario. “Estamos todo como en un callejón sin salida, y vamos a tener que empezar a buscarle alguna alternativa”, planteó.
Frente al crecimiento de los casos, Atienza planteó la necesidad de reforzar las políticas sanitarias. “Lo que tienen que volver un poco son las políticas sanitarias relacionadas con el suicidio”, sostuvo. Entre otras herramientas, mencionó la importancia de contar con canales de atención que permitan a las personas y sus familiares acceder rápidamente a orientación y acompañamiento.
Para el especialista, el aumento registrado durante los últimos años muestra la necesidad de abordar el fenómeno desde una perspectiva integral que contemple tanto la salud mental como las condiciones económicas y sociales que atraviesan a la población.