sábado 01 de octubre de 2022
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VIVO UN CLASICO

Los fantásticos 100 años del Teatro Maipo

Empezó con la proyección de una película, fue conocida como la catedral de la revista y hoy alberga a los musicales más importantes de la cartelera porteña. Una semblanza de la sala por la que pasaron Pepe Arias, Darín y Enrique Pinti, entre muchos otros.

24-08-2022 10:30

Se convirtió en la cita obligada para porteños y visitantes de todas las edades. Es la luz encendida en las noches de Esmeralda y Corrientes. El Teatro Maipo cumplió sus gloriosos 100 años con ese nombre el pasado 15 de agosto y en esta nota evocaremos un poco de su historia, una historia que actualmente continúa con funciones a pleno de Come From Away (la obra más nominada a los Premios Hugo) que suma más funciones. Y la celebración tuvo una espectadora especial, nada menos que Mirtha Legrand, madrina de la sala y ubicada en el palco 8 que lleva su nombre (y que ella simpáticamente dijo que quienes vean la obra desde allí son sus invitados). En una salida familiar, la diva fue aplaudida de pie por todos los asistentes luego de que Edgardo Moreira le agradeciera su presencia desde el escenario. 


Es, históricamente, uno de los escenarios más importantes de la ciudad. Ubicado en las cercanías del Obelisco, su sala cuenta con 645 localidades; en las últimas décadas fue propiedad del exbailarín Julio Bocca y del empresario teatral Lino Patalano, hasta el comienzo del 2019, cuando fue vendido a Carla Calabrese Enrique Piñeyro.

Hace 100 años

Un 15 de agosto de 1922, el porteño solar ubicado en la calle Esmeralda 443, sobre los cimientos de lo que fuera el teatro Scala (inaugurado en 1908) y luego teatro Esmeralda, pasaba a llamarse Teatro Maipo. Esa inauguración revolucionó a los porteños: los diarios de la época hablaron de una semana de festejos para la sala teatral que tiempo después se la bautizara como “la catedral de la revista" en la ciudad. Todos los días de aquella semana, en el lugar se vivía un clima de fiesta y era título de portada de los principales diarios de la Argentina. La apertura se concretó con un espectáculo cinematográfico teatral con la orquesta del maestro Carlos Macchiavelli y los estrenos de Nati, la Bilbainita (una bailarina española), la cupletista Teresita Zaza y el cantor nacional Mario Pardo.

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A lo largo de estos 100 años, por el escenario del Maipo pasaron figuras tan famosas como Lola Membrives, Iris Marga, Gloria Guzmán, Tita Merello, Sofía Bozán, Tania, Pepe Arias, Dringue Farías, José Marrone, Nélida Roca, Nélida Lobato, Juan Verdaguer, Ethel y Gogó Rojo, Norma y Mimi Pons, Jorge Porcel, Alberto Olmedo, Antonio Gasalla, Nacha Guevara, Carlos Perciavalle, Susana Giménez, Enrique Pinti y Les Luthiers.
En 1994, Lino Patalano llegó al Maipo y llevó a sus tablas a estrellas de la danza como Julio Boca y Eleonora Cassano, o grandes artistas del teatro como Alfredo Alcón, Norma Aleandro y Ricardo Darín con sucesos teatrales que posteriormente llevaron al exterior. En el 2016, de la mano de Carla Calabrese y de The Stage Company, desembarcaron en la magna sala los grandes sucesos musicales y teatrales de Broadway como Shrek, El curioso incidente del perro a medianoche y en este 2022 el elogiado Come From Away.

Dos incendios

El relato de su historia también incluye momentos tristes. El 21 de noviembre de 1928 sufrió un primer incendio, durante una función que contaba con 300 espectadores. Afortunadamente no se produjo ninguna muerte. El fuego fue iniciado por el recalentamiento de una lámpara que hizo arder los decorados, durante la representación de la revista Vértigo. Debió cerran sus puertas hasta que reabrió al público luego de las refacciones hechas por el arquitecto Valentín Brodsky, el 27 de abril de 1929 con la comedia El rosario.

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El segundo momento terrible se produjo el 6 de septiembre de 1943 con un segundo incendio que se cobró la vida de tres personas. Se estaba representando la revista Apaga luz, mariposa, apaga luz, cuando estalló una lámpara que produjo el siniestro. Retomó la actividad con la presentación de las obras Pucha que son lindas las noches oscuras y Volvieron las oscuras golondrinas. Unos meses después se convirtió en la primera de la ciudad que tener refrigeración. 
Afortunadamente, hoy son solo dos anécdotas que forman parte de una rica historia que enriqueció y entretuvo a varias generaciones.