Ayer el presidente Milei, en este contexto de disputa con Axel Kicillof, se refirió a él con un insulto. A mí no me parece razonable, ni siquiera sensato. Me parece una gran irresponsabilidad de todas las partes que esta discusión ocurra en Nueva York, en cualquier caso fuera de la Argentina. Generalmente, los políticos, cuando saben del país, dicen cosas razonables, son hasta inclusive educados, qué sé yo, ¿no?
Javier Milei calificó a Kicillof, sin nombrarlo, de “imbécil” y lo responsabilizó de la suba del riesgo político. El presidente hizo unos comentarios, entre los que llegó a decir que él está proponiendo la mayor cantidad de reformas de la historia de la humanidad. Bíblicas, ¿no es cierto?
Además, dijo que el solo hecho de bajar la inflación les devolvió a los argentinos 100.000 millones de dólares, que son cuentas que el presidente Milei, no digo que las invente, por ahí se las imagina.
En un momento determinado responsabilizó a Kicillof por la suba del riesgo país: “Anda un imbécil acá en Nueva York hablando y eso justamente hace que nuestro riesgo país suba”.
El presidente también dijo que no salen dólares por las orejas, dijo que su gobierno terminó con la inseguridad, cosa que no es cierta: pudo haber bajado, sin duda, en algunos lugares del país, pero no se terminó con la inseguridad ni en la Argentina ni en ninguna parte del mundo. Y hay un comentario interesante para hacer respecto a la cuestión de los dólares por las orejas, porque no es un comentario que no tenga sentido.
Por ello voy a traer un comentario de Pablo Wende que me parece más completo: las cinco razones que identificaron los analistas para explicar el fuerte repunte del riesgo país en la Argentina.
Uno, el menor ritmo de compras del Banco Central de la República Argentina en materia de reservas. Venía con una intensidad muy fuerte y declinó mucho a partir del mes de agosto.
Segundo, el aumento de las tasas de interés en Estados Unidos, que es visible.
Tercero, dudas respecto al futuro. La suba de bonos había descontado una alta probabilidad de reelección: con el riesgo país en el orden de los 400 puntos, el mercado le daba 85% de chances de reelección a Milei, pero las encuestas están mostrando un menor margen de apoyo al presidente. Y esto impactó negativamente en los bonos; al caer los bonos, obviamente eso se traduce en una suba de la tasa de riesgo país. Aunque todavía ven más posibilidades en una victoria oficialista que en un regreso del kirchnerismo.
La pelea se está organizando alrededor de este eventual conflicto futuro entre Milei y Kicillof. Entonces tenemos un Kicillof aparentemente creciente y un Milei entre estancado y en declive. Y eso genera pánico en los mercados, sobre todo en los mercados financieros. Los tipos que invierten, por ahí, en una fábrica o en un gasoducto tal vez le presten menos atención a esta historia. Pero los llamados inversores, que son básicamente fondos de compra de bonos, ven esto con un nivel de preocupación.
Cuarto, el arranque de la campaña electoral, incluyendo la fuerte presencia de Kicillof en Nueva York y la centralidad de la figura de Cristina Kirchner. Para un tenedor de bonos, esto es una mala noticia. Tras la experiencia traumática de 2019, no hay inversores dispuestos a brindarle a un candidato kirchnerista el beneficio de la duda.
Y finalmente, por un punto muy importante que también influye, que es la débil actividad económica. Los malos datos de la actividad económica no inciden directamente en el riesgo país, porque ya era conocido que el segundo trimestre mostró una caída. Sin embargo, generan preocupación, porque si la economía no reacciona, bajan las chances electorales del oficialismo.
Acá vuelvo a esa frase tan sabia de nuestro querido amigo Luis Secco: “el tiempo no es neutral”. No es un factor neutral. El tiempo es complicado en esta carrera, imaginaria, entre la recuperación económica y las elecciones.
Las elecciones siempre van más rápido, los ciclos económicos son más lentos, y en el caso de que la Argentina esté eventualmente en un experimento eventualmente exitoso, los resultados se verán en algún momento próximo. Las elecciones, un poco disparatadamente, ya empezaron, y ayer hubo una muestra bastante visible: empezaron con una batalla disparatada en Nueva York.
Yo no puedo entender cómo, por ejemplo, Trump habla con Mamdani y Kicillof habla con Mamdani. Esto es una expresión de deseos, que no va a ocurrir nunca. Pero Milei y Kicillof no hablan y yo creo que todo el mundo sabe que no hay ningún contacto. No solamente no hablan, sino que más bien se enfrentan en Nueva York.
Entonces, si un tipo como Trump, que es un obtuso, se reúne con el alcalde comunista de Nueva York y le desea buena suerte (esto pasó antes de ayer), ¿por qué Kicillof y Milei no hablan y se ponen de acuerdo en algo? Si son, eventualmente, los contendientes de la batalla electoral, se podrían poner de acuerdo en no destrozar a la Argentina. Creo que sería bueno para ambos, y sobre todo para nosotros, pero eso no es un sueño mío disparatado.
¿Qué pasó con Kicillof ayer? Kicillof tuvo varias actividades, habló en la Universidad de Columbia y asistió a una reunión donde dijo algo inapropiado, creo, porque yo creo que no se hace esto fuera de la Argentina, y esto aplica para Kicillof y aplica para todos los políticos: hacer pomada a un país, tu país, en el exterior.
El gobernador se reunió justamente con el alcalde de Nueva York, que se había reunido con Trump el día anterior, y con Pedro Sánchez, el presidente de España, y dijo: “Se ha instalado a través de la propaganda que en Argentina hay un milagro económico, que la economía con Milei, en términos macroeconómicos, está andando muy bien, y vengo a traer una noticia bastante decepcionante”. “En la Argentina hay una enorme crisis desde que llegó Milei”. Acá podríamos decir que hay una enorme crisis desde hace un montón de tiempo, pero él la limita desde que llegó Milei. “Se está viviendo no solo un fracaso económico, sino una verdadera catástrofe”. “Se ha perdido prácticamente medio millón de puestos de trabajo registrados, se han perdido 30.000 empresas, hay una caída fuerte en los salarios, pensiones, jubilaciones, ingresos populares, una pérdida generalizada de derechos laborales y de condiciones de vida”. “Y en la Argentina tenemos los peores números de morosidad en endeudamiento de las familias y de las empresas”.
Puede ser que parte de esto sea cierto y en parte sea un poco exagerado también. Pero es inapropiado tanto que Kicillof formule estos comentarios como que Milei lo llame imbécil en Nueva York y lo responsabilice de la suba del riesgo país, porque los inversores no son boludos. O sea, saben que la suba del riesgo país obedece a un conjunto de factores, no solamente a la visita de Kicillof a Nueva York.
Por lo tanto, me resulta muy interesante un trabajo publicado en La Nación, firmado por Francisco Jueguen, que se llama: “La guerra por el 2027 comenzó y el campo de batalla es el dólar”. Con el título se entiende todo. Y esto es un típico acto de incendiarios argentinos, que no miden ni siquiera el lugar donde están discutiendo semejantes cosas.
Considerando que hay un montón de presagios, como por ejemplo que, a consecuencia de esta situación política y de que no se sabe quién va a ganar, con el riesgo “kuka” y el riesgo Milei, se viene una tensión cambiaria que va a elevar el dólar a la mierda, previo a las elecciones generales. Y eso sería un gran problema, ¿no?
Entonces me parece que ambos contendientes deberían acordar ciertos puntos, con un poco de madurez y un poco de sensatez. Eso no va a pasar, así que es una alucinación personal.








