Sociedad•Un femicidio cada 30 horas

Femicidio de Estefanía Monzón: “La controlaba todo el tiempo y estaba muy angustiada”

María José, amiga de la joven asesinada y madre de tres niñas, contó a PERFIL cómo fueron las últimas semanas de convivencia con el acusado.

Femicidio de Estefanía Monzón: “La controlaba todo el tiempo y estaba muy angustiada”
Caso Estefania Monzón
Hoy 05:30

Nosotras somos mejores amigas”, dice María José Díaz Rojas. Todavía le cuesta hablar en pasado de Estefanía Crystal Monzón, la joven de 30 años que fue asesinada en General Rodríguez y cuyo cuerpo apareció el miércoles 4 de noviembre en un terreno baldío lindero a su vivienda. Acaba de despedirla y, mientras intenta asimilar lo ocurrido, reconstruye las últimas semanas de su amiga, marcadas por una separación, discusiones constantes y situaciones de violencia que, según cuenta, se habían intensificado.

Sergio Iván Lucero, de 21 años, expareja de Estefanía, fue detenido e imputado por femicidio. Ambos habían terminado su relación unas dos semanas antes del crimen, pero seguían viviendo bajo el mismo techo. Él le había prometido que se marcharía cuando encontrara otro lugar donde quedarse. Mientras tanto, las peleas continuaban.

Ataque a mujeres trans en Palermo: “Si no frenamos los discursos políticos de odio, van a terminar con nuestras vidas”

“Ella, desde el amor y la pena de que él esté en la calle, lo tenía resguardado en su casa, pero las peleas eran constantes”, relató María José en diálogo con PERFIL. La amiga aseguró que había visto moretones en los brazos de Estefanía y que la joven le había contado sobre el hostigamiento que sufría incluso después de separarse.

Sergio Iván Lucero, detenido e imputado por el femicidio Estefanía
Sergio Iván Lucero, detenido e imputado por el femicidio Estefanía

El femicidio dejó a tres niñas de 6, 11 y 13 años sin su madre. La investigación está a cargo de la fiscal Alejandra Rodríguez, titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N.º 9 del Departamento Judicial Moreno-General Rodríguez, que busca reconstruir las circunstancias del asesinato y determinar cómo fue ocultado el cuerpo.

“La controlaba todo el tiempo”: las últimas semanas de Estefanía

María José y Estefanía mantenían una amistad cercana que se había fortalecido durante el último año. Hablaban todos los días, se visitaban y compartían encuentros con las hijas de la joven. Ese contacto diario fue lo que le permitió a María José advertir que su amiga no estaba bien y que las cosas con Lucero "eran cada vez más difíciles".

Según contó, al principio él se mostraba atento y comprensivo. Conocía las dificultades que Estefanía había atravesado en relaciones anteriores y parecía acompañarla. Sin embargo, con el tiempo comenzaron las discusiones, el maltrato verbal, hasta que finalmente decidieron separarse.

Vecinos de General Rodríguez informaron a través de Facebook sobre el hallazgo del cuerpo de Estefanía
Vecinos de General Rodríguez informaron a través de Facebook sobre el hallazgo del cuerpo de Estefanía

La ruptura no significó el fin de la convivencia. Lucero seguía viviendo en la casa de Estefanía, ubicada sobre la calle Rafael Obligado, en Los Perales, porque, según le había dicho, no tenía dónde ir. “Vivían peleando, cualquier tipo de acción era para discusión”, recordó su amiga.

Uno de los episodios que más la preocupó ocurrió la semana anterior al crimen. María José había quedado en encontrarse con Estefanía durante el fin de semana cuando advirtió que tenía marcas en los brazos. Al preguntarle qué había pasado, su amiga le contó que Lucero la había "zamarreado".

No era la única situación que atravesaba. De acuerdo con su testimonio, el joven la llamaba y le enviaba mensajes constantemente para saber dónde estaba, con quién se encontraba y qué hacía. “La acosaba todo el tiempo por mensajes, la controlaba todo el tiempo por mensajes, por llamadas, la hostigaba”, describió.

María José recordó que, la semana anterior, Estefanía había ido a hacerse un tatuaje en la espalda y Lucero "no paraba de llamarla". Quería saber dónde estaba, por qué tenía el celular apagado y qué estaba haciendo. Según contó su amiga, él le hacía escenas constantes de celos y le reprochaba que estuviera "más linda" desde que se habían separado. “No le daba un cachetazo, pero la volvía loca por teléfono. Ella estaba muy angustiada”, sostuvo.

Especialistas en violencia de género advierten que las agresiones no siempre son físicas. Los celos, el control constante, las llamadas insistentes y el hostigamiento son también formas de violencia psicológica que buscan limitar la autonomía de las mujeres y mantener el control sobre sus decisiones. En los casos más extremos, terminar en un femicidio.

Estefanía Monzón junto a su amiga María José
Estefanía Monzón junto a su amiga María José

María José aseguró que Estefanía nunca le había dicho que tuviera miedo de Lucero. “Era una mujer fuerte, se defendía, era un caballito de guerra”, recordó. De joven había trabajado como Seguridad en un boliche y estaba acostumbrada a hacerse valer. Pero eso no significaba que estuviera a salvo de la violencia que atravesaba. “Jamás nos imaginamos que se enojaría y le haría todo lo que le hizo”, expresó entre lágrimas.

El último mensaje

La última conversación entre las amigas fue el domingo 1 de noviembre, alrededor de las 23.30. Estefanía le había contado que al día siguiente tenía que levantarse temprano para llevar a sus hijas a la escuela. Era una charla habitual entre dos amigas que se escribían todos los días, compartían videos por Instagram y estaban pendientes de lo que le pasaba a la otra.

El lunes, cerca de las 16, María José volvió a escribirle. No recibió respuesta. Le envió también un video por Instagram, pero Estefanía tampoco reaccionó, eso le llamó la atención porque siempre contestaba o interactuaba con sus publicaciones.

Al día siguiente insistió. “¿Qué onda, amiga? ¿Qué pasa que no me estás contestando los mensajes? ¿Estás bien? ¿Cómo te estás sintiendo?”, recordó que le escribió.

Pero el martes los mensajes ya no tenían las dos tildes. María José sabía que no era habitual que su amiga pasara tanto tiempo sin responderle y empezó a preocuparse por lo que pudiera haberle ocurrido. “Para mí, pienso ahora, él estaba con el teléfono de ella”, sostuvo.

La preocupación también había comenzado en la escuela. El lunes 2 de noviembre, Estefanía llevó a sus hijas al establecimiento educativo, pero no regresó a retirarlas. Ante su ausencia, las autoridades escolares se comunicaron con la familia.

El martes 3, alrededor de las 11, su madre denunció la desaparición y comenzó la investigación.

Las cámaras de seguridad permitieron reconstruir fragmentariamente el recorrido de Estefanía. Según el parte preventivo, fue registrada cerca de las 7.30 del lunes cuando se dirigía hacia la escuela y posteriormente regresó en dirección a su casa. En la vivienda quedaron su bicicleta, su cartera, sus auriculares y su billetera. El único objeto personal que faltaba era el teléfono celular.

María José insistió en que Estefanía jamás habría dejado voluntariamente a sus hijas sin avisar. “Ella amaba a sus hijas. Era imposible que ni siquiera fuera a buscar a su nena al colegio”, aseguró a este medio.

Las pruebas contra Lucero y el hallazgo del cuerpo

Durante las primeras actuaciones, los investigadores detectaron contradicciones en el relato de Sergio Iván Lucero y observaron que presentaba lesiones recientes en el puño, los nudillos y el antebrazo. Según informó la Fiscalía, esas marcas podían ser compatibles con una agresión física y con maniobras defensivas de la víctima.

Lucero habría explicado que se había lastimado durante una pelea en la vía pública el domingo anterior. Sin embargo, un compañero con quien había trabajado ese día en el reparto de carne declaró que no se había producido ningún enfrentamiento. A partir de ese testimonio, la Fiscalía solicitó secuestrar el camión para realizar pericias.

El martes, mientras el sospechoso permanecía en la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI), se realizó un allanamiento en la vivienda que compartía con Estefanía.

La Policía Científica utilizó luces forenses y detectó manchas de sangre en distintos sectores de la casa y en elementos secuestrados durante el procedimiento. También se encontró una bolsa de residuos que contenía objetos y papeles manchados.

La búsqueda se extendió a los terrenos cercanos. Durante la primera jornada, los bomberos revisaron una pileta de grandes dimensiones ubicada en el predio, pero el operativo dio resultado negativo. Las condiciones climáticas, la falta de iluminación y la presencia de pastizales altos impidieron continuar esa noche con el rastrillaje del terreno lindero. La Fiscalía dispuso mantener la zona bajo custodia policial.

Finalmente, el miércoles 4 de noviembre, con la participación de perros entrenados de la división K9, drones, Bomberos Voluntarios, efectivos policiales y personal judicial, el cuerpo de Estefanía fue localizado entre la vegetación de un terreno baldío cercano a su casa.

Ushuaia: detuvieron a un joven que viajó desde Buenos Aires para intentar raptar a una alumna de 12 años

Tras el hallazgo del cuerpo, la UFI N.º 9 modificó la calificación de la causa y Lucero quedó imputado por femicidio. La autopsia ya fue realizada, aunque todavía no trascendieron oficialmente sus resultados. Fuentes cercanas a la víctima señalaron que Estefanía fue velada a cajón cerrado debido a la gravedad de las lesiones que presentaba su cuerpo.

Con indignación, María José contó cómo fue el momento en que la Policía fue a buscar al acusado. “Él estaba tranquilo durmiendo la siesta y mi amiga estaba enterrada en el campo”, expresó.

Las tres niñas fueron entrevistadas mediante el sistema de Cámara Gesell, en el marco de la investigación por el femicidio de su madre. Según trascendió las nenas hablaron sobre las situaciones de violencia que atravesaba Estefanía durante su relación con el acusado. “Era malo con mamá”, habrían expresado ante los especialistas judiciales.

Estefanía tenía 30 años y era madre de tres niñas. Su expareja, Iván Lucero, quedó detenido e imputado por femicidio
Estefanía tenía 30 años y era madre de tres niñas. Su expareja, Iván Lucero, quedó detenido e imputado por femicidio

“No me voy a cansar hasta que pague por lo que le hizo a mi amiga”: el reclamo de justicia y el dolor de sus hijas

Desde que dejó de tener noticias de Estefanía, María José participó activamente de su búsqueda. Se comunicó con conocidos, buscó imágenes de cámaras, pidió colaboración para difundir su desaparición y contactó a medios de comunicación.

También recurrió a una amiga con conocidos en el municipio para impulsar la circulación de los afiches con la fotografía de Estefanía. “Yo la busqué por todos lados”, recordó.

La movilización de familiares, amistades y vecinos acompañó las tareas de búsqueda hasta el hallazgo del cuerpo.

Estefanía era madre de tres niñas que, tras el crimen, quedaron al cuidado de su abuela, según relató. “Hoy las nenas están con su abuela, pero todos sabemos que una necesita a su mamá”, lamentó.

María José contó que, después de enterarse del crimen, le mandó un último audio al celular de Estefanía. "Yo sé que ella ya no va a escucharlo, pero necesitaba decirle cuánto la quiero y que no voy a parar hasta que este chico pague por lo que le hizo. Hoy pude despedir a mi amiga”, dijo profundamente conmovida.

Cuando habla de ella, recuerda a una mujer alegre, una madre cercana y amorosa con sus hijas y que había atravesado momentos difíciles sin perder las ganas de seguir adelante. “Estefi era una loca hermosa. Ella irradiaba felicidad. Ella siempre era para adelante”, contó.

Y concluyó: “La vida la golpeó tantas veces y ella todas las veces se levantó y con la mejor sonrisa”.

Femicidios en Argentina: la violencia que ocurre dentro de las casas

El femicidio de Estefanía Monzón se suma a una preocupante cifra de mujeres asesinadas en Argentina, muchas de ellas a manos de sus parejas o exparejas y dentro de sus propias casas. Los últimos relevamientos de las organizaciones que trabajan contra la violencia de género muestran la gravedad de una problemática que, lejos de disminuir, sigue dejando víctimas y familias atravesadas por la violencia.

Según el Observatorio de Femicidios en Argentina “Adriana Marisel Zambrano”, que coordina la asociación civil La Casa del Encuentro, entre el 1 de enero y el 31 de octubre de 2026 se registraron 240 víctimas de violencia femicida en el país. En octubre se contabilizaron 43 femicidios, la cifra más alta registrada para ese mes desde 2008, cuando comenzó la serie histórica del observatorio. Una mujer es asesinada cada 30 horas en Argentina.

Según el informe de La Casa del Encuentro, de los 216 casos analizados entre enero y octubre de 2026, 75 ocurrieron en viviendas compartidas por la víctima y el agresor y otros 69 en la casa de la mujer. En 90 casos, el responsable fue su pareja y en otros 29, su expareja. El relevamiento también contabilizó 282 hijas e hijos que perdieron a sus madres, de los cuales al menos 154 eran menores de edad. Además, 26 víctimas habían denunciado previamente situaciones de violencia y en 15 casos existían medidas cautelares contra los agresores.

cp

También en Perfil