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CóRDOBA
PELEA K EN VILLA MARÍA

Interna: la grieta que tiene como escenario al Festival de Peñas

La disputa entre Accastello y Gill, antiguos socios filokirchneristas, incluye pases de factura, contratos millonarios y la disputa por 2019.

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ARRANQUE. El intendente Martín Gill le entrega una distinción a Alejandro Sanz, figura del viernes. | Cedoc Perfil

Ricky Martin, Maná, Maluma, Marco Antonio Solís, Alejandro Sanz, Natalia Oreiro, Chayanne y una lista que sigue y que se extiende, en algún momento a lo largo de estos 15 años pisaron el escenario del Anfiteatro de Villa María. El Festival de Peñas es una fiesta que fue mutando durante la gestión de Eduardo Accastello, ganando protagonismo en la región al tratar de emular el Festival de Viña del Mar. O, incluso, estar “un escalón más arriba que Viña”, como dijo el propio exintendente kirchnerista en plena campaña para la gobernación en 2015.

Un año antes la polémica había estado centrada en la presencia de la banda mexicana Maná, agrupación a la que se le pagó 360 mil dólares –con el cepo del cristinismo como marco–y que arribó a la ciudad del sudeste provincial en el avión de la Gobernación de Catamarca, cuando la provincia del norte ya era gobernada por la también “K”, Lucía Corpacci.

Presente. Pasaron cuatro años de aquel hecho y la situación en Villa María cambió. No con el contrato de las figuras internacionales que siguen siendo de renombre y cobrando caché en moneda estadounidense, sino en la interna que se viene librando desde hace meses entre el propio Accastello y su sucesor, también de origen kirchnerista, Martín Gill.

El actual líder del Ejecutivo villamariense dispuso que la organización festivalera continúe en manos del Ente Municipal de Deporte y Turismo –organismo similar a las agencias que creó en su momento José Manuel de la Sota para la provincia– el cual, por su figura, no responde a las requisitorias de la oposición como sí lo puede hacer una secretaría.

Cuando asumió, Gill dijo que eliminaría los entes, pero finalmente disolvió solo uno, el Ente de Desarrollo Productivo y Tecnológico que manejó el aeropuerto regional. El resto siguió igual. Entre ellos, el de Deporte y Turismo que se encarga de la contratación de las figuras y comanda Marcos Bovo, actual hombre fuerte de la Agencia Córdoba Cultura que quedó en manos de Nora Bedano, también con pasado K y, además de exesposa de Accastello, exintendenta de Villa María.

Traición e interna. Gill, como Bovo y la propia Bedano, fueron personas de estrecha confianza de Accastello. Los dos primeros, incluso, mantuvieron el vínculo con el candidato K en 2015 hasta diciembre de ese año, cuando asumió Gill en la intendencia.

El actual jefe comunal –con origen en el ámbito académico y que no concluyó su período en Diputados que culminaba el año pasado para asumir al Ejecutivo villamariense– se distanció de a poco de Accastello, estrechando lazos con el gobernador Juan Schiaretti. Cambio de sociedades que se vio, como era de esperar, en las dos últimas ediciones del Festival de Peñas con las fotos: en las que Gill salía con el gobernador, el gesto era de comodidad absoluta, al punto que algunos llegaron a proponerlo como compañero de fórmula de Schiaretti en 2019; en tanto, en la instantánea con Accastello del año pasado, la incomodidad era absoluta y los villamarienses fueron testigos.

Al exintendente se le entregó una plaqueta por los 50 años del Festival, pero la relación ya era otra: había pasado el escándalo por la causa CBI, la polémica en torno al Eninder se mantenía y se sumaría un nuevo caso, en el que se lo investiga a Accastello por enriquecimiento ilícito. En este último expediente, un allanamiento que realizó el fiscal de instrucción René Bossio a la Municipalidad motivó un nuevo enfrentamiento entre sucesor y sucedido. En el accastellismo, siempre sospecharon que Gill facilitó el avance de la causa.

En el medio, el rol de Bovo, exmano derecha del anterior intendente, fue otro de los capítulos de la disputa. El ahora hombre de la Provincia fue conservado en el gabinete villamariense en el área del Festival por una cuestión tan importante como simple: “Es el que tiene todos los contactos para la contratación de los artistas”, confesaron a PERFIL CORDOBA desde el sudeste provincial y agregaron un dato que no es menor “la oposición activa las denuncias siempre que concluye la fiesta”. Antes, existe una especie de pacto de no agresión por lo que significa para la ciudad. Y este año, el tema central en el Concejo pueden ser las contrataciones y los anuncios, que se produjeron antes de que aumentara el dólar.

En el poder legislativo local se espera además que Verónica Navarro, actual pareja de Accastello y quien forma parte del bloque oficialista, rompa y se convierta en oposición a Gill. Cuestión que se producirá en los próximos meses y con miras al 2019, que puede presentarse como el escenario para la batalla ¿final? con ambos disputando la intendencia.

Las causas de Accastello. El exintendente villamariense tiene tres causas judiciales que lo preocupan sobremanera. Una es el caso CBI, con una denuncia por una caja con 290 mil dólares que había en la financiera a nombre de Fernando Boldú –exjefe comunal de Laguna Larga y secretario del bloque Córdoba Podemos en la Unicameral– y a la que tanto Accastello como Navarro tenían acceso. El propio villamariense trató de despegarse de la causa, pero lo cierto es que el expediente que se originó en el fuero federal y con Enrique Senestrari como fiscal pasó a la órbita provincial.

La segunda causa es por enriquecimiento ilícito que,luego de un avance abrupto de la investigación en el fuero provincial, a mediados del año pasado y previo a las candidaturas para las Legislativas, se detuvo. Aquí, la denuncia alcanza, entre otros, a Gastón Accastello –hijo de Eduardo y encargado de iniciar las conversaciones para acercarse al gobernador salteño Juan Manuel Urtubey el año pasado–, la propia Navarro y Gerardo Varetto, dueño del diario LA MAÑANA DE CÓRDOBA hasta su cierre.

Y por último, quien fuera el alfil del kirchnerismo, también tiene otra causa en Comodoro Py y según señalan los que lo conocen “es la que más lo preocupa porque no la puede manejar él”. Se trata del Eninder e incluye a exfuncionarios K de peso nacional como Julio de Vido o Aníbal Fernández. Denuncia por sobreprecios en obra pública que puede tocar también a dirigentes del PRO cordobés.