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Miguel Ángel Solá: “En la ficción argentina hay muy poco lugar para trabajar”

El actor llega a Córdoba para la proyección del filme El último traje, aclamado en festivales internacionales. Analiza el momento actual de la ficción y cuestiona a algunas productoras.

Miguel A. Solá en Córdoba
TRANSFORMACION. En | Cedoc Perfil

Se toma un segundo antes de hablar, piensa cada palabra y responde con tranquilidad. Miguel Ángel Solá no esquiva ningún tema y aporta su mirada profunda sobre diversos temas de la actualidad. El prestigioso actor estará el próximo martes en Córdoba, en el flamante Espacio Cultural Aleph donde se proyectará El último traje, el film que lo tiene como protagonista y que cuenta la historia de Abraham Bursztein, un sastre judío de 88 años que emprende un largo viaje hacia Polonia en busca del hombre que lo salvó de una muerte segura durante el Holocausto.

—¿Cómo preparó este personaje?

—Como ciudadano sé del drama judío y de la bestialidad de sus verdugos. No quería cargar con la mochila del sufrimiento y agregarlo a las dificultades que presentaba mi personaje. El sufrimiento de lo vivido, 70 años antes, debía revivirlo el espectador por sí mismo y ahí está el valor agregado de la película.

—Imagino que representó un gran desafío generar esa empatía con el espectador...

—Así es. Casi sin contar lo pasado vivís lo que ha vivido ese hombre y vas empatizando con él, tengas la edad que tengas y el credo que profeses. Yo solo cargué con ese Abraham de hoy que repite su éxodo a la inversa, con su pierna amputable y su segunda pérdida de todo lo material y emocional. El anciano no tiene el lugar que merecen sus años de trabajo y aportes al bien común. Se siente solo y no es un ser "simpático" ni un héroe todopoderoso al uso. Es un hombre mirando espantado el fin de sus días y se larga a la aventura sin pasaje de regreso. Es admirable y envidiable por todo ser que aprecie la vida a pesar de todo. 

- En Córdoba fue muy elogiado su papel en La Leona. ¿De qué manera vivió usted esa serie?

—Son trabajos que uno los hace a conciencia. Esa serie fue bastante ninguneada por el canal de televisión como por los medios gráficos, radiales y televisivos. Es una pena porque fue muy buena, hecha con muy buenos actores y muy buenos libros. Mezclaba la realidad social con la ficción. Era una serie muy potente, pero fue boicoteada.

—¿Cómo evalúa el actual momento para los actores?

—Ha empeorado mucho y va a seguir empeorando. No es fácil el camino. Los productores no apuestan a cosas importantes y que tengan que ver con resolver nuestras cuestiones, como país, como personas. Se está agudizando cada vez más. En la ficción argentina tenés muy pocas posibilidades para trabajar en este momento.

 

Doble o Nada

Además de su papel en cine, Miguel Ángel Solá se encuentra protagonizando, una obra de teatro que habla sobre el empoderamiento de la mujer y las adversidades que deben atravesar en algunos ámbitos laborales. El artista considera a esta obra como “muy fuerte”, llena de formas tóxicas de relacionarse y lleva a la discusión o a la charla. “En Doble o Nada hay violencia verbal, algo de pasión, reproches, gritos, lágrimas, humor ácido; un ídolo con pies de barro, una mujer que pasa de líquido a sólido al ser manipulada. Es el ejemplo de cómo se producen y se desarrollan los nexos tóxicos”, explica Solá y agrega: “Es una obra que esboza la crueldad con la que el hombre ha tratado a la mujer y sostiene un espejo frente al público con la esperanza, por mi parte, de que produzca un duro rechazo a esa forma de actuar. Es una invitación, también a reflexionar después. Doble o Nada no da respuestas, sin embargo en los 90 minutos que dura la obra la mayoría saldrá reconociéndose en alguno de esos comportamientos, y, probablemente, avergonzándose de haberlo tenido. Es una obra incómoda y muy necesaria para los tiempos que corren. Y también ‘perversa’, porque por momentos el público se descubre riendo de situaciones o comentarios atroces”, completó Solá. 

 

 

AGENDA: Cine – Debate: El último traje

Martes 26/07 a las 19.30

Lugar: Aleph, Espacio cultural (Alvear 254)

Entrada general: $200 pesos pack 2 entradas a $350 en venta en el Centro Unión Israelita.