Córdoba•Macro en la mira

La economía dual: en Córdoba, Oliveto explicó por qué el crecimiento no llega al bolsillo

Ante unos 1.200 empresarios en el Forum Pyme del MPM, el consultor Guillermo Oliveto describió una Argentina en plena transición: con motores que vuelan, como la energía, la minería y el agro, sectores intensivos en empleo que caen, ingresos familiares comprimidos y crédito escaso.

La economía dual: en Córdoba, Oliveto explicó por qué el crecimiento no llega al bolsillo
Guillermo Olivetto.
Hoy 20:49

La Argentina atraviesa una transformación de fondo, pero todavía está en el tramo más incómodo: el del tránsito. Esa fue la idea con la que el consultor Guillermo Oliveto, director de W, abrió su disertación en el Forum Pyme organizado por el MPM en Córdoba, ante unos 1.200 empresarios.

“Transformar es mutar de forma”, planteó, y enumeró lo que está cambiando: la economía, la política, la cultura y hasta la geografía de los negocios. Pero toda transformación, advirtió, incluye una transición, es decir, un pasaje entre algo que todavía se mira por el espejo retrovisor y algo nuevo que termina de llegar. “Estamos ahí”, dijo. Y esa etapa, anticipó, trae tensiones que probablemente sean crecientes, sobre todo con unas elecciones el año próximo que consideró capaces de marcar la historia.

Oliveto ubicó el proceso en un marco más amplio. Cada vez que la Argentina se abre y se conecta con el mundo, recordó, lo hace históricamente a través de la costa este de Estados Unidos: Washington y Wall Street, el poder político y el del dinero. Ahora, sostuvo, aparece además un vínculo con la costa oeste, con el mundo tecnológico de Silicon Valley. Mencionó como ejemplo la posible llegada de Tesla, tras cambios regulatorios que facilitarían el ingreso de vehículos de esa marca, aunque aclaró que habrá que ver si finalmente se instala una planta.

También marcó las diferencias con los años ‘90, a los que este modelo suele compararse. Hay reminiscencias, admitió, y negarlas sería absurdo, pero el mundo es otro: “hoy hay más de 5.000 millones de personas en redes y la lógica de la velocidad es distinta. Es otra lógica, exponencial”, dijo, y puso como ejemplo a China, cuya capacidad de inundar mercados con productos competitivos ya se vio en rubros como los electrodomésticos y los autos. Para el consultor, la primera conclusión es que el proceso va muy rápido y que quien se queda esperando pierde terreno.

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Un modelo que acelera, una economía que no

Oliveto fue directo con el diagnóstico económico. Las proyecciones de crecimiento para este año, que el Gobierno ubicaba entre 4% y 5% y los organismos internacionales en torno a 3,5%, hoy convergen en una franja de entre 1% y 1,5%. Para el año próximo, una de las consultoras con las que trabaja proyecta cerca de 2%.

Leyó ese número en dos tiempos. Lo bueno: hay previsibilidad y se puede planificar. Lo no tan bueno: es un crecimiento lento. “No es más nueve; es más uno, más uno y medio, más dos”, resumió. La razón es que la economía quedó partida. Los sectores que crecen, como el agro, la energía y la minería, “vuelan” y seguirán haciéndolo, según Oliveto, pero todavía pesan poco en el conjunto. Los que caen, básicamente construcción, comercio e industria, concentran alrededor de 44% del PIB y 51% del empleo privado formal. Es una economía dual, que no derrama de manera pareja.

Los datos de empleo lo reflejan: el trabajo registrado cae en prácticamente todas las provincias, con excepción de tres, entre ellas Neuquén y San Juan. Y no solo por razones de coyuntura: la caída de pozos petroleros activos en zonas tradicionales como Comodoro Rivadavia o Santa Cruz muestra que incluso dentro de la energía hay perdedores en la transición.

Ingresos, empleo y crédito

Oliveto fue contundente con el bolsillo. Los salarios privados formales están algo por debajo de la inflación, mientras que los públicos acumulan un ajuste mucho mayor, de unos 15 puntos. Y el costo de vida cambió de estructura: tras la corrección de precios relativos, los servicios subieron fuerte y se llevan una porción mayor del ingreso.

Y en esa línea es que se apoyó en los datos de Ecolatina sobre ingreso disponible de los hogares, es decir, la plata que queda para consumos no esenciales: ir al cine, comprar ropa, un electrodoméstico o llevar a los chicos a pasear. Según ese cálculo, es un 37% menor al de 2017, que él calificó como el mejor año reciente de la economía, y para el año próximo se espera una recuperación apenas marginal.

Mirando el mercado de trabajo destacó que el desempleo ronda 7,8% a nivel nacional, un nivel comparable al promedio de América Latina e incluso de Europa, pero en los centros urbanos llega a 9,7%, y la informalidad se acerca a 44% según el Indec. Oliveto subrayó que su equipo realiza estudios cualitativos cada dos meses en todo el país y que la demanda es transversal: la gente quiere empleo formal, por la estabilidad y el acceso que otorga.

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El crédito, que fue un motor del consumo durante 2024 y parte de 2025, hoy es un problema. Tras el impulso inicial, la morosidad creció y los bancos se retrajeron. Para Oliveto fue “una mala noticia”, porque la transición perdió una herramienta que podía amortiguarla. En los segmentos más altos el crédito se usa con cuidado y educación financiera; de ahí para abajo “se volvió una bola de nieve”: gente que debía 100.000 pesos y hoy debe millones, y que no paga no por falta de voluntad sino porque tiene que elegir entre la comida, la escuela o la cuota. Para dimensionar el atraso, comparó: la Argentina tiene un crédito al sector privado equivalente a 11% del PIB, frente a 44% en Perú. “Es una pena y es una oportunidad”, dijo.

Una sociedad en movimiento

El consultor, que se define como un “gran defensor de la clase media”, recordó que su rasgo histórico distintivo en la región era su fortaleza y su nivel educativo, y advirtió que hoy muchos hogares están cayendo en la escala social. La clase media alta, de 17% de la población, aún puede tomarse vacaciones y ahorrar algo; la media baja, en cambio, vive “en el borde”, y es, para él, el cuello de botella del consumo argentino: “Hasta que eso no arranque, es muy difícil”.

Pese al panorama, Oliveto cerró con una nota de oportunidad. Citó estimaciones de inversión en energía de unos US$30.000 millones hacia 2030 (algunos analistas hablan de hasta US$50.000 millones), a los que se suman unos US$16.000 millones en minería. Sumados, ubicó el potencial en torno a los US$80.000 millones hacia 2033. “Es un ticket premiado. El problema, es el puente. Hay que llegar hasta allí con empresas sanas. En el medio hay de todo, tiburones, cocodrilos, los muchachos…de todo”, ironizó.

Oliveto cerró con una idea de normalidad. Argentina “se volvió normal”: la economía crece a ritmos normales y los márgenes también son normales, algo que cuesta después de décadas de inflación alta. “Queríamos normalidad, esa es la normalidad”, dijo. “Y es más difícil. Pero también es el escenario en el que se juega la oportunidad de los próximos años, con la energía y la minería como horizonte. Espero que esta vez el país rompa el maleficio de las oportunidades perdidas. Es muchísimo mejor tener ese ticket que no tenerlo”, concluyó.

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