El exdiputado nacional Gerardo Milman, histórico aliado político de Patricia Bullrich, fue designado en la planta transitoria del Senado de la Nación, en un movimiento que generó sorpresa en el escenario político. El nombramiento se concretó a pesar de que Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y figura clave dentro del oficialismo, había vetado previamente su incorporación a cargos públicos.
La designación de Milman ya figura en la nómina de personal del Senado, donde fue incorporado con categoría A-1 dentro de la planta transitoria de la Cámara alta. Según trascendió, el salario del cargo podría rondar los tres millones de pesos, aunque el monto final depende de distintos factores administrativos como antigüedad o títulos académicos.
El movimiento se produjo con el respaldo político de Bullrich, quien actualmente se desempeña como senadora nacional y mantiene una fuerte influencia dentro del espacio oficialista. De esta manera, el dirigente logró volver a ocupar un lugar dentro de la estructura institucional luego de un período de bajo perfil en la política nacional.
Un dirigente cercano a Patricia Bullrich
Milman fue durante años uno de los principales colaboradores de Patricia Bullrich. Durante el gobierno de Mauricio Macri, integró el Ministerio de Seguridad y se desempeñó como secretario de Gestión Federal de la Seguridad, un cargo clave dentro de esa cartera.
Además, tuvo una extensa trayectoria legislativa: fue diputado nacional en diferentes períodos y también participó activamente en la construcción política del espacio que Bullrich lideró dentro de la oposición. Su rol como operador político y estratega lo convirtió en una figura influyente dentro del sector más duro de la coalición que enfrentó al kirchnerismo durante los últimos años.
Sin embargo, su carrera política atravesó momentos de fuerte exposición mediática y judicial, especialmente tras el intento de atentado contra la entonces vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner en 2022.
La investigación por el atentado a Cristina Kirchner
En ese contexto, el nombre de Milman apareció en una investigación judicial luego de que un testigo afirmara haber escuchado una frase suya que supuestamente anticipaba el ataque contra la exmandataria. Esa declaración generó una fuerte polémica política y mediática.
No obstante, la Justicia terminó archivando la causa en la que se investigaba si existían autores intelectuales detrás del atentado. La jueza federal María Eugenia Capuchetti descartó la acusación y avanzó con una denuncia por falso testimonio contra el testigo que había involucrado al dirigente.
Tras ese episodio, Milman atravesó un período de fuerte desgaste político y quedó relegado de los espacios de mayor protagonismo dentro del armado de Bullrich. Durante meses se mantuvo con bajo perfil, mientras continuaba vinculado al entorno político de la exministra de Seguridad.
Tensiones políticas dentro del oficialismo
La incorporación de Milman al Senado también refleja las tensiones internas dentro del oficialismo. En el pasado reciente, Karina Milei había bloqueado distintos intentos de ubicar al exdiputado en cargos relevantes, incluyendo su posible candidatura legislativa y su participación en actos oficiales del Gobierno.
Pese a esas objeciones, finalmente el dirigente logró un lugar dentro de la estructura del Senado gracias al respaldo de Bullrich. El nombramiento se interpreta como una señal de la influencia política que aún conserva la exministra dentro del espacio gobernante.
En este contexto, la llegada de Milman a la Cámara alta vuelve a poner en evidencia los movimientos y reacomodamientos que atraviesan al oficialismo, donde conviven distintos sectores con estrategias e intereses propios.
BR