Inmigración

Texas congela nuevas visas H-1B en agencias estatales y universidades públicas

El gobernador del estado de Texas denunció que el programa de visas ha sido usado de manera perjudicial para los trabajadores estadounidenses. La política migratoria se define a nivel federal, pero los estados pueden definir las condiciones finales.

Visas laborales Foto: Cedoc

El gobernador de Texas, Greg Abbott, ordenó a agencias estatales y universidades públicas congelar nuevas solicitudes de visas H-1B, al afirmar que los empleos financiados con impuestos deberían ser, siempre que sea posible, para texanos.

En una carta enviada el martes a jefes de agencias, Abbott señaló que el programa de visas —utilizado principalmente por empresas tecnológicas, grandes compañías y universidades para contratar a extranjeros calificados— ha sido usado de maneras que perjudican a los trabajadores estadounidenses.

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“El gobierno estatal debe predicar con el ejemplo y garantizar que las oportunidades laborales, en particular aquellas financiadas con dinero de los contribuyentes, se asignen primero a los texanos”, escribió Abbott en la carta.

Según la directiva, las agencias estatales dirigidas por funcionarios designados por el gobernador y las instituciones públicas de educación superior no podrán patrocinar nuevos trabajadores con visa H-1B sin la aprobación de la Comisión de la Fuerza Laboral de Texas hasta el final del año legislativo estatal de 2027. Además, antes de finales de marzo, las agencias deberán identificar cuántos de sus trabajadores tienen visa H-1B, las categorías de los puestos, sus países de origen, las fechas de vencimiento de las visas y cualquier evidencia que demuestre intentos de reclutar candidatos en Texas.

La política migratoria se define a nivel federal, pero los estados pueden decidir si sus propias agencias e instituciones financiadas con fondos públicos emplean trabajadores extranjeros.

La decisión de Texas ocurre en momentos que la administración Trump ha endurecido la política migratoria en casi todos los frentes. La Casa Blanca ha ampliado la aplicación de controles fronterizos, ha restringido con fuerza las vías humanitarias, como el asilo o las libertades condicionales, y ha incrementado la supervisión de las visas de empleo, como las H-1B.

Como parte de ese esfuerzo, la administración impuso una nueva tasa de US$100.000 a las solicitudes de visas H-1B y reformó el sistema de sorteo para favorecer a solicitantes con salarios más altos. Según funcionarios, el cambio busca desalentar la externalización de empleos. Grupos empresariales han advertido que estas modificaciones podrían dificultar que los empleadores de EE.UU. recluten talento global y compitan a nivel internacional.

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Según Abbott, Texas ha invertido miles de millones de dólares en los últimos años para ampliar la educación y la capacitación laboral, y que no debería depender de mano de obra extranjera para puestos que podrían cubrirse localmente. “No vamos a ceder esta distinción”, escribió, al describir a la fuerza laboral de Texas como una de las más “competentes” del país.

El área metropolitana de College Station, Texas —hogar de la Universidad Texas A&M— registró aproximadamente siete aprobaciones de visas H-1B por cada 100 trabajadores, la mayor concentración del país, según un informe del Pew Research Center.

GZ