Industria

La mora pyme subió 93% interanual y ya alcanza al 8,4%: “Es un tema estructural”, advirtió un economista

Pablo Das Neves vinculó la suba de la mora con caída en comercio y construcción, y advierte que muchas pymes solo aguantan “entre dos y seis meses” sin cerrar.

Roberto Rojas: “El sector conformado por las PyMEs e industrias está viviendo un ajuste constante y una caída de la actividad” (Agencia NA)

La situación financiera de las pymes volvió a encender señales de alarma por el salto de la morosidad y por la presión que genera una actividad económica que no repunta en sectores clave. Pablo Das Neves afirmó que los últimos indicadores de endeudamiento y actividad “han sido muy malos” y que el deterioro dejó de ser un problema concentrado en hogares. Según explicó, ahora la mora se trasladó con fuerza a las empresas, con un aumento que definió como “bastante grave”.

El economista detalló el cambio de escenario: antes la morosidad parecía acotada a familias y las empresas “permanecían como ajenas”. “Ahora estamos viendo que aumentó significativamente, un aumento del 93% interanual”, sostuvo, y precisó el nivel: la mora pyme “alcanza al 8,4% ya de las empresas”. Para Das Neves, el dato más preocupante es la calidad de esa mora: los atrasos de más de 180 días ya son relevantes, lo que indica que no es un bache puntual sino un problema de fondo.

En su diagnóstico, el fenómeno combina dos fuerzas que se potencian: restricciones financieras y caída de ventas. Das Neves remarcó que la actividad cayó con fuerza en rubros donde predominan pymes, especialmente comercio y construcción, lo que estrecha la caja y deteriora la capacidad de pago. Su conclusión es que la situación “se retroalimenta” y puede agravar el cierre de empresas si no aparece un cambio claro en el ciclo.

Morosidad pyme: 8,4% de empresas en mora y atrasos largos que “hablan de estructura”

Das Neves explicó que lo más serio del dato no es solo el porcentaje, sino la persistencia. Señaló que al descomponer la mora aparece un componente “estructural” porque crecen los atrasos de más de 180 días. “Esto habla de que ya es un tema estructural y no simplemente de un mal mes”, afirmó, y lo asoció a la propia estructura del negocio en un contexto de ventas débiles y costos crecientes.

En paralelo, sostuvo que el deterioro de la mora marca una transición: la crisis de pago ya no es solo doméstica. Das Neves planteó que el sistema financiero empieza a observar a las empresas con más riesgo, y eso cambia el flujo de crédito disponible justo cuando más se necesita. En su lectura, la mora pyme impacta doble: limita financiamiento y aumenta la fragilidad operativa.

El economista también relacionó la mora con la heterogeneidad del crecimiento. Dijo que hay sectores a los que “les está yendo muy bien” como pesca, agro, minería, energía y combustibles, pero que manufactura, comercio y construcción “les está yendo realmente muy mal”. Esa brecha sectorial, sostuvo, impide que la mejora de algunos rubros derrame rápidamente al entramado pyme urbano.

Crédito y encajes: más capacidad de préstamo, pero bancos “defensivos” cuando la empresa ya cayó

Sobre las medidas del Banco Central para flexibilizar encajes y ampliar la capacidad de crédito, Das Neves fue prudente. Reconoció que la decisión puede ayudar, pero advirtió que “no es automático” y que “lleva tiempo”. Además, sostuvo que el Gobierno llega tarde para parte del universo pyme, porque cuando una empresa entra en mora los bancos deben intensificar controles y se vuelven menos flexibles.

Lo explicó con una lógica de riesgo: cuando hay mora y reclasificaciones, el banco aplica un análisis más profundo. Das Neves dijo que eso obliga a un “due diligence mucho más profundo” y que, en consecuencia, los bancos se colocan “de una manera más defensiva” en el otorgamiento. Su punto es que, aun con más liquidez potencial, el crédito no fluye a la misma velocidad hacia quienes ya están complicados.

A esa restricción financiera le sumó un freno real: la actividad. El economista señaló que la caída de actividad, especialmente en construcción y comercio, pega donde “principalmente son pymes las que trabajan”. En su síntesis, hay “mayor dificultad financiera” y, al mismo tiempo, “menos actividad y menos ventas”, una combinación que agrava la morosidad y reduce la recuperación.

Dólar, costos y segundo semestre: 30% endeudadas en dólares y riesgo de cierres en seis meses

Das Neves sostuvo que el cepo a empresas no sería el canal más directo del problema pyme, pero sí introdujo una preocupación cambiaria. Dijo que un reacomodamiento del tipo de cambio podría mejorar la rentabilidad exportadora, porque los costos internos suben con inflación y el dólar no acompaña, lo que deja a muchas pymes sin margen para exportar. Sin embargo, advirtió que hay un riesgo de balance: “El 30% de las pymes están endeudadas en dólares”, lo que vuelve delicado cualquier salto cambiario.

En su análisis, el segundo semestre puede ser más tenso por estacionalidad de dólares. Planteó que en la segunda mitad del año “no va a haber tanta oferta de dólares” como en la primera por cuestiones del agro y colocaciones provinciales, por lo que “es probable que haya algún tipo de corrección del tipo de cambio”. Si eso ocurre, explicó, se encarece el financiamiento en dólares de las pymes endeudadas y se agrava el estrés financiero.

El economista citó un dato que funciona como termómetro de supervivencia. Mencionó una encuesta a pymes donde los empresarios dijeron que tienen ahorros para sostener el mal momento “entre dos y seis meses sin cerrar”. Su advertencia fue directa: “Si no hay un cambio claro, es probable que en los próximos seis meses veamos cierres más de comercios”.

Hacia adelante, Das Neves relativizó los anuncios optimistas con fechas. Dijo que el Gobierno “comete un error en poner plazos” y que la economía “no funciona así”, porque es un fenómeno intertemporal. En su visión, puede haber mejoras puntuales en inflación o en algún dato mensual, pero “no hay un cambio estructural” si no se atiende la brecha entre sectores ganadores y perdedores.