Sector carnico

Mercosur–UE: desde el 1° de mayo la cuota Hilton pasa a arancel cero y se abre una nueva cuota de 99.000 toneladas

El consultor ganadero sostiene que el mercado interno está “totalmente abastecido” y que exportar más puede abaratar cortes parrilleros.

Exportación de carne (AFP)

La caída del precio de la hacienda desde su pico reactivó la expectativa de una baja en carnicerías y supermercados, pero el consultor ganadero Fernando Canosa pidió mirar el fenómeno con lógica de mercado. “Esto es normal en un mercado libre y casi perfecto como es el mercado de la hacienda”, explicó, al describir un sistema con muchos actores donde el precio se ajusta por oferta y demanda. Su diagnóstico es que la baja no debería generar alarma en el productor, porque “estaba en muy buenos valores” y “sigue estando en buenos valores”.

Canosa sostuvo que el dato central no es la corrección puntual, sino la demanda hacia adelante. Afirmó que hay “una buena demanda estructural insatisfecha hacia adelante” y que eso “se va a seguir manteniendo”, lo que, en su visión, sostiene el negocio aun con oscilaciones de corto plazo. En esa lectura, el precio actual no es una señal de crisis, sino un movimiento habitual del mercado.

El consultor también llevó la discusión a un tema más profundo: el stock ganadero. Planteó que la Argentina está “sin ninguna duda” con un rodeo por debajo del nivel histórico, y que recomponerlo requiere años y políticas consistentes. “No es soplar y hacer botellas”, dijo, y anticipó que el debate sobre stock y oferta seguirá presente en los próximos meses.

Precio de la hacienda y mostrador: “tiene capacidad para bajar”, pero depende del mercado

Consultado sobre si la baja de la hacienda se verá en el mostrador, Canosa fue directo: no es automático. “Esto es un problema de oferta y demanda. Sin ninguna duda que es mucho más fácil subir que después bajar”, afirmó. En su explicación, el carnicero o el supermercado bajarán precios si el consumo “se empieza a resentir”, pero si venden lo mismo con esos valores, no tienen incentivo a ajustar.

La clave, según Canosa, está en la reacción del consumidor. “Va a depender de la oferta y la demanda”, repitió, y lo tradujo a una lógica simple: si hay menor demanda, el comerciante debe bajar para no perder ventas; si la demanda aguanta, el precio se sostiene. Aun así, sostuvo que el eslabón final “tiene capacidad para poder bajar” y que, si no lo hace, se queda “con un poquito más de la porción de la torta” que semanas atrás.

El consultor valoró que el escenario actual se dé en un marco que definió como de “libertad total”. Esa condición, sostuvo, hace que el ajuste sea más transparente y que el precio se acomode por señales reales de consumo. Su mensaje fue que no hay una perilla única: el mostrador baja cuando el mercado obliga.

Stock ganadero: por qué cuesta recuperarlo y cuánto tiempo puede llevar

Canosa explicó que la oferta de carne no se recompone rápido porque el ciclo biológico del vacuno es largo. Recordó que el rodeo nacional empezó a deteriorarse “allá por el 2006” con el cierre de exportaciones, y que luego se perdieron alrededor de 10 millones de cabezas en los años siguientes. Afirmó que hoy el stock ronda “52, 53 millones de cabezas”, cuando Argentina llegó a “58, 59 millones”.

Su punto central es el tiempo: no se puede “apretar un botón”. “La gestación tarda nueve meses para que nazca un ternero”, explicó. Luego, describió que se necesitan “otros dos años” para que una ternera llegue a ser servida, y que en total “van a pasar entre tres y cuatro años” para recomponer la oferta que llega a góndola.

En versión parafraseada, Canosa plantea que el stock es una variable lenta y que los efectos de una política se ven con rezago. Su expectativa es que, si “las políticas públicas acompañan” y la demanda se mantiene firme, el rodeo puede volver a crecer, con más exportaciones y con el país sosteniendo su lugar como gran consumidor de carne. Pero insiste en que la reconstrucción exige paciencia y continuidad, porque “es muy fácil destruir, pero muy difícil construir”.

Exportaciones y acuerdos: cuota Hilton a arancel cero y una nueva cuota de 99.000 toneladas

Canosa sostuvo que la demanda internacional está firme y que los acuerdos pueden mejorar el poder de compra de destinos clave. Afirmó que el acuerdo Unión Europea–Mercosur “se pone en marcha a partir del 1 de mayo” y que, desde esa fecha, la cuota Hilton pasa de pagar “12,5% de aranceles” a “arancel cero”. En su lectura, eso implica “mayor poder de compra” de la Unión Europea frente a lo que compraba hasta el 30 de abril.

También mencionó un segundo cambio de peso. Dijo que desde el 1 de mayo arranca “la nueva cuota de 99.000 toneladas” a repartir entre los países del Mercosur, con negociaciones oficiales en curso, y que podría volverse operativa “a partir de agosto o septiembre”. Sumó, además, un acuerdo con Estados Unidos por “100.000 toneladas más”, reforzando la idea de que la demanda global es creciente.

El consultor describió el mercado global como estructuralmente demandante. “Cada vez hay más gente que quiere comer carne” porque hay países creciendo, y “no hay la suficiente cantidad de carne a nivel mundial” para abastecer toda esa demanda, sostuvo. En ese marco, planteó que la ganadería funciona como “vaca viva” que genera divisas y empleo, del mismo modo que otros sectores estratégicos.

Mercado interno y exportación: “bienvenida la exportación” porque puede abaratar cortes locales

Frente a la discusión recurrente sobre si exportar deja al mercado interno desabastecido, Canosa fue tajante. “El mercado interno está totalmente abastecido”, afirmó. Y sostuvo que la caída del consumo no responde solo a precios, sino a un “cambio de hábitos” alimentarios: antes se comía carne en casi todas las comidas y hoy eso ya no es igual.

Para reforzar su argumento, citó rankings de consumo. Dijo que Argentina sigue siendo “el primer país consumidor de carne vacuna del mundo” y que, sumando pollo, cerdo y carne, está “segundo” detrás de Estados Unidos en consumo de proteína animal. Su conclusión es que el consumo total de proteína animal sigue siendo “espectacular” y que el debate debe incluir hábitos, no solo precios.

Además, defendió la exportación como aliada del consumidor argentino. Sostuvo que “cuanto más podamos exportar”, más cortes parrilleros quedan en el mercado interno y “más baratos quedan” en términos relativos. “Bienvenida la exportación, bienvenida el aumento de producción”, afirmó, porque genera divisas, empleo y puede mejorar la disponibilidad de cortes preferidos localmente.

Por último, relativizó el debate mediático sobre la carne de burro. La definió como “una cuestión mediática” y sostuvo que “no mueve la aguja”, tanto por cantidad disponible como por restricciones y falta de relevancia en el consumo masivo. Su mensaje final fue que la agenda real está en stock, oferta, acuerdos y competitividad, no en una novedad “trivial”.