Dudas sobre la tumba del mosquetero D’Artagnan: arqueólogos admiten que aún no está confirmado que sean sus restos
Un esqueleto hallado bajo una iglesia de Maastricht reavivó un misterio histórico de más de 350 años vinculado al célebre mosquetero que inspiró a Alexandre Dumas. Sin embargo, errores graves en una excavación inicial obligaron a extender la investigación al menos seis meses más.
La posible identificación de los restos de Charles de Batz de Castelmore, conocido mundialmente como D’Artagnan, quedó en suspenso tras una serie de irregularidades arqueológicas detectadas en la excavación en Países Bajos. Las autoridades locales confirmaron que, por el momento, no se puede afirmar que el esqueleto descubierto bajo una iglesia pertenezca al legendario mosquetero francés, muerto en combate en 1673.
El hallazgo se produjo meses atrás en el centro de la iglesia de San Pedro, cuyos orígenes se remontan al siglo XIII, lo que generó una fuerte repercusión internacional por tratarse del posible lugar de descanso final del personaje histórico que inspiró la novela Los tres mosqueteros. Sin embargo, tras semanas de especulación mediática, la municipalidad de Maastricht, donde se produzco el hallazgo, reconoció que la investigación no llegó a una conclusión definitiva.
El jueves, las autoridades admitieron públicamente que serán necesarios al menos seis meses más de estudios arqueológicos, históricos y genéticos. La demora se debe, en gran parte, a los daños provocados durante una excavación inicial realizada sin autorización ni metodología científica adecuada.
La polémica se profundizó al confirmarse que el arqueólogo Wim Dijkman llevó a cabo esa primera intervención de manera informal, manipulando restos antiguos y colocándolos en una bolsa de plástico, lo que provocó una pérdida de información clave para la identificación del esqueleto.
Descubrieron la tumba de D’Artagnan en una iglesia de los Países Bajos
Una excavación informal que alteró los supuestos restos de D’Artagnan
Según explicaron las autoridades, la excavación inicial no cumplió con los estándares básicos de la disciplina. El arqueólogo de la municipalidad de Maastricht, Gilbert Soeters, fue categórico al describir lo ocurrido y sostuvo que el procedimiento no puede considerarse una excavación arqueológica formal.
“Fue un antiguo colega quien primero realizó la excavación. Bueno, en realidad la palabra ‘excavación’ no es del todo precisa. No se trataba de una excavación arqueológica”, declaró Soeters ante la prensa.
Tras tomar conocimiento de la situación, el municipio decidió intervenir de urgencia y realizar una excavación de emergencia para intentar salvar la mayor cantidad de información posible. Sin embargo, el daño ya estaba hecho y complicó de manera significativa la interpretación del hallazgo.
“Nos hubiera gustado saber con exactitud de dónde procedían ciertos restos, colocados en una pequeña caja dentro de una bolsa de la compra”, señaló Soeters. “Eso habría simplificado considerablemente el misterio al que nos enfrentamos ahora”, añadió.
Iglesia de San Pedro, donde fue encontrada la supuesta tumba de D’Artagnan.
En un comunicado oficial, la municipalidad explicó que la falta de documentación previa generó una pérdida irreversible de contexto arqueológico. “Debido a que no se preparó ninguna documentación arqueológica de acuerdo con los estándares habituales antes de la excavación de emergencia, parte del contexto arqueológico se ha perdido”, indicaron los funcionarios.
“La pérdida de información limita las posibilidades de interpretar completamente la tumba y el esqueleto”, agregaron, marcando uno de los principales obstáculos actuales para confirmar la identidad de los restos. Como consecuencia de estos hechos, Wim Dijkman enfrenta acciones legales.
Qué dicen los estudios científicos y por qué aún no hay confirmación
Más allá de los problemas metodológicos, los análisis científicos realizados hasta ahora tampoco permitieron una identificación concluyente. Las autoridades afrimaron que, según los resultados actuales, no se puede asegurar que el esqueleto corresponda a D’Artagnan.
“Las características del esqueleto coinciden con lo que se sabe históricamente sobre D’Artagnan, pero no son lo suficientemente específicas como para permitir una identificación definitiva. Por lo tanto, se necesita más investigación”, señalaron.
Uno de los datos que generó mayor controversia surgió del análisis del colágeno óseo, que permitió reconstruir parcialmente la dieta de la persona enterrada. Los resultados indicaron un consumo de pescado inusualmente alto para alguien con el perfil histórico del noble gascón.
“El análisis del colágeno en las muestras recolectadas demostró claramente que esta persona consumía una gran cantidad de pescado de agua salada: el pescado representaba entre el 27 y el 30 por ciento de su dieta habitual”, detallaron los funcionarios de la ciudad.
“Esta proporción es excepcionalmente alta y no se corresponde con el perfil de un gascón, que pasó gran parte de su vida en París y Lille”, añadieron, sembrando dudas adicionales sobre la identidad del esqueleto.
A pesar de ello, las autoridades aclararon que los resultados no descartan por completo la hipótesis. “Los resultados de la investigación actual no confirman la identificación, pero tampoco la descartan”, concluyeron.
Los restos óseos que pertenecerían a D’Artagnan.
El alcalde de Maastricht, Wim Hillenaar, expresó una cautelosa expectativa ante la prensa. “Mantengo la esperanza hasta el último minuto, pero ¿es eso realmente realista? No quiero ceder ante una visión demasiado idealizada”, afirmó.
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D’Artagnan, cuyo nombre real era Charles de Batz de Castelmore, murió durante el asedio de Maastricht en 1673, en el marco de la guerra franco-holandesa impulsada por el rey Luis XIV. Según los registros de la época, falleció tras recibir una herida de mosquete en la garganta mientras lideraba un asalto contra las fortificaciones de la ciudad.
La documentación histórica indica que fue enterrado cerca del campo de batalla debido a las altas temperaturas del verano. “Lo sepultaron con honores en la iglesia más cercana a la brecha de la muralla”, confirmó la historiadora Odile Bordaz en un informe técnico previo.
La ubicación exacta de la tumba permaneció oculta durante siglos porque la iglesia de San Pedro sufrió reconstrucciones totales tras varios incendios. No obstante, los cimientos originales conservaron criptas donde fueron enterrados oficiales franceses de alto rango.
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El reciente descubrimiento se produjo mediante radares de penetración terrestre que detectaron anomalías en el suelo de la nave central. Las excavaciones revelaron tumbas alineadas según la jerarquía militar descripta en archivos de guerra del siglo XVII.
En la investigación anterior, se tomaron muestras de ADN de lo que se cree que eran dientes del esqueleto, comparándolos con descendientes de la familia Montesquiou. También se detectaron traumas óseos compatibles con heridas de guerra y una fractura cervical coherente con el impacto de un proyectil de plomo.
A pesar de esos indicios, los errores iniciales obligaron a frenar cualquier anuncio definitivo. La municipalidad confirmó que los restos no serán repatriados a Francia por el momento y que el acuerdo preliminar establece que, de confirmarse la identidad, el mosquetero deberá descansar en el lugar donde murió.