El hallazgo reavivó uno de los grandes misterios de la arqueología clásica: un equipo de arqueólogos italianos confirmó en la ciudad costera de Fano, sobre el mar Adriático, el descubrimiento de restos estructurales que corresponden, con un grado de certeza considerado casi absoluto, a la legendaria Basílica de Vitruvio. A diferencia de otros edificios antiguos, se trata de la única obra arquitectónica que Marco Vitruvio Polión, arquitecto e ingeniero romano del siglo I a. C., afirmó haber construido y descrito en detalle en su tratado De Architectura, con precisiones técnicas.
Siglos durante los cuales la basílica fue un edificio mencionado, estudiado y debatido únicamente a partir de textos antiguos. Vitruvio la utilizó como ejemplo para explicar principios fundamentales de la arquitectura romana, como la proporción, la simetría y la armonía entre las partes, conceptos que atravesaron el tiempo y terminaron influyendo en el pensamiento renacentista. Fue esa misma descripción la que, más de mil quinientos años después, inspiró a Leonardo da Vinci en la creación de su célebre Hombre de Vitruvio, una de las imágenes más reconocidas de la historia del arte.


Entre los primeros restos identificados se destacaron imponentes bases de columnas de mármol y fragmentos de un sistema de drenaje sorprendentemente sofisticado para su época. Así, las medidas y la disposición de estas estructuras coinciden de manera precisa con las especificaciones técnicas que Vitruvio dejó plasmadas en el Libro V de De Architectura, un dato clave para la identificación del edificio.
Simultáneamente al avance de las excavaciones, salió a la luz una trama de muros perimetrales conservados hasta una altura cercana a los dos metros y con un espesor de aproximadamente 1,50 metros. Aquello se trata de paredes diseñadas para soportar una estructura monumental, capaz de albergar actividades públicas de gran relevancia. Uno de los aspectos más llamativos para los investigadores fue la calidad de los materiales empleados. Los suelos estaban revestidos con grandes losas de mármol verde y rosa, un recurso costoso y reservado para edificios de alto estatus.
Autoridades locales y nacionales destacaron su importancia para la comprensión del legado arquitectónico romano y del pensamiento clásico que dio forma a la cultura occidental. El alcalde de Fano, Luca Serfilippi, presentó oficialmente los resultados junto al ministro de Cultura de Italia, Alessandro Giuli, en una conferencia que atrajo la atención de medios especializados y generales: “Llevábamos más de dos mil años esperando este descubrimiento. Hemos encontrado la Basílica de Vitruvio”, afirmó Serfilippi, al remarcar el valor histórico del hallazgo para la ciudad y para el país.

También, desde el Ministerio de Cultura, Giuli subrayó que el descubrimiento marca un antes y un después en la arqueología clásica. Según consignó la agencia ANSA, el funcionario comparó su relevancia con la de grandes hitos arqueológicos modernos y lo definió como “el Tutankamón del siglo XXI”, por su capacidad para resignificar conocimientos establecidos y abrir nuevas líneas de investigación.
Qué elementos arquitectónicos claves se recuperaron
La confirmación de que se trata de la Basílica de Vitruvio se apoya, ante todo, en un detalle tan simple como contundente: las medidas del edificio coinciden de manera exacta con lo que el propio arquitecto dejó escrito hace más de dos mil años. A lo largo de las excavaciones, los arqueólogos recuperaron bases de columnas de gran tamaño, cuyo diámetro alcanza los 1,47 metros. Esa cifra no es casual: equivale a cinco pies romanos, la proporción precisa indicada por Vitruvio en el Libro V de De Architectura para este tipo de construcción.
A partir de esos cimientos, los especialistas pudieron reconstruir mentalmente la escala original del edificio. Las columnas habrían alcanzado una altura cercana a los 15 metros, lo que permite imaginar una estructura imponente, visible desde distintos puntos de la ciudad romana. Su tamaño la ubicaba al nivel de grandes obras públicas de la Antigüedad, como el Panteón o el Templo de Cástor y Pólux, y confirma la basílica que estaba pensada.
Otro descubrimiento clave fue una columna de esquina, que funcionó como una especie de “pieza guía” para los investigadores. Gracias a ella, fue posible definir la orientación exacta del edificio y reconstruir su planta perimetral. Los estudios indican que la basílica estaba rodeada por ocho columnas en sus lados más largos y cuatro en los más cortos, un esquema que responde con precisión milimétrica a las instrucciones de Vitruvio.
Más allá de la escala, los restos revelaron soluciones técnicas para su tiempo. El equipo identificó un sistema de soporte compuesto por pilastras y contrafuertes de sección cuadrada, integrados a las columnas principales. Vitruvio describía este recurso como una innovación destinada a reforzar la estabilidad del edificio y permitir la construcción de un segundo nivel o galería elevada, algo poco común en las basílicas del período republicano.

Actualmente, el sitio es analizado mediante escaneos láser en tres dimensiones y estudios estratigráficos detallados, con el objetivo de registrar cada estructura antes de avanzar hacia un proyecto de conservación y exhibición pública. Los especialistas confían en que las próximas etapas de excavación permitan encontrar inscripciones o fragmentos de capiteles corintios mencionados en los textos antiguos.
MV cp