Qué se esconde bajo el hielo de la Antártida: el mapa que revela un continente desconocido
Un nuevo estudio científico logró reconstruir con una precisión inédita el paisaje que se oculta bajo el hielo de la Antártida, revelando valles, montañas y cuencas que resultan clave para entender el comportamiento de los glaciares y el impacto del cambio climático en el nivel del mar.
Durante décadas, la Antártida fue uno de los grandes enigmas geográficos del planeta. Aunque se trata del quinto continente más grande del mundo, su superficie real permanece casi por completo oculta bajo una capa de hielo de hasta cuatro kilómetros de espesor. Ahora, un nuevo estudio científico logró atravesar ese velo blanco y reconstruir, con un nivel de detalle inédito, el paisaje rocoso que yace bajo el hielo antártico.}
Cómo funciona y por qué la NASA activó la primera evacuación médica en la EEI
La investigación, publicada en la revista Science, presenta el mapa más preciso hasta el momento del lecho rocoso de la Antártida. Lejos de ser una masa uniforme, el continente esconde valles profundos, cordilleras, colinas y antiguas cuencas moldeadas por millones de años de interacción entre hielo, roca y clima.
Un continente esculpido bajo kilómetros de hielo
El trabajo fue liderado por un equipo internacional de glaciólogos que combinó observaciones satelitales de alta resolución con modelos físicos del movimiento del hielo. A través de esta técnica, los científicos lograron “leer” las sutiles ondulaciones de la superficie helada para inferir la forma del terreno subyacente, de manera similar a como una tela revela los contornos del objeto que cubre.
Este enfoque permitió identificar irregularidades del lecho rocoso con resoluciones de entre 2 y 30 kilómetros, una mejora sustancial frente a los mapas anteriores, que dependían de datos aislados obtenidos mediante radares aerotransportados o mediciones sísmicas puntuales.
Por qué este descubrimiento es clave para el clima
Más allá del impacto geológico, el nuevo mapa tiene implicancias directas en la comprensión del cambio climático. La forma del terreno bajo el hielo influye en cómo se desplazan los glaciares, cuánta fricción encuentran al avanzar y qué tan rápido pueden deslizarse hacia el océano.
La NASA prepara la primera evacuación médica de la historia en la Estación Espacial Internacional
Según advierten los especialistas, conocer con mayor precisión la topografía subglacial es fundamental para mejorar los modelos que predicen el aumento del nivel del mar. En un escenario extremo, si toda la capa de hielo antártica llegara a derretirse, el nivel de los océanos podría subir alrededor de 57 metros a escala global.
El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) viene señalando desde hace años que las mayores incertidumbres en las proyecciones futuras están ligadas, justamente, a lo que ocurre en la base de los grandes mantos de hielo.
Un salto tecnológico sin precedentes
Hasta ahora, los mapas más completos —como Bedmap3— se construían a partir de millones de datos recopilados durante décadas, pero dejaban amplias zonas sin mediciones directas. El nuevo método permite llenar esos vacíos utilizando las leyes físicas que describen el flujo glaciar, conocidas desde mediados del siglo XX, combinadas con imágenes satelitales actuales.
La NASA advierte que en 50 años habría regiones del planeta donde ya no se podría vivir
El resultado no descubre nuevas montañas gigantes ni lagos ocultos, pero sí revela con mucha más precisión cómo es el paisaje entre los puntos donde existen datos directos. Es, según los expertos, un cambio de escala: no se trata de ver cada detalle, sino de comprender la arquitectura general que condiciona el comportamiento del hielo.
Una ventana al pasado y al futuro del planeta
Además de mejorar las proyecciones climáticas, el mapa ofrece pistas sobre la historia geológica de la Antártida. Las formas identificadas permiten reconstruir antiguos sistemas de glaciares, etapas de erosión y períodos en los que el continente tuvo condiciones muy distintas a las actuales.
Los científicos coinciden en que este no será el último avance. Con nuevas misiones satelitales y modelos cada vez más precisos, el objetivo es lograr, en las próximas décadas, una representación aún más detallada del continente oculto. Comprender qué hay bajo el hielo no solo amplía el conocimiento sobre la Antártida: también ayuda a anticipar cómo puede cambiar el planeta en un mundo que se calienta a un ritmo acelerado.