Defensora de Género

¿Cómo cambiará el trabajo en la Argentina?

Fin de mes. Miles de argentinos hacen malabares para que el sueldo alcance. Foto: cedoc

Pasamos una semana crítica sobre el cambio de la legislación laboral. Por eso es interesante analizar cómo es la situación del trabajo en el país ahora y antes de que se empiece a aplicar el cambio, por ahora, incierto. Se debe vincular con la capacidad adquisitiva del salario, porque este es el principal aspecto que valora la población, esos son los números reales que la ciudadanía vive, son los datos microeconómicos. 

Es importante señalar que la semana pasada se conoció que para no ser pobre una familia necesita un ingreso de $1.360.200, según el Indec. El problema radica en que el ingreso promedio de la mayoría de las familias es la mitad de ese valor. La macroeconomía es lo que miden y evalúan los economistas y muchas veces en eso quedan atrapados los políticos, pero en realidad no es posible considerar solo la macroeconomía, sin considerar la relación con la microeconomía. Esa disociación es la que atravesamos en estos días, por eso mientras la población vive en carne propia que no le alcanza el ingreso para superar la mitad del mes, el Gobierno señala el logro macroeconómico del descenso de la inflación.

Por supuesto los que viven sin poder cubrir sus necesidades básicas, no pueden celebrar el descenso de la inflación. Además, la principal bandera del éxito del gobierno nacional: el descenso de la inflación tampoco es tan exitosa, porque desde julio de  2025 aumenta y de seguir así superará el valor del año pasado y no será 0 como dijo el Gobierno. 

En el diario PERFIL el domingo en la sección economía se informó que el Centro de Educación, Servicios y Asesoramiento al Consumidor estimó que una familia tipo (cuatro integrantes: dos adultos y dos menores) con dos ingresos mínimos, sobreviven sólo siete días en la Ciudad de Buenos Aires. Esto indica la realidad que se escucha en las conversaciones de la población. Esto genera inseguridad que afecta la estabilidad emocional y la salud mental de los integrantes de esas familias. También se suma la pérdida de empleo, desde la asunción de Milei se perdió empleo público y privado. En el sector público nacional se perdieron 63.234 puestos entre diciembre del 2023 y octubre de 2025. En el sector privado en ese mismo período, se perdieron 176.900, debido al cierre de pymes que asciende a 19 mil, al achicamiento de otras y/ o a cierres parciales de muchas. Frente a esto uno de los principales impactos es el temor en la población a perder su trabajo. La mayoría de estos nuevos desocupados se incorporaron al sector informal del trabajo con monotributo, sector que continúa incrementándose. 

Si se considera la situación de los jubilados es aún más crítica, especialmente del grupo de ingresos mínimos. En 2025 de los casi 6 millones de jubilaciones que se pagaron, el 68,6% se jubilaron por moratoria. Entre quienes cobran el ingreso mínimo el 90% se jubilaron con moratoria. Si bien se ha limitado la vigencia de ella, sin embargo, las nuevas jubilaciones en el 2025 que fueron un 20% menos que años anteriores, el 53,5% fue con moratoria. Previamente era en una proporción que rondaba el 80%. El valor de la jubilación mínima en enero de 2026 aumentó y es $ 339.907 y con el bono asciende a $ 419.290, pero aún no permite cubrir el monto estimado por la Defensoría de la Tercera edad necesario, está por debajo del ingreso para no ser pobre, como se señaló al comienzo de esta nota. Esto afecta a la mayoría de las jubilaciones, también las de ingresos medios. 

Frente a este panorama de los ingresos y la capacidad de compra de los trabajadores en el país, la reforma laboral propuesta introduce cambios importantes en relación al vínculo con los empleadores –las empresas– y también a la sindicalización y las expresiones de su lucha. Uno de los mayores problemas es que se opone al artículo 14 bis de la Constitución. Esto no es menor porque en él se basa la protección del trabajo, la jornada limitada, así como la retribución justa. El proyecto flexibiliza y permite contratos eventuales y por menos tiempo, debilitando la estabilidad. Establece un banco de horas y salarios variables definidos por el empleador que desconoce o limita las paritarias. En cuanto al pago del cese laboral crea el Fondo de Asistencia Laboral para el pago de indemnizaciones que permite al empleador disminuir su aporte a expensas del aporte previsional. Aunque el conflictivo artículo del pago de los accidentes y limitaciones laborales que era inadmisible se eliminó, eso no es suficiente. Por eso esta ley requiere un dialogo entre empresarios, sindicatos y el Gobierno que no se puede dar en un ámbito de negociación urgente y limitada a las presiones de sectores individuales, sin considerar el conjunto. Lo más grave es que tampoco se crearán más empleos, se dará seguridad a algunas inversiones, pero no soluciona el gran problema de aumentar la capacidad adquisitiva de la población para recuperar la productividad de las empresas. Reconocemos la necesidad del cambio, pero no así, en fin ¡otra posibilidad perdida!