Defensor de los Lectores

El periodismo como agente de victimización

EL ROL PROFESIONAL DE INFORMAR. Los periodistas ayudan a pensar quién es víctima y también quién se hace. Foto: federico ríos

Esta intensa semana los periodistas sabían que cuando elegían entre noticias optaban entre víctimas posibles: policías rebeldes, bancos, fintech, manifestantes, trabajadores informales, trabajadores formales a punto del despido, pilotos de avión, pasajeros, cámaras empresariales, sindicatos, contribuyentes, menores pobres o personas de todas las edades que sufrieron delitos con menores involucrados. 

A veces es obvia la injusticia y en otras es más discutible. Este es un tema central del periodismo: ¿quiénes son víctimas reales y quiénes se hacen las víctimas? 

Cada medio jerarquiza de forma distinta a las víctimas. Fíjense el tema de la baja de imputabilidad penal: los que quieren bajar la edad ponen el foco en las víctimas de los menores; quienes se oponen dicen que esos menores son también víctimas.

Hace unos días, Paolo Rocca, el dueño del grupo multinacional Techint, se victimizó por perder una licitación. Y el periodismo discutió si era o no víctima. Uno de los argumentos difundidos por Techint fue sugerir que las víctimas son los trabajadores de su fábrica de Valentín Alsina, que podrían perder el empleo. 

En la vida democrática se trata de poner víctimas en la balanza para lograr las decisiones oficiales y sociales que se buscan. Y las víctimas “pesan” de acuerdo a la voz social que tienen, o a quién habla en nombre de ellas. Por eso, en las redacciones la línea editorial es, entre otras cosas, la gestión de esa balanza.

LAS VÍCTIMAS FALSAS

Los periodistas son activos en el tribunal social que entrega o no esa credencial, aunque hay errores. Un gran novelista, Javier Cercas, escribió el libro El impostor, sobre la vida de Enric Marco, quien fue durante décadas el referente de las víctimas españolas de los campos de concentración nazis. Hasta que un historiador descubrió que Marco nunca estuvo en un campo de concentración. 

En Brasil, el periodismo discutió en su principal congreso profesional el caso de la Escola Base, que fue una falsa acusación de abuso sexual contra los dueños de una escuela en San Pablo. El caso desató el pánico moral y terminó con el cierre de la escuela. La investigación sobre la cobertura indica que no hubo mala intención sino excesiva confianza de la prensa en las fuentes oficiales que guiaron la narrativa. Como dijo el profesor de Periodismo que estudió el caso, Emilio Coutinho, “no se puede confundir la empatía con la inocencia de aceptar la primera versión”. 

NUEVAS INJUSTICIAS

Vivimos rodeados de injusticias que no vemos. En mi infancia había muchos zoológicos y circos. Esos espacios de diversión se basaban en víctimas animales y humanas. Lo que ayer nos divertía hoy nos indigna. El respeto por las personas y sus sensibilidades es quizás el principal avance de esta época, aunque ahora se quiera ridiculizar. 

Pero esa sensibilidad la ganamos en sociedad, no solos, y el periodismo es un motor clave de esa deliberación. La violencia de género, el abuso sexual, el bullying, evocan víctimas que antes eran invisibles, como describió el periodista platense Pablo Morosi en su libro Pantriste. La historia del trágico caso que visibilizó el bullying en la Argentina. 

El periodismo no solo ayuda visibilizando, también puede ser el espacio en el que las víctimas se fortalecen: puede proveerles conexiones para salir del aislamiento, recursos emocionales para sobrevivir en un espacio público árido, o darles consejos comunicacionales. Las víctimas necesitan una narrativa de impacto y muchas veces son los periodistas los que las ayudan a construirla. 

También, el periodismo puede ayudar cuando hay mucha asimetría con el poder, como ocurrió con la condena de la familia Sena en el Chaco. Tras escuchar la sentencia, el entorno de las víctimas comenzó a corear “gracias periodistas”.

VICTIMOLOGÍA

Hay distintos tipos de víctimas: 

1. Muchas veces todos somos víctimas. Son las víctimas difusas y puede ocurrir que no haya una organización específica que nos defienda, por lo que esas causas pueden tener menos impacto que otras que tienen una organización para defenderlas. Esas víctimas indeterminadas somos nosotros como contribuyentes, consumidores, ciudadanos o habitantes de la Tierra. 

Por ejemplo, es difícil ponerles una cara a las víctimas de la corrupción política. Una experta en normas sociales, Cristina Bicchieri, en su libro Nadar en contra de la corriente. Cómo unos pocos pueden cambiar el comportamiento de toda una sociedad, dice que la indeterminación del perjuicio es un incentivo para esos actos corruptos porque los chorros del dinero público sienten menor responsabilidad moral. 

Se espera que el periodismo defienda a las víctimas difusas, y de hecho lo hace bastante intuitivamente. Pero, si no lo hace, se produce una revictimización de las víctimas difusas por esa falta de atención tras el perjuicio sufrido.

2. Las víctimas primarias son las que sufren el agravio, incluido su entorno; las víctimas secundarias son las primarias revictimizadas, por ejemplo, por ser tratadas como culpables de lo que les pasó; y las víctimas terciarias pueden ser el entorno del victimario, y hasta el propio victimario, que puede ser sobrecastigado y marginado. 

3. Hay consumidores hipervulnerables por edad, dolencia física, trastorno mental o credulidad, como dice una disposición de la Subsecretaría de Defensa de la Competencia. Y esos patrones de abuso suelen quedar por debajo del radar porque los medios están con extremo cuidado en la relación con las empresas. 

4. Existen también las que el criminalista noruego Nils Christie llamó víctimas ideales, que son las que no se duda en darles el estatus social de víctima: son débiles, respetables e inocentes. Es el niño que sufre la agresión de un adulto, o la persona mayor que es robada por una banda de jóvenes en la calle. 

5. Hay víctimas amordazadas, las que integran organizaciones con alto grado de disciplina y reserva. Empleados de grandes compañías, fuerzas militares y de seguridad, hospitales, organizaciones religiosas, están entre aquellos a quienes se les exige reserva, y eso implica que deberán recurrir al off the record para contactar periodistas y convertirse en alertadores sobre temas que sean relevantes para el público. 

6. Y hay víctimas del periodismo, pues este puede ser extractivo. ¿Por qué te lo diría?, es una pregunta que las víctimas pueden hacer a los periodistas y esperar una respuesta honesta, dice la profesora Natalie Yahr en Una guía para hacer reportajes menos extractivos. Las víctimas pueden ser usadas como contenido de bajo costo.

Hoy el principal medio del mundo es YouTube, donde se mezclan, como en otras plataformas, un sector tradicional de medios dirigido por periodistas en peligro existencial, y un sector emergente y pujante donde reinan los creadores de contenidos. Mi duda es: ¿cómo impactará este universo mediático dual a la victimización?