La 3ª revelación de Milei
Es cierto que Donald Trump hace parecer más normal a Javier Milei, pero sus extremas personalidades son de origen muy distinto.
La de nuestro presidente es de procedencia divina. La del estadounidense es de formación terrenal y económica.
Milei está convencido de que fue Dios en forma directa (en realidad, a través de su fallecido perro Conan) quien le anticipó que sería presidente en 2023, y es el mismo “Uno” quien le encomendó la misión de eliminar al Maligno. El Maligno es el socialismo o cualquier variante liberal que contemple alguna intervención del Estado en la vida de las personas.
Sin recordar este origen místico, es difícil entender lo que dice y hace.
En este Davos hizo su tercera revelación: unió creacionismo y
economía. La primera revelación fue en...
De hecho, fue el punto más destacado de su último discurso en Davos. Que no fue solo una clase de economía básica para una audiencia que no la necesita. Ni un habitual glosario de autoelogios. Tampoco se trató de una refutación a Maquiavelo. Ni lo importante fue el tono moderado en que lo expuso.
Si bien las referencias bíblicas y las metáforas místicas son comunes en sus entrevistas y discursos (esta vez también lo fueron), la gran novedad fue la explicitación de su teoría mística que une ciencia económica con teología.
Milei convirtió a Davos en un lugar simbólico de poder que cada año usa para exponer sus revelaciones al mundo.
La de ahora fue su tercera revelación.
La primera había sido en 2024, cuando previno del inminente colapso de Occidente a manos del comunismo. La segunda, en 2025, al anunciar el inicio de una guerra santa contra el wokismo y advertir la relación entre pedofilia y homosexualidad.
En esta, la tercera revelación, muestra la existencia de un hilo invisible entre la economía y el proyecto divino.
Su nueva revelación ayuda a comprender mejor por qué es uno de los pocos economistas que sostienen que el mercado no tiene fallas.
Lo había dicho antes en el mismo foro, pero esta vez profundizó en una teoría creacionista que permite entender por qué él ve perfección donde el resto de sus colegas ven distorsiones que el capitalismo intenta atenuar o resolver.
De sus palabras se deduce que el mercado no podría tener fallas porque es la consecuencia del relacionamiento que Dios eligió para las personas y convirtió en derecho natural. Y nada generado por Dios puede tener fallas.
Dijo Milei: “Gran parte de los conflictos humanos surgen de una fallida interrelación entre el derecho natural y el derecho positivo. El derecho natural es la ley que debe regir al ser humano porque se adecúa a su naturaleza y, por lo tanto, es justa en sentido universal. Es una ley común para todos los hombres porque es intrínseca a su esencia y, por lo tanto, inmodificable e inmutable”.
Según esta doctrina, Dios es la fuente última de un derecho natural que abarca conceptos como vida, integridad física y libertad. Conceptos inalterables que las personas no deben cuestionar ni modificar. Santo Tomás de Aquino lo definía así: “La ley natural no es otra cosa que la participación de la ley eterna en la criatura racional”. William Blackstone, jurista inglés del siglo XVIII, decía que son normas “dictadas por Dios, superiores en obligación a cualquier otras. Es vinculante en todo el globo y en todos los tiempos: ninguna ley humana tiene validez si es contraria a esta”.
Como contrapartida a esa ley divina, el derecho positivo es el que pretenden darse los ciudadanos para administrar y controlar las relaciones humanas. Lo hacen a través del Estado, que para Milei es el demonio que se enfrenta a los planes divinos expresados en el derecho natural.
En esta nueva revelación aparece el mesianismo de un anarcocapitalista que cree que esa interferencia a través de leyes humanas (derecho positivo) intenta discutir las leyes naturales de la creación. Su plan para destruir el Estado tiene por objetivo frenar esa intervención maligna.
Explicó Milei: “El derecho positivo es el que redactan los hombres para su conveniencia. Así, cuando la ley positiva está en consonancia con la ley natural habrá justicia. En su defecto, será legal, pero no será legítima”.
... 2024, al prevenir el avance comunista. La segunda fue en 2025, al anunciar la guerra santa antiwoke
El ejemplo que suele usar es el del pago de impuestos. Pueden ser legales, pero son ilegítimos. Los impuestos no son cosa de Dios, sino de personas que les roban a los demás en beneficio propio.
Nunca antes existió un jefe de Estado que pensara así, teniendo en cuenta que, entre sus obligaciones, está la de hacer cumplir las normas vigentes del derecho positivo. Pero ese es el motivo que lo lleva a repetir que los evasores son héroes.
Lo reitera siempre y lo explicó al defender a un célebre mafioso: “Para mí los contrabandistas son héroes, como Al Capone, un trader que les compra el alcohol a los productores y se lo vende a los que toman alcohol. Al pobre lo tildaron de traficante y terminó convirtiéndose en un asesino. Y lo metieron preso por evadir impuestos. Al Estado y a los políticos no les importa que seas un asesino, les importa que no pagues impuestos, que les toquen la de ellos”.
En su exposición afirmó que cualquier intervención legal que interfiera sobre los designios de Dios es injusta y debe ser combatida. A quien más citó fue al libertario español Huerta de Soto. Siete veces. Es un economista hasta hace poco marginal que dice que Dios es anarcocapitalista y que creó a la humanidad a su imagen y semejanza anarcocapitalista. De allí deriva el derecho natural al que ambos se refieren.
Milei volvió sobre el tema en distintos pasajes: “La apropiación privada de los frutos que crean y descubren los empresarios es un principio del derecho natural (…) Este principio ético es la base fundamental ética de toda la economía de mercado”.
También su rechazo a los organismos internacionales está cruzado por el precepto de que son entidades que interfieren en la voluntad del “Uno”: “Las agendas y las políticas que se venían impulsando desde distintos organismos internacionales no eran ni más ni menos que todo un conjunto de políticas socialistas”. Ya que cualquier intervención humana sobre aquel derecho divino es “una violación del derecho de propiedad, violenta e injusta”.
Poco antes de viajar a Davos, Milei había recibido a un grupo de influencers místicos, que dicen poseer “escudos mágicos” y poderes sobrenaturales. En la Rosada, coincidieron en calificarlo como un “Mesías” y un “Elegido”. Que es como él genuinamente se percibe y de donde emanan sus ideas y una voluntad política que parece tan superior a la de otros simples mortales.
Desde esa convicción expuso su tercera revelación. Habrá que esperar un año para conocer su próximo mensaje divino.