La erosión silenciosa del poder

La crisis ya salpica a Milei

El escándalo que envuelve a Adorni ya impacta sobre la economía y tensiona la interna libertaria.

Adorni a cuerda, ¿cuerdo...? Foto: Pablo Temes

Esto ya aburre. Y, lo que es peor, nos complica”. Tales fueron las palabras de un conspicuo funcionario de este gobierno que, en estricto off the record, se quejaba amargamente de los avatares que hoy complican la gestión. En el centro de la escena el Adornigate que, a estas alturas, tiene otra dimensión que va más allá y más arriba del maltrecho jefe de Gabinete. Por si hace falta ser más claro, “más allá y más arriba”, significa concretamente Javier Milei. He aquí el verdadero problema. Manuel Adorni es un fusible; Milei, no.

Las caras del gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, y del presidente de YPF, Horacio Marín, durante el acto que debieron compartir con Adorni, lo decían todo. La incomodidad era indisimulable. Seguramente harto de estas sobreactuaciones y para evitar quedar expuesto a la misma incomodidad, Luis Caputo –cuya presencia había sido anunciada– decidió ausentarse.

El ministro de Economía no la está pasando nada bien. Debe salir a respaldar en público al jefe de Gabinete a quien, en privado, critica. Critica también otras cosas dentro de la administración. Una de ellas es el impacto que todos estos avatares políticos tienen en el rumbo de la economía.

No es cierto que la crisis provocada por el Adornigate no afecte las decisiones de posibles inversores extranjeros. Una de las cosas que ven, es la perdurabilidad del gobierno y del modelo económico. Hoy, esa perdurabilidad está puesta en dudas. Las mismas encuestadoras y consultoras que en octubre predijeron el triunfo de La Libertad Avanza, están hoy con números que muestran una baja sensible del grado de aprobación de la gestión presidencial. Nada que sorprenda. La calle devuelve un dato muy significativo acerca del impacto del caso que envuelve al jefe de Gabinete en la opinión pública, para cuya mayoría, la figura y la sola mención del apellido Adorni se asocia inmediatamente a la corrupción. Para los libertarios de paladar negro, es parte de la batalla cultural, “defender a un inocente” ante “el acoso periodístico”. Es decir, no ceder el manejo de los tiempos a la hora de presentar pruebas sólo porque el periodismo muestre los hechos. Batalla que le está costando demasiado cara a los intereses del gobierno y a los ojos de todo el mundo.

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Quienes sostienen estos argumentos, no deberían perder de vista que siguen apareciendo movimientos de dinero como los USD 100 mil que detectó la justicia en billeteras virtuales de Manuel Adorni.

El jueves, en un reportaje por Radio Rivadavia con quien esto escribe, Matías Tabar, el contratista que realizó los onerosos trabajos de reformas en la quinta que compró el jefe de Gabinete en el country Indio Cuá y que no había declarado hasta hace un mes ante la Oficina Anticorrupción, ratificó lo declarado ante el fiscal federal Gerardo Pollicita, expresando que la obra le fue pagada en “negro”.

El 2,6% del índice de inflación de abril le dio un respiro al gobierno. Hay que ceñirse al significado estricto de la frase precedente: un respiro es un alivio no una solución, en este caso, de la problemática económica de fondo. Fue bueno que, en medio de los insultos y vulgaridades con los que abundó en las “entrevistas” –por así decirlo– que concedió el jueves en los canales de streaming Neura y Carajo, haya reconocido que la inflación no está eliminada y sigue siendo un mal difícil de eliminar. Reconoció también otras cosas: que los salarios están bajos, que las jubilaciones están mal y que hay mucha gente que la está pasando mal. Eso no es culpa de ningún periodista crítico.

El índice acumulado de la inflación para los primeros 4 meses del año deja absolutamente desactualizado el cálculo del presupuesto 2026. Por si alguien no lo recuerda, era del 10,1%. El desfasaje entre el ritmo de la inflación y el de las actualizaciones salariales –claramente retrasadas– es la principal causa de la permanente caída del consumo que se observa desde hace meses. Esta baja en el consumo está generando una baja en la recaudación impositiva. Esto demuestra la complejidad del presente. Esta circunstancia representa un impedimento para el cumplimiento de una de las promesas de campaña: la rebaja de impuestos.

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Al universo del desamor que fatiga Karina Milei se ha agregado Patricia Bullrich. Para “La Jefa”, que ya la venía teniendo entre ceja y ceja, la senadora cometió un “pecado mortal” al pedirle a Adorni que adelantara la presentación de su declaración jurada para aclarar el embrollo que lo afecta. No fue el único pecado cometido por la ex-ministra de Seguridad: el abrazo con Mauricio Macri en la cena de la Fundación Libertad fue otro. La diferencia con otras contiendas de la interna es que Bullrich –como posible problema– no es lo mismo que Santiago Caputo.

Hablando del expresidente: su posible candidatura a la Presidencia para 2027 ha dejado de ser una fantasía para transformarse en una posibilidad. El acto del viernes en Vicente López forma parte de esa construcción. La agenda del próximo paso le depara destinos como Mendoza, la propia Ciudad de Buenos Aires y Santa Fe.

El objetivo es volver a posicionarse como garantía de cambio “responsable”. Esta última palabra que añaden algunos macristas alude a los desplantes libertarios. El problema de fondo sigue siendo el mismo.

De ambos lados saben que, en provincias como Buenos Aires, no se puede avanzar sin la ayuda del otro. Habrá que esperar para tener definiciones concretas. La situación del oficialismo no es la misma que al comienzo de la gestión. La expectativa ha dado paso a la realidad. La intransigencia que sigue mostrando el Presidente en su forma de entender la política podría limitar los planes de un Mauricio Macri que, en su vínculo con el líder libertario, ya se ha quemado más de una vez.