Vergüenza ajena
Me pregunto si Milei es consciente de sus contradicciones y aprovecha la pérdida de capacidad de inteligir, relacionar mensajes y sostener un pensamiento crítico de las audiencias actuales y no le da vergüenza frente a sí mismo y a quienes aún conservan esas capacidades, o él mismo las perdió.
Con la reciente nacionalización de su posición se podría conjeturar que la causa de Malvinas pudiera reportarle hipotéticos beneficios electorales que justificaran su alevosa exposición a la contradicción, pero ayer en el Día del Maestro haber agradecido “a todos los docentes en su empresa civilizatoria” siendo el presidente que más los ha perjudicado y con el mismo video hecho por inteligencia artificial además use a Sarmiento aprobando su gestión da vergüenza ajena.
Quizás la falta de vergüenza, ese pudor casualmente civilizatorio del que el Presidente carece, haya sido un motor que lo hizo atractivo como candidato pero en el ejercicio de la primera magistratura, con los años, termina siendo contraproducente.
Más allá de Milei, PERFIL tiene para anunciar una acción pedagógica que contribuya indirectamente al proceso educativo que esperamos a comunicarlo oficialmente el Día del Maestro, que no por casualidad es también el aniversario del relanzamiento del diario PERFIL, el 11 de septiembre de 2005.
Papel en las escuelas
A partir de martes 3 de noviembre durante un año escolar completo el diario PERFIL se imprimirá de lunes a viernes para ser entregado de forma gratuita a potenciales padres de hijos en edad escolar, personas de entre 30 y 40 años, también digitales y que tampoco la mayoría de ellos ha tenido la experiencia de contacto la lectura en papel asumiendo que el ejemplo familiar se irradia hacia los más chicos.
Diferentes estudios afirman que la lectura en papel ofrece beneficios cognitivos superiores a la lectura en pantallas. En “Don’t throw away your printed books: A meta-analysis on the effects of reading media on reading comprehension” se demostró que la lectura en papel contribuye a una mayor retención de la memoria y a una comprensión más profunda de textos. Así como “A systematic review and meta-analysis”, del Journal of Research in Reading, completa que leer textos de no ficción en papel mejora los resultados de aprendizaje frente a la lectura digital de los mismos textos. Coincide con esto el Department for Education de Inglaterra apoyándose en estudios oficiales como The Reading Framework.
Bajo el lema “Que el algoritmo no te imponga qué leer, elegí papel”, el diario gratuito para padres se pensó como una herramienta de la nueva forma de ilustración, para dar respuesta directa a la crisis del ecosistema de lectura contemporánea marcada por la hegemonía de las plataformas digitales y sus efectos perjudiciales generados.
La tangibilidad del diario permite también una interacción que el entorno digital ha perdido: la capacidad de ser compartido, guardado o reutilizado; ofrecerles un diario impreso ayudará a que desarrollen una sensibilidad táctil y ocular necesaria para la realfabetización textual, tanto de ellos como del entorno de sus hijos.
El diario en papel puede ir generando un paladar que disfrute de la lectura en soportes físicos y funcione como puerta de entrada a otros materiales de lectura en papel, como una herramienta para revertir el proceso de desalfabetización que se vive actualmente y siendo una intervención cívica que fortalezca también la democracia.
Existen múltiples organizaciones que realizan acciones similares, pero en países desarrollados, por ejemplo, en EE.UU. SembraMedia (sembramedia.org) y Reading is Fundamental (rif.org), que trabaja en la alfabetización infantil distribuyendo libros gratuitos a niños en comunidades de bajos recursos, promoviendo programas de lectura en escuelas y organizaciones juveniles, pero no existen en Argentina. Editorial Perfil cumple 50 años el 3 de noviembre; queremos celebrarlo con algo que trascienda un evento, y nos pareció la mejor idea una acción contribuya a mejorar la educación.
Por qué PISA da mal. Los datos difundidos el miércoles sobre las pruebas PISA 2025, que mostraron retrocesos en todos los países de Occidente sin recuperación desde la pandemia, reavivaron el debate internacional sobre la crisis mundial de aprendizaje y, fundamentalmente, la atención en las aulas producto de la distracción digital por el continuo uso de celulares, con su consecuente pérdida del hábito de lectura y menor concentración.
Sin embargo, países como Japón, Corea del Sur, Singapur y europeos escandinavos, entre otros, demostraron que la caída no es inevitable. Entre estos últimos, Suecia es quizás el caso más simbólico: después de haber sido uno de los países que más apostaron por la digitalización escolar, su gobierno decidió volver a poner el libro físico y la lectura en el centro. En su vecino Finlandia, después de años de utilizar computadoras y prácticamente abandonar los libros en determinados niveles, docentes y familias impulsaron la recuperación de materiales impresos, porque observaban que los alumnos se distraían, avanzaban superficialmente por las actividades digitales y perdían capacidad de concentración. Y Dinamarca, por su parte, destinó 540 millones de coronas a recuperar libros físicos dentro de un programa que busca una enseñanza más variada, con menos pantallas y más lectura. La discusión ya no es tecnológica sino pedagógica: qué soporte ayuda realmente a comprender mejor un texto, recordar lo aprendido y sostener la atención durante una clase. Paralelamente, Unesco informó que 114 sistemas educativos, el 58% de los países del mundo, ya cuentan con una prohibición nacional de teléfonos celulares en las escuelas, frente a menos de uno de cada cuatro en 2023.
Un dato interesante es que mientras alrededor del 25% de los estudiantes de la OCDE dice distraerse por los dispositivos de sus compañeros, la cifra es de apenas 4% en Japón y 9% en Corea, donde el uso de celulares está regulado por el Estado. TikTok llega al colmo de que en su país, China, funciona bajo un “modo juvenil” para usuarios menores de 14 años que limita a cuarenta minutos diarios su uso y solo entre las 6 y las 22, además de estar obligada por el gobierno a priorizar contenidos considerados educativos o de conocimiento, mientras que en Occidente nunca se atuvo a esas limitaciones. Ahora en EE.UU. Meta, dueño de Facebook e Instagram, acaba de pagar una multa de 17 mil millones de dólares por el diseño adictivo de sus contenidos, además de comprometerse a limitar a solo dos horas de uso diario a adolescentes reclamando ahora que lo mismo sea exigido a las redes sociales chinas.
Claro que los malos resultados de PISA en Argentina no pueden atribuirse exclusivamente a la tecnología ni a errores de una sola administración: expresan décadas de problemas acumulados, desigualdades entre provincias, crisis económicas recurrentes y, más recientemente, una fuerte reducción de los recursos destinados a educación.
Sin embargo, el desafío que excede la discusión sobre el financiamiento y las políticas educativas: la escuela debe adaptarse a un cambio tecnológico y cultural de una velocidad inédita. Los alumnos llegan al aula después de crecer con smartphones, redes sociales, algoritmos e inteligencia artificial. No se trata simplemente en prohibir esas tecnologías, sino en enseñar a utilizarlas sin que reemplacen la atención, la lectura profunda, el pensamiento crítico y sin echarnos las culpas los unos a los otros.
Con acciones como, entre ellas, el regreso del papel a la vida pedagógica, tanto en las aulas como en la vida de las familias, con hijos en edad escolar creando una infraestructura cívica de lectura.
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