Bolsa de Cereales de Córdoba

Alerta en la industria molinera: falta trigo de calidad y analizan importar grano de Paraguay

El éxito en volumen de la última campaña afectó los parámetros proteicos clave para la harina. Con la exportación absorbiendo los saldos de menor calidad, los molinos locales compiten por un stock escaso.

Trigo Foto: Cedoc

La histórica cosecha de trigo que alcanzó Argentina en la última campaña abrió una paradoja inesperada para la cadena agroindustrial: mientras el país produjo casi 28 millones de toneladas, la industria molinera enfrenta serias dificultades para conseguir trigo con la calidad necesaria para elaborar harina destinada al consumo interno.

El diagnóstico fue planteado por el economista Gonzalo Augusto de la Bolsa de Cereales de Córdoba, quien explicó que los altos rindes obtenidos durante la campaña terminaron afectando la calidad proteica del cereal en gran parte de las zonas productivas.

“La campaña fue récord en volumen, pero no necesariamente en calidad”, resumió el especialista al analizar la situación actual del mercado triguero argentino.

La industria molinera necesita alrededor de 7 millones de toneladas anuales para abastecer el consumo interno de harina. Sin embargo, hasta el momento sólo logró adquirir cerca de 3 millones de toneladas con los parámetros de calidad requeridos.

Según Augusto, el problema central radica en que el excelente rendimiento por hectárea provocó una caída en los niveles de proteína del grano, un aspecto clave para la producción de harinas panaderas estándar.

“Hay trigo de buena calidad, pero no abunda. Los molinos tienen dificultades para encontrar el cereal con las especificaciones técnicas que necesitan”, señaló en su paso por Radio 90.7 FM.

La situación generó preocupación en el sector industrial, al punto que la Federación Argentina de la Industria Molinera comenzó a evaluar la posibilidad de importar trigo desde Paraguay para complementar el abastecimiento local. Aunque por ahora no existen embarques confirmados, la alternativa ya comenzó a discutirse dentro del sector.

La exportación absorbe granos de menor calidad

El escenario también refleja una fuerte tensión entre el mercado exportador y el consumo interno. Mientras las exportaciones mantienen un ritmo dinámico y con buenos volúmenes, la molinería local compite por los lotes de mayor calidad.

Augusto explicó que buena parte del trigo argentino exportado no requiere los mismos estándares que exige la industria harinera nacional. En muchos casos, el cereal se destina a molienda en otros países o incluso a usos forrajeros.

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Esto genera que el mercado externo absorba grandes cantidades de trigo de calidad media o baja, mientras los molinos concentran la demanda sobre los escasos lotes con mejores niveles proteicos.

“La exportación hoy tiene mucha fluidez y eso también presiona sobre la disponibilidad de trigo apto para molienda”, advirtió.

Fertilizantes caros y dudas para la nueva campaña

En paralelo, el sector comienza a transitar una nueva campaña de siembra marcada por la incertidumbre económica y el fuerte incremento de costos.

Uno de los principales factores de preocupación es el precio de los fertilizantes, que se disparó por el impacto de los conflictos internacionales y la volatilidad global de insumos estratégicos.

Aunque en las últimas semanas se registró una leve baja, los valores continúan en niveles históricamente elevados.

El fertilizante no sólo define rendimiento, también calidad. Y con estos precios muchos productores van a reducir tecnología”, alertó Augusto.

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El especialista sostuvo que existe disponibilidad de insumos en el país, pero el problema pasa por el costo financiero que implica aplicarlos en un contexto de márgenes ajustados.

Menos área sembrada, pero una cosecha todavía sólida

De cara a la nueva campaña, las estimaciones privadas anticipan una reducción del área sembrada debido al encarecimiento de los insumos y a la cautela de los productores.

Sin embargo, el panorama climático aparece como un factor favorable. Las lluvias registradas en la región centro y otras zonas agrícolas permitieron dinamizar el inicio de la siembra y mejoraron las expectativas productivas.

Aun con una caída respecto del récord histórico anterior, las proyecciones continúan ubicando la próxima cosecha por encima de las 20 millones de toneladas.

Para Augusto, ese volumen seguiría representando “una campaña sólida para la economía argentina”, aunque aclaró que el resultado final dependerá de la evolución de los costos, los precios internacionales y el comportamiento climático durante el ciclo del cultivo.

La clave será encontrar equilibrio entre inversión tecnológica, precios y clima. Hoy el productor está haciendo números con mucha cautela”, concluyó.