PERONISMO EN RECONFIGURACIÓN

Carlos Caserio: “Kicillof puede ganar, pero el peronismo necesita una nueva agenda y un liderazgo claro”

El dirigente, a cargo del armado nacional del gobernador bonaerense en esta provincia, apuesta a una construcción amplia y ordenada para 2027, con foco en una renovación del proyecto político.

Axel Kicillof en reunión con intendentes. Foto: Prensa PBA

Carlos Caserio, uno de los responsables del armado nacional de Axel Kicillof rumbo a 2027, aseguró que el espacio atraviesa una etapa inicial de organización, con altas expectativas electorales, pero también con el desafío de construir una propuesta renovada que supere las limitaciones actuales del peronismo. En diálogo con Perfil Córdoba, el exsenador explicó que la estrategia combina una construcción territorial progresiva, una apertura hacia distintos sectores y la necesidad de consolidar un liderazgo claro dentro del espacio.

—¿En qué etapa está hoy el armado de Kicillof y cuáles son las expectativas?
—Venimos trabajando hace más de un año y medio, desde que Axel planteó la necesidad de construir “nuevas canciones”, algo que me pareció totalmente necesario para recuperar el poder. A partir de ahí fuimos acompañando sus tiempos, porque él fue cumpliendo distintas etapas. Hace poco hicimos un primer encuentro en Villa Carlos Paz, con dirigentes regionales, gremiales e intendentes, y dimos un primer respaldo público a su candidatura. La expectativa es muy grande. Yo personalmente estoy convencido de que tenemos grandes posibilidades de ganar la elección, pero eso va a depender de nuestra capacidad de construir un proyecto nuevo, que conserve las ideas que siguen siendo válidas pero que también incorpore una renovación de agenda, especialmente para regiones como el centro del país.

—¿Cómo está ese proceso de construcción en Córdoba?
—Estamos empezando. No tenemos todavía una estructura formal, es muy prematuro. Pero vamos a comenzar a reunirnos con dirigentes de toda la provincia que se han contactado. Este es un año organizativo, no electoral. La gente la está pasando muy mal y no está pensando en elecciones, sino en sus problemas cotidianos. Lo que buscamos es construir con seriedad, con contacto territorial y también incorporar las necesidades de Córdoba a una propuesta nacional. Temas como el agro, los biocombustibles y la producción deben tener un lugar central en esa agenda.

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—¿Kicillof necesita del peronismo o de una estructura más amplia?
—Yo creo que necesitamos un espacio más amplio, que incluya sectores del campo popular, incluso no peronistas, pero que compartan determinadas ideas. Hay que ir hacia un modelo más parecido a lo que hizo Lula: integrar miradas distintas sin perder identidad. En Córdoba, por ejemplo, no podemos tener políticas que vayan en contra de la producción. Tenemos que recuperar una agenda que contemple las particularidades regionales, sin caer en posturas extremas.

—¿Qué le falta a Kicillof para consolidarse como líder nacional?
—Tiene que pasar de ser candidato a tener un liderazgo claro dentro del peronismo. Hoy todavía hay una conducción nacional que no está definida y eso es clave. El peronismo no funciona con liderazgos compartidos o bifrontes, necesita una conducción fuerte. Para eso tiene que sumar gobernadores, dirigentes y sectores que hoy están dispersos. Muchos ya están dialogando con él, incluso gobernadores que hoy tienen posiciones más cercanas al Gobierno nacional por necesidad de gestión.

—¿Y cómo se trabaja con eso gobernadores que hoy tienen una relación más cercana con Milei?
—Hay que entender el contexto. Muchos están obligados a negociar para poder sostener sus provincias. Nosotros no podemos salir a confrontarlos, tenemos que dialogar. Va a llegar un momento en que esos dirigentes van a volver a confluir en el peronismo. Por eso estamos manteniendo conversaciones, muchas veces reservadas, con distintos sectores. La reconstrucción del espacio tiene que ser amplia y con vocación de unidad.

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—¿Cómo es la relación con el gobernador Martín Llaryora?
—Es buena. Axel y Martín hablan seguido, coinciden en muchas cosas. El problema es que gobiernan provincias con realidades distintas: en Buenos Aires el peronismo es mayoría, y en Córdoba hay un marcado anti kirchnerismo. Eso condiciona las decisiones políticas, pero hay diálogo y predisposición. De cara al año que viene, si se mantienen los calendarios separados, habrá un escenario donde primero se definirá la elección provincial y luego la nacional. Ahí habrá que ver cómo se construyen los acuerdos.

—¿El peronismo puede competir sin unidad?
—Es muy difícil. Lo vimos en distintas experiencias: cuando el peronismo se divide, pierde fuerza. La unidad no significa ausencia de debate, pero sí una estrategia común. Hoy estamos en ese proceso de reordenamiento.