El freno casi total a la obra pública nacional desde la asunción de Javier Milei marcó un quiebre profundo en el funcionamiento del sector de la construcción. Con una inversión que cayó al 0,3% del PBI en 2025 —el nivel más bajo en al menos medio siglo—, el retiro del Estado nacional dejó obras paralizadas, deudas sin saldar y un esquema que apuesta casi exclusivamente a la inversión privada. El contraste es contundente: incluso en la crisis de 2001, la inversión en infraestructura alcanzaba el 1,1% del producto.
En Córdoba, el impacto fue inicialmente amortiguado por la política de inversión que buscaron sostener las administraciones desde El Panal. Hoy la obra de la Circunvalación de Río Cuarto aparece como una de las más importantes entre las viales. Una traza de 42 kilómetros que demandaría una inversión de US$300 millones. La Provincia logró financiamiento de US$250 millones tras apoyo de Corporación Financiera Internacional (IFC), organismo del Grupo Banco Mundial, y donde también hay aportes de bancos privados como Santander, Deutsche Bank, Bank of China e ILX.
Sin embargo, ese modelo empieza a mostrar límites. La caída de la actividad económica y de la recaudación comienza a afectar la capacidad de financiamiento, generando una desaceleración en el ritmo de obras.
En este contexto, el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción delegación Córdoba, Horacio Berra, advierte sobre un escenario “alarmante”, con empresas en dificultades, deterioro acelerado de la infraestructura y riesgos crecientes para el empleo.
—Cuando inició la actual administración nacional había fuertes deudas acumuladas. Se dijo que se iba a revisar cada obra y licitación. ¿Ese proceso tuvo avance? ¿Hay deuda acumulada de Nación con empresas de Córdoba?
—La Nación, especialmente en ese tema, básicamente lo que hizo es poner todo en punto muerto. Canceló algo de la deuda acumulada a valores históricos y nada más. Incluso algunas reparticiones propusieron continuar algunas pocas obras estratégicas, se reiniciaron y los certificados tampoco se cancelaron, lo que implicó que volvieran a paralizarse. Con todo lo que ello significa. En definitiva, la Nación no cumplió con compromisos asumidos incluso en esta gestión.
—En 2024 y 2025 la obra pública de Nación fue inexistente, ¿esa lógica seguirá en 2026? ¿Hay algún dato que hable de cambio de perfil o todo lo contrario?
—Parecería ser que la única perspectiva a nivel nacional es la inversión privada que pueda surgir de las concesiones nuevas, recientemente licitadas, porque la idea sigue siendo la misma: nada de inversión pública en infraestructura. De hecho, el año pasado fue uno de los más bajos de la historia: 0,3 % del PBI. Para tener referencia, en el 2001, uno de los años cuya crisis afectó la inversión muy fuerte, ese porcentaje ascendió al 1,1 %, es decir, casi 4 veces más que el año pasado.
—Atado a eso, ¿cómo está la infraestructura nacional en este contexto?
—La infraestructura a nivel nacional está destruyéndose a pasos agigantados. Con una cuestión que no es menor: cuando a las obras no se le hace el mínimo mantenimiento correspondiente, porque ni siquiera se está invirtiendo en conservación y mantenimiento, el proceso de destrucción no es lineal con lo cual, el costo aumenta desproporcionadamente y en algunos casos la falta de mantenimiento hace que directamente deban reconstruirse porque los daños pueden ser irreversibles. Todo ello sin hacer mención a las cuestiones que tienen que ver con seguridad, calidad de vida y competitividad de los sectores perjudicados por falta de inversión. Eso ya es parte de un reclamo generalizado que han empezado a hacer muchos sectores, principalmente los involucrados con la producción en nuestro país.
—¿Qué se percibe sobre la salud financiera de las empresas del sector?
—Muchas de las empresas que trabajan en el ámbito nacional están complicadas porque su actividad está reducida a la mínima expresión. La subsistencia de las mismas es variable: depende de la posibilidad de financiación o de consumir el capital de trabajo que puedan tener porque el grado de afectación es muy grande. Vale la pena mencionar el problema de la mano de obra que es el principal capital que tienen las empresas porque todo lo demás, equipos y herramientas menores. se puede recuperar o conseguir a través de la inversión propia o mediante financiación, pero cuando se pierde el personal capacitado es un tema bastante más complejo. Y si hacemos foco desde la mirada del trabajador, en la pérdida de la fuente de trabajo, el problema es aún mucho peor.
—¿Cómo está la realidad de la obra pública que depende de Provincia?, ¿Hay actividad, está entrando en una meseta? ¿Hay nuevas licitaciones de peso o hay un efecto contagio de una macro recesiva?
—La Provincia ha tenido una mirada estratégica hacia nuestro sector en términos de lo que representa la inversión en infraestructura. Y ha podido realizar importantes planes en todos los rubros: rutas, caminos rurales, obras eléctricas, hidráulicas, escuelas, universidades, etc., mediante financiación propia o con créditos tomados a tasas y plazos razonables debido a sus números positivos, capacidad y cumplimiento. Los cordobeses están acostumbrados a las obras y es probable incluso que no se valore de forma plena la importancia de la política de inversión, pero quienes tenemos la oportunidad de viajar por todo el país valoramos mucho eso porque las diferencias con otros distritos empiezan a ser extremadamente visibles.
Con respecto al amesetamiento de la inversión, ya lo dijo el gobernador en más de una oportunidad, en la medida que la economía se siga achicando y la recaudación sea menor, la posibilidad de inversión se verá restringida. Es lamentable porque incluso el año pasado Córdoba fue uno de los pocos lugares del país en donde la ocupación de la mano de obra tuvo un aumento en la ocupación de enero a noviembre del 7%. Seguramente una restricción en las inversiones significará lamentablemente una caída en el nivel de ocupación de nuestros obreros.
—¿Y les preocupa un cambio de color político en Provincia? Si llega el violeta… lo esperable es que estén en sintonía con Nación, ¿eso se está hablando?
—No conozco cuál va a ser, en caso que gane LLA, la idea de gobierno. No hemos tenido contacto con ninguno de sus representantes. Pero no quiero escaparle a la pregunta: Me parece que Córdoba siempre tuvo una posición de mirada integradora en tanto y en cuanto no se afectarán los intereses de la Provincia. En caso contrario, prevaleció una actitud de sana rebeldía contra algunas injusticias que se cometían y sería una pena que se pierda esa identidad. Claramente si la ‘alineación’ implica falta de inversión en infraestructura sería un grave error, tal como lo estamos manifestando a nivel nacional. Me parece que en la medida que el círculo de gestión se achica y se está más cerca de la gente (gobernadores e intendentes incluso) es más difícil escaparle a la responsabilidad de dar respuesta cuando hay problemas que afectan la vida de los ciudadanos.
Construcción, con empleo en baja
Más allá del caso puntual de la obra pública, el conjunto de la construcción (que incluye la obra privada) muestra números negativos en cuanto al empleo. Según datos del INDEC, la actividad de la construcción registró en febrero una baja interanual de 0,7%, mientras que el sector aún arrastra la pérdida de unos 50 mil empleos en los últimos dos años. En enero de 2024 habría 432 mil empleos registrados. Ese número está actualmente -enero 2026- en 386 mil trabajadores.