“Cuando un hijo se va, uno siente que nadie puede comprender lo que está viviendo”
El empresario Andrés Pucheta escribió un libro sobre su búsqueda de respuestas después de la muerte de uno de sus hijos. Comparte su experiencia con la intención de que sirva a otros. Dice que ese camino modificó sus prioridades y su manera de entender la vida.
“El vínculo con un ser querido no termina cuando se va”. Esa es una de las cosas que aprendió Andrés Pucheta en su búsqueda de respuestas después de la muerte de su hijo Luciano, en 2012. Andrés es conocido en Villa General Belgrano por su trayectoria y la de su familia, en el sector hotelero y gastronómico y anteriormente en la ciudad de Córdoba como empresario en la industria del calzado.
Tras la partida de su hijo, inició un recorrido que abarcó desde lecturas sobre experiencias cercanas a la muerte hasta vivencias personales llenas de significado. Ese camino lo llevó a escribir el libro “Luces del más allá”, en el que compila y comparte su derrotero para acompañar a quienes buscan consuelo frente a una pérdida.
“Mi vida quedó marcada por una experiencia que cambió completamente mi manera de mirar las cosas: la partida de mi hijo Luciano. A partir de ahí comenzó una búsqueda muy profunda que, con los años, terminó convirtiéndose en este libro. Esa búsqueda también modificó mis prioridades y mi manera de entender la vida”, resume Andrés.
El libro —cuenta— nació de una necesidad muy personal. “Después de que Luciano se fue, empecé a buscar respuestas: ¿Dónde estaba? ¿Seguiría existiendo de alguna manera? ¿Será posible volver a sentir su presencia?”, relata. En ese camino llegaron a sus manos muchísimos libros, como mostrándole distintas puertas que debía abrir. “Con el tiempo, personas que también habían perdido a un ser querido me preguntaban: ¿Qué libro puedo leer? Me resultaba difícil recomendarles uno en particular, porque yo había encontrado respuestas en muchos de ellos”, detalla.
En ese momento pensó que podía reunir en un solo libro una base amplia de todo lo que había leído y conocido durante años, mostrando distintos caminos y dejando que cada lector encuentre aquel con el que más se identifique y quiera profundizar. “Me gustaría que el libro funcione como un punto de partida: conocer distintas posibilidades y después seguir investigando aquello que realmente le resuene”, dice.
—¿Cómo fue esa búsqueda de respuestas?
—La búsqueda fue muy amplia. Leí sobre espiritualidad, experiencias cercanas a la muerte, regresiones y distintas miradas sobre la continuidad de la conciencia. También aparecieron sueños, señales y experiencias que para mí tuvieron un significado muy especial. Una de las primeras ocurrió cuando le pedí a Luciano una demostración de que me estaba escuchando y, en ese momento, cayó un portarretrato. Alguien puede interpretarlo como una casualidad; para mí, por cómo y cuándo sucedió, fue una señal muy fuerte. Ese episodio me impulsó a seguir buscando y a prestar atención a cosas que antes probablemente hubiera pasado por alto. También hubo experiencias en La Cumbrecita y, años después, un viaje a Perú en el que participé de ceremonias con ayahuasca. Nunca fue una búsqueda lineal: fueron muchos años intentando comprender y encontrar mis propias respuestas.
—¿Cuáles fueron los episodios más fuertes?
—Uno de los episodios que más me marcó fue un sueño con Luciano. Lo abracé y sentí una presencia absolutamente real. En un momento le dije que pronto estaría con él y me respondió: “No, papá, te falta mucho por aprender”. Esa frase quedó grabada en mí y fue tomando cada vez más sentido con los años. Al principio la recibí como parte de ese encuentro; después comprendí que podía ser también una invitación a seguir viviendo, aprendiendo y transformándome.
—¿Identificaste más señales?
—Hubo otras señales en momentos muy especiales. Una de ellas ocurrió al ir a retirar la primera edición de mi libro de la imprenta. En un momento tan importante para mí, sonó su canción favorita. Son esas situaciones las que me hacen sentir que nuestros seres queridos siguen cerca y que, en determinados momentos de nuestra vida, encuentran alguna forma de hacernos sentir su presencia. No intento presentarlas como una prueba para los demás, sino como vivencias personales.
—¿Qué respuestas encontraste en todo este tiempo?
—La respuesta más importante es que hoy vivo la ausencia de una manera diferente. Extrañar no desaparece, pero fui llegando a la convicción personal de que el vínculo con un ser querido no necesariamente termina cuando esa persona se va. Eso no elimina el dolor, pero sí puede cambiar la manera de transitarlo.
—Un camino de aprendizaje…
—También tuve que aprender a trabajar la culpa. Cuando un ser querido se va, muchas veces pensamos qué es lo que podríamos haber hecho para evitarlo y yo también pasé por eso. Con el tiempo fui entendiendo que no podemos controlar todo y que cada persona tiene un camino que le toca recorrer. Comprenderlo me ayudó a transformar esa culpa y a encontrar un poco más de paz. Y aquella frase de Luciano —“te falta mucho por aprender”—, también fue tomando otro significado. Entendí que para poder sentirme más cerca de él debía intentar ser una mejor persona. Siento que estoy recorriendo ese camino: dejando de darle tanta importancia a lo superficial, aprendiendo sobre el desapego y acercándome a la espiritualidad desde otras formas de entender la vida. No encontré todas las respuestas. Antes buscaba una certeza absoluta; hoy aprendí también a convivir con el misterio.
Ayudar desde el acompañamiento
Consultado respecto a por qué este libro puede ayudar a otros, Andrés Puchetta señala que “puede ayudar principalmente desde el acompañamiento. Cuando un ser querido se va, y especialmente cuando se trata de un hijo, muchas veces uno siente que nadie puede comprender realmente lo que está viviendo. Si alguien termina el libro con un poco más de esperanza, con ganas de hacerse preguntas o sintiendo que no está solo en ese proceso, para mí ya cumplió su propósito”. En ese sentido, añadió que “no pretendo dar una receta. Cada persona tiene su propio camino. Yo simplemente comparto el mío y las puertas que fui encontrando. Lo importante es que el libro ayude a cada lector a buscar sus propias respuestas”.
Luces del Más Allá
Precio: $30.000.
Dónde comprarlo: (351)-703 4670
Correo: ahpucheta49@gmail.com
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