SALUD PUBLICA

Especialistas advierten: 8 de cada 10 pacientes con cáncer ven afectada su salud nutricional durante la terapia

En el marco del Día Mundial del Cáncer, profesionales oncólogos alertan sobre una problemática que atraviesa a la gran mayoría de los pacientes e influye directamente en su evolución. Por qué el estado físico es un pilar tan determinante como la medicación.

ONCOLOGOS. Resaltan la importancia de la buena alimentación durante el tratamiento. Foto: -

En el marco del Día Mundial del Cáncer, que se conmemora este 4 de febrero, la comunidad médica pone el foco en una problemática que suele pasar inadvertida pero que resulta crítica para el éxito terapéutico: el estado nutricional. El desafío comienza incluso antes del diagnóstico, con la recomendación de un estilo de vida saludable, pero una vez detectada la enfermedad, la nutrición deja de ser una sugerencia para convertirse en un asunto de urgencia médica que debe atenderse desde el primer día.

Las estadísticas actuales revelan un escenario complejo. La mitad de los pacientes llega a su primera consulta oncológica con deficiencias nutricionales detectables y, lo más preocupante, hasta ocho de cada diez presentan algún grado de malnutrición durante el transcurso de su tratamiento. Lejos de ser un tema exclusivo de los cuidados paliativos, el estado nutricional es un determinante clave para la sobrevida global.

El impacto en la respuesta clínica

La licenciada Agustina Senese, nutricionista y jefa de Cuidados Paliativos del Hospital ‘Dr. Cosme Argerich’, explica que el estado nutricional suele quedar en segundo plano con consecuencias concretas sobre la salud. Aproximadamente uno de cada cinco pacientes presenta malnutrición severa, una condición asociada a un mayor riesgo de complicaciones, menor tolerancia a los tratamientos e internaciones más prolongadas.

Por su parte, el Dr. Martín Ángel, médico oncólogo e integrante del Departamento de Oncología Clínica del Instituto Alexander Fleming, señala que cuando el estado nutricional se deteriora, el impacto se refleja rápidamente en la respuesta clínica y en la capacidad del paciente para sostener el tratamiento. Según el especialista, un cuerpo debilitado tiene muchas menos herramientas para procesar las terapias modernas y la quimioterapia tradicional.

Muchos pacientes restringen su ingesta de alimentos como consecuencia directa de la enfermedad y de los efectos secundarios de los tratamientos, que pueden ocasionar náuseas, úlceras en la boca y alteraciones del gusto. Esta disminución progresiva de la alimentación favorece la pérdida de masa muscular, lo que contribuye al desarrollo de un síndrome de fragilidad donde la debilidad física aumenta y la autonomía se ve comprometida.

Cuando el paciente pierde fuerza, actividades cotidianas como caminar o mantenerse activo se vuelven más difíciles, lo que incrementa el riesgo de caídas y de complicaciones asociadas. Además, la licenciada Senese detalla que este deterioro también impacta en la salud mental, ya que pueden acentuarse cuadros de ansiedad y depresión al verse afectada la independencia del individuo.

Un abordaje integral y necesario

Frente a este escenario, los especialistas destacan la importancia de considerar la nutrición como parte del abordaje integral del cáncer, con la participación activa de un nutricionista dentro del equipo médico. La evaluación desde el diagnóstico permite identificar de manera temprana el riesgo y actuar ajustando la alimentación a cada etapa, antes de que el deterioro sea significativo.

En los casos donde la alimentación habitual no alcanza para cubrir los requerimientos, una de las estrategias recomendadas es la indicación de suplementos nutricionales especialmente diseñados. Estos alimentos con propósitos médicos aportan energía, proteínas y minerales cuando la incorporación de nutrientes es insuficiente, con el objetivo de preservar la masa muscular y acompañar al paciente durante todo el proceso. Como conc