Nicolás Meloni

“Kicillof es competitivo, pero su armado en Córdoba todavía es incipiente”

El consultor analizó el escenario del peronismo rumbo a 2027, el posicionamiento del gobernador bonaerense y los límites que enfrenta para construir una alternativa nacional.

Axel Kicillof en reunión con intendentes. Foto: Prensa PBA

El consultor político Nicolás Meloni analizó el posicionamiento de Axel Kicillof en el escenario nacional y sostuvo que, si bien aparece competitivo en encuestas, su construcción territorial aún presenta debilidades, especialmente en provincias como Córdoba. En diálogo radial, también planteó los desafíos del peronismo para consolidar una alternativa de poder de cara a 2027.

—¿Cómo analizás las encuestas que muestran a Axel Kicillof competitivo a nivel nacional?
—Primero habría que ver bien alguna encuesta en particular, porque hay un peso muy fuerte de la provincia de Buenos Aires que condiciona el resultado. En ese escenario, donde se lo mide en una hipotética primera vuelta contra Javier Milei, puede aparecer unos puntos arriba, pero también está claro que cualquier candidato de unidad del peronismo tiene hoy un piso de entre 30 y 35 puntos.

—¿Cómo ves el armado que está ejecutando en Córdoba?
—Lo veo incipiente. Hay algunos movimientos, algunos sondeos de dirigentes, pero todavía es muy embrionario. Si lo comparás con el massismo en Córdoba, que ya tiene una estructura más institucionalizada, está un paso atrás. Está intentando construir como en el resto del país, buscando referentes y armando un espacio nacional, pero todavía no hay dirigentes importantes pronunciándose públicamente, aunque sí hay movimientos por abajo.

—¿Qué es lo más competitivo que puede ofrecer Kicillof?
—Yo lo ordenaría en tres factores. Primero, ocupar el rol de opositor, que le garantiza un caudal electoral asociado al voto anti-Milei. Segundo, la construcción de una imagen de sensatez y austeridad. Y tercero, la gestión, pero no tanto la gestión en sí, sino la capacidad de mostrarse como alguien preparado para gobernar. En Córdoba, la gestión de Buenos Aires no se percibe con claridad, entonces no es hoy su principal activo.

—¿La identificación con el kirchnerismo puede ser un problema?
—Sí, hoy tiene una fuerte asociación con el kirchnerismo, sobre todo fuera de Buenos Aires. Eso puede servirle para ordenar una interna, pero para ampliar su representación le queda corto. Va a necesitar correrse de ese lugar.

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—¿Lo ves intentando despegarse de esa identidad?
—Por ahora no de manera clara. Hay intentos discursivos, pero todavía no penetran en el electorado. Falta una vuelta de rosca para construir una identidad más amplia.

—¿Qué rol juegan los gobernadores en ese proceso?
—Hoy muchos gobernadores están en una lógica de gestión que los acerca a Milei. Eso los lleva a posiciones más moderadas. El problema es hasta dónde están dispuestos a acompañar un proyecto nacional conducido por Kicillof.

—¿Puede haber un punto de quiebre con el Gobierno nacional?
—Depende de cómo le vaya a Milei. Si le va mal, es más probable que se consolide un bloque opositor. Si le va bien, va a ser más difícil.

—¿El peronismo va a jugar fuerte en 2027?
—Sí, va a jugar en serio. Va a intentar ordenarse este año para competir el próximo. Eso implica resolver quién conduce.

—¿La conducción de Kicillof puede ser un límite?
—Puede serlo. Le va a costar más juntar a algunos dirigentes que a otros liderazgos más amplios. La amplitud y la capacidad de despegarse de una identidad estrictamente kirchnerista van a ser claves para la competitividad.