La hermana de las mellizas Carranza le pide a Milei que no deje de buscar a los desaparecidos
Tras el hallazgo de un diente y la identificación genética de una de sus hermanas, Olga Carranza le escribió una carta al presidente Javier Milei para que no se frenen las investigaciones. “Tengo una tumba por llenar”, le dice a Milei.
El pasado 17 de marzo, el día en que cumplió 88 años, Olga Carranza le escribió, de puño y letra, una carta al presidente Javier Milei para pedirle que su Gobierno no desfinancie la búsqueda de las víctimas del terrorismo de Estado durante la última dictadura militar. En la misiva le cuenta parte de su historia como hermana de las mellizas Cecilia y Adriana Carranza, secuestradas el 5 de mayo de 1976 en la ciudad de Córdoba y desaparecidas poco tiempo después del golpe militar.
La noticia llegó el 11 de marzo pasado. El Juzgado Federal 3 de Córdoba informó a la familia sobre la identificación genética de un pequeño resto -un diente- hallado en las excavaciones de la Guarnición Militar de La Calera. En ese predio funcionó La Perla, uno de los mayores centros clandestinos de detención del país. El ADN confirma que el diente pertenece a una de ellas, pero no es posible determinar a cuál. “Nos han dicho que si llega a aparecer otro pequeño resto pueden comparar y determinar con un estudio especial si es de una o de la otra”, explica Olga.
El hallazgo y los análisis fueron realizados por el Equipo Argentino de Antropología Forense en colaboración con el Instituto de Medicina Forense del Poder Judicial de la provincia de Córdoba. La ilusión de Olga es que se pueda cerrar el círculo por completo y que las mellizas descansen en paz. “Mi pedido de que sigan buscando es importante para los que tenemos ese dolor encima; saber concretamente -porque todos sabíamos lo que había pasado- pero por lo menos tener una certeza. Por eso escribí la carta”, dice.
Qué dice la carta
Sr. Presidente Javier Milei:
Con todo el respeto que merece su investidura me dirijo a Ud. para contarle mi historia y hacerle un pedido.
Mi historia: Soy Olga Ester Carranza Gamberale y hoy cumplo 88 años.
El 5 de mayo de 1976 fueron secuestradas y desaparecidas mis dos hermanas menores, Cecilia María y Adriana María. Eran mellizas. Tenían 18 años.
Ese día empezó para mí y toda la familia nuestro calvario y nuestro peregrinar por cuarteles, comisarías, tribunales, organizaciones de derechos humanos y por cuanto lugar pensamos que nos podía brindar, aunque fuera una mínima información.
A lo largo de estos años (pasaron, como Ud. sabe, 50) fallecieron mis padres y tres de mis hermanos y la esperanza se fue desvaneciendo.
El 11 de marzo de 2026 recibí la noticia: se encontró una pequeña muestra (un diente para ser más exacta) que coincide con nuestro ADN. Una de mis hermanas había aparecido. No le voy a explicar en detalle en estas líneas la mezcla de sentimientos del momento: alivio, tristeza, recuerdos de momentos dolorosos y el surgir de la imagen de un círculo que se cierra.
Mi pedido: Miles de argentinos de bien (en los que me incluyo) esperamos tener respuestas. A estas respuestas las están dando los científicos y civiles que hacen un trabajo extraordinario con infinita paciencia y dedicación.
Para realizar este trabajo, como para todo en este mundo, hace falta dinero, así que le ruego (no me atrevo a poner “exijo”) que disponga de las partidas necesarias para que sigan las investigaciones y podamos poner a nuestros seres queridos en el lugar de descanso que merecen. Hago extensivo este pedido a cuantos en su gabinete tengan poder de decisión en lo que respecta a este tema.
Creo que no se nos puede negar este derecho ya que estamos en un país con democracia y donde el lema es “Viva la libertad, carajo”, y lo que realmente nos hace libres es saber que somos respetados en todos nuestros derechos.
Sr. Presidente, atienda este pedido por los miles de argentinos que lloran ante tumbas vacías y por mí que todavía tengo una tumba por llenar.
Le saludo con respeto.
Olga Carranza
PD: Como no sé si esta historia y este pedido van a llegar a las manos adecuadas, voy a enviar copia a algún medio de comunicación para que la difunda y de algún modo pueda llegar a sus oídos.
La historia
Olga Carranza recuerda que sus hermanas Cecilia y Adriana tenían 17 años cuando se mudaron a Córdoba desde la ciudad de San Francisco para estudiar, respectivamente, Ciencias de la Educación y Ciencias de la Información, mientras participaban en tareas de acción social. Al año siguiente, a los 18, fueron secuestradas.
Las claves del plan económico que implementó José Martínez de Hoz en marzo de 1976
Olga, 19 años mayor que ellas, las recuerda como el alma de una familia numerosa de nueve hermanos. “Eran adorables, lo dice todo el mundo. Eran graciosas, ocurrentes, pícaras”, recuerda. Olga se casó cuando las mellizas tenían dos años y medio y se fue a vivir a Córdoba. Nunca perdieron el contacto. “Ellas me consideraban su segunda mamá”, dice. Después del secuestro, Olga fue la encargada de recorrer cuarteles, juzgados y comisarías para buscar información. Una vez a la semana, recuerda, recibían a “los familiares de esta gente que nadie reconocía como desaparecida”. “Me atendían, pero, lógicamente, me estaban mintiendo en la cara. Hice la denuncia en Tribunales, me reuní con la gente de derechos humanos también. Recorrí todo lo que se podía recorrer en esa época y le dije a mi mamá: ‘las voy a encontrar y te las voy a traer’”, relata.
Recuerda, además, que su madre durmió hasta último momento con un par de guantes de las mellizas debajo de la almohada “pensando que era su modo de darles abrigo”. Olga tiene la esperanza de que las nuevas excavaciones que iniciarán este año aporten más indicios que permitan determinar la identidad de las mellizas. “Si no ocurre pienso en ir a buscar tierra, porque en esa tierra algo hay; traerla y ponerla en la tumba de nuestros padres”, asegura.
Un nuevo duelo
Durante 50 años, la familia nada supo. Sólo escucharon rumores de que las chicas podrían haber estado en La Perla. “En el fondo, contra toda lógica y toda razón, había una lucecita de pensar que a lo mejor escaparon, a lo mejor estaban en otro lado. Ahora esa lucecita se apagó, pero se está cerrando un círculo que, a esta altura, y habiendo pasado 50 años, es bueno que se cierre”, piensa Olga.
El día en que le llegó la noticia del hallazgo, una serie de coincidencias había reunido a parte de la familia. Fue, dice Olga, como si las mellizas se hubieran ido a despedir. Los tres hermanos Carranza que quedan vivos se habían encontrado el día anterior en las sierras de Córdoba y ahí supieron la novedad. “Hicimos un duelo nuevo, un velorio, porque jamás fueron veladas esas niñas”, cuenta Olga, todavía en shock.
También te puede interesar
-
Presión laboral en alza: el fenómeno de trabajar y no llegar a fin de mes golpea con más fuerza en Córdoba
-
Marta Vidal se despide como jueza electoral: “2007 fue el peor momento de estos 28 años”
-
Cancha inclinada: La oposición presiona con reforma electoral y desafía la hegemonía del PJ en Córdoba
-
“La memoria siempre ha sido, y seguirá siendo, un territorio de disputa”
-
Facundo Cruz: “Quienes relativizan la dictadura son una porción minoritaria de la sociedad”
-
Alineados en un patio atravesado por intervenciones y tragedias
-
Libra: ante la escalada del conflicto LLA apuesta a un puro para blindar a Milei
-
El impacto del ajuste económico erosiona la figura de Milei
-
Agost Carreño: “el contrato que ahora aparece en el celular de Novelli lo vimos en Estados Unidos”