MACRO QUE CRUJE

La UNC advierte que en Córdoba la pobreza trepa al 36% si se miden las “privaciones cotidianas”

El INDEC difundió datos de pobreza con un salto de 4,1 puntos frente al segundo semestre de 2025. Un equipo de la Universidad Nacional de Córdoba presentó un índice propio que va más allá de los ingresos y mide siete dimensiones de la vida diaria. El resultado: más de un tercio de los hogares cordobeses vive con privaciones estructurales.

MULTIDIMENSIONAL. La UNC advierte por el perfil amplio de la pobreza en Córdoba, más allá de la medición por ingresos. Foto: Cedoc

La pobreza volvió a crecer en la Argentina. Según el informe difundido este jueves por el INDEC, el 32,3% de las personas que habitan los 31 aglomerados urbanos relevados por el organismo se encuentra por debajo de la línea de pobreza durante el primer semestre de 2026, una suba de 4,1 puntos porcentuales respecto del segundo semestre de 2025. En el Gran Córdoba, el indicador se ubicó en el 31,1%.

Después de conocerse esos números, en Córdoba se presentaron los resultados de un estudio que aporta una mirada complementaria y, en algunos aspectos, más severa sobre la situación social de la provincia. Se trata del Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) de Córdoba, elaborado por el Observatorio Social y Cultural para el Desarrollo Sostenible (OSCDS), un equipo de más de 30 investigadores pertenecientes a seis unidades académicas de la Universidad Nacional de Córdoba, con participación de especialistas del CONICET y asesores de organismos estadísticos provinciales. Según este relevamiento, el 36,15% de los hogares de la provincia de Córdoba se encuentra en situación de pobreza multidimensional.

El economista Adrián Moneta Pizarro, director del proyecto, presentó los resultados durante la charla "Argentina en Transición", en el marco del ciclo "Repensar Argentina", organizado por el Sindicato Petrolero de Córdoba (SinPeCor) y la Fundación San José Obrero.

Más allá del bolsillo. La diferencia central entre ambos estudios es metodológica. La medición de pobreza por ingresos que publica el INDEC compara lo que declaran los hogares en la Encuesta Permanente de Hogares con el valor de la canasta básica total. "Si los ingresos del hogar están por debajo del valor de esta canasta, estadísticamente esa familia es pobre", explicó Moneta Pizarro.

El IPM Córdoba, en cambio, adopta un esquema híbrido que combina el enfoque de capacidades de Amartya Sen, los derechos humanos, el acceso a recursos y servicios, y el consenso social, y entiende a la pobreza como la acumulación de privaciones en distintas dimensiones de la vida cotidiana, más allá de lo monetario.

Para construirlo, el equipo de la UNC convocó a la propia población en la definición de las dimensiones a relevar y terminó estableciendo 27 indicadores agrupados en siete ejes: vivienda; servicios públicos y equipamiento urbano; ambiente; educación; comunidad y equidad social; inclusión económica y laboral; y nutrición, bienestar y acceso a la salud. De esas dimensiones, Educación (21,5%) y Comunidad y Equidad Social (21,4%) son las que más contribuyen al índice, seguidas por Inclusión Económica y Laboral (17,8%).

El relevamiento se realizó en junio y julio de 2026 sobre una muestra probabilística multietápica de 1.126 hogares distribuidos en los 26 departamentos de la provincia, con un nivel de confianza del 90% y un error de muestreo del 2,4%. Además de la incidencia del 36,15%, el estudio arrojó una intensidad promedio de las privaciones del 25,59%.

Entre las carencias más extendidas y con mayor peso en el índice se destacan las dificultades para afrontar el gasto en necesidades básicas (27,6%), la falta de redes de apoyo (27,3%) y el bajo logro educativo (26,8%), seguidas por la inseguridad percibida en el entorno (20,5%) y la falta de acceso a agua potable (13,4%).

El mapa provincial también muestra fuertes desigualdades territoriales: la región Centro presenta la mayor incidencia, con el 40,5% de los hogares en situación de pobreza multidimensional, seguida por el Norte (36,4%) y el Oeste (35,1%). En el extremo opuesto se ubica el Este, con el 20,4%.

Los propios investigadores advirtieron que las cifras del INDEC y las del OSCDS-UNC no son directamente comparables: además de utilizar metodologías distintas, el estudio universitario releva hogares de toda la provincia, mientras que los datos oficiales citados corresponden a personas residentes en aglomerados urbanos.

La soledad, una dimensión que preocupa. Uno de los hallazgos que más impactó al equipo de investigación fue el peso de la soledad entre los adultos mayores. Moneta Pizarro señaló que una proporción importante de las personas que viven solas son personas mayores que, en muchos casos, carecen de redes de apoyo para afrontar situaciones cotidianas o de emergencia, un dato que —remarcó— no queda capturado en las mediciones tradicionales de pobreza por ingresos.

El proyecto, financiado íntegramente por la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la UNC, reunió a representantes de las facultades de Ciencias Económicas, Ciencias Médicas, Ciencias Sociales, Filosofía y Humanidades, Arquitectura, Urbanismo y Diseño, y Odontología, y sus resultados preliminares aún están sujetos a validación final.