Minoridad

Se fugó un adolescente del Complejo Esperanza: el joven ya había estado alojado por otra causa

El adolescente de 15 años que escapó el sábado de Bouwer ya había pasado antes por el complejo y tenía otras intervenciones judiciales. La Secretaría de Niñez abrió una investigación administrativa y busca conocer qué falló.

El Complejo Esperanza está ubicado en el ejido de la localidad de Bouwer. Foto: CEDOC

El episodio ocurrió el sábado a última hora de la tarde, con luz de día. Un parte interno fija el hecho a las 18.30 y lo ubica en el módulo del Dispositivo de No Punibles. Según ese registro, el joven saltó una pared, eludió las garitas de seguridad y cruzó el campo sin que las cámaras lo captaran. Otras versiones señalan que contó con la ayuda de otros alojados para llegar a un techo.

Desde esa altura, M. se arrojó al terreno, corrió por un descampado y trepó el cerco perimetral externo. En el alambrado quedó enganchada su campera. La valla mide cerca de siete metros y había tres puestos de guardia que no advirtieron ni frenaron la huida.

No era su primera vez en el complejo: había estado alojado poco tiempo antes, cuando aún no era punible. El sábado ingresó por segunda vez, detenido por el presunto quebrantamiento de una orden de restricción de acercamiento, en una causa de violencia de género. Ya registraba otro paso por la Justicia, por un robo.

Detrás de esos expedientes hay una trayectoria que los equipos técnicos conocían. El adolescente había sido abordado durante un tiempo prolongado por consumo problemático de sustancias. Atravesó internaciones y se ausentó de un dispositivo de tratamiento. Procede de un entorno familiar complejo. Participaron de su seguimiento tanto el sistema de protección de derechos como el penal juvenil, que intervenía cuando la edad lo dejaba fuera del régimen punitivo.

El lugar de alojamiento es otro dato clave. Con el nuevo régimen penal juvenil, todos los jóvenes del complejo son punibles. Sin embargo, el dispositivo que se usa para los menores de 16 años se mantiene separado, porque la ley exige espacios diferenciados por edad. M. estaba en un patio interno reducido, de muros altos. Desde allí trepó hasta el techo, se arrojó al exterior y salió corriendo. Un parte interno ubica el hecho a las 18.30 y consigna que evitó las garitas y cruzó el campo sin que las cámaras lo observaran.

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Al advertir su ausencia, todavía con luz de día, el personal activó los protocolos y dio aviso al 911. Ese mismo sábado por la tarde se notificó al fiscal Mario Gustavo García Tomas, a cargo del Fuero Penal Juvenil de 1° Turno, y al juez de la causa. La orden de búsqueda a la Policía debe emanar de un magistrado. Desde entonces hay un amplio despliegue para dar con el adolescente. La Senaf abrió una investigación administrativa para fijar responsabilidades, y las cámaras del complejo fueron preservadas.

La investigación administrativa deberá establecer cómo logró M. llegar al techo, por qué la guardia no reaccionó a tiempo y quiénes tenían a cargo ese sector. Mientras tanto, la prioridad es recapturarlo y garantizar que reciba la atención que su situación exige, con intervención de la Justicia y de la Senaf.