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ELECCIONES EN BRASIL

Marangoni: “Ganó el apellido Bolsonaro y Lula tendrá que encontrar la fórmula para dar vuelta la elección”

El economista y politólogo señaló que Lula deberá recuperar votos entre los que no participaron y entre quienes eligieron a Bolsonaro para castigar al oficialismo. “La gran pregunta es de dónde va a conseguir Lula los votos para poder dar vuelta la situación”, planteó.

Día 1031 Editorial de Jorge Fontevcchia
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El resultado de las elecciones de Brasil volvió a poner bajo la lupa el mapa político de América Latina y abrió un escenario inesperado de cara al balotaje. Para el economista y politólogo Gustavo Marangoni, la elección confirma una modificación de las preferencias electorales de la región, aunque advirtió que reducir lo ocurrido exclusivamente a una disputa entre izquierda y derecha puede llevar a una lectura incompleta. “Hay un cambio de tendencia, un cambio de ola”, sostuvo al analizar el avance de las fuerzas de centro derecha en distintos países. Texto pegado

Marangoni puso especial énfasis en la dimensión del resultado brasileño. No es lo mismo, señaló, que una fuerza de derecha se imponga en un país pequeño que hacerlo en Brasil, por su tamaño, influencia económica y peso político regional. El dato que más sorprendió al analista fue que las encuestas daban como ganador a Lula en la primera vuelta, aunque dentro de márgenes relativamente estrechos, mientras que para el eventual balotaje anticipaban una victoria de Flávio Bolsonaro.

Con el resultado ya confirmado, esa segunda instancia dejó de ser una hipótesis y pasó a convertirse en el gran escenario de la política brasileña. Texto pegado

La dificultad para el actual presidente brasileño es que deberá reformular su estrategia electoral en apenas tres semanas. Marangoni explicó que el resultado fue inesperado y que esa sorpresa condiciona la capacidad de reacción del oficialismo.

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En su lectura, Lula tendrá que mirar, en primer lugar, a quienes no concurrieron a votar y podrían hacerlo en la segunda vuelta y, en segundo término, intentar recuperar parte del denominado “voto blando” de Bolsonaro, es decir, electores que no necesariamente tienen una identificación profunda con el bolsonarismo pero que utilizaron su voto para castigar al gobierno.

El voto contra el oficialismo

Para Marangoni, una de las claves está en no interpretar el resultado únicamente como una victoria ideológica de la derecha sobre la izquierda. Existe otra lectura posible: la derrota de un oficialismo. El economista recordó que, según un análisis citado durante la entrevista, de las últimas 25 elecciones en América Latina los oficialismos perdieron en 21 oportunidades. “No se trata tanto del color, sino de si sos gobierno o si sos oposición”, resumió.

En ese escenario aparece una diferencia entre los votantes fuertemente identificados con una posición política y aquellos que evalúan la gestión a partir de sus resultados concretos. Marangoni utilizó una comparación futbolera para explicar esa segunda franja: son los electores que esperan que el gobierno cumpla aquello que prometió y, cuando no lo hace, castigan al oficialismo. Esa dinámica, además, no sería exclusiva de Brasil y podría tener implicancias para otros procesos electorales de la región, incluida la Argentina.

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Entre los problemas que pueden explicar ese comportamiento electoral, el economista destacó el endeudamiento de las familias brasileñas. Según su análisis, se trata de una preocupación extendida que atraviesa incluso las identidades ideológicas y que los ciudadanos terminan atribuyendo al gobierno de turno. También mencionó la preocupación por el juego online y el impacto que tiene sobre adolescentes y familias, otro de los reclamos que el oficialismo intentó abordar durante la campaña. Texto pegado

—¿Los “anti”, los que tienen miedo o rechazo a uno de los candidatos, son los que van a definir el balotaje?
—Van a ser muy importantes. Son tres semanas nada más y seguramente será una campaña muy fuerte. Lula ya utilizó la expresión futbolística “mata-mata”, porque no habrá partido de revancha. En este tipo de campañas aparecen posiciones muy duras y también los llamados carpetazos. Brasil tiene antecedentes de denuncias de corrupción que involucraron a dirigentes de distintos espacios y no es un terreno en el que los candidatos ahorren munición.