Tras la reforma laboral, Llaryora apuesta a la gestión y minimiza movimientos de la oposición
Desde el Centro Cívico aseguran que hubo “libertad de acción total” para los diputados en el debate por la reforma laboral y niegan que la ausencia de Schiaretti haya sido parte de una estrategia. Remarcan que la prioridad es la gestión y que la elección se terminará definiendo por lo que pueda mostrar el gobierno y no por el armado opositor.
La votación por la reforma laboral en Diputados agitó el tablero político nacional y provincial. En el primer caso, el gobierno de Javier Milei logró una victoria parcial que deberá refrendar en el Senado, idealmente antes del 1 de marzo, el día en el que se producirá la Apertura de Sesiones Legislativas y donde el presidente buscará capitalizar ese hecho. En Córdoba, en tanto, la división del bloque y la sonora ausencia de Juan Schiaretti en el recinto generaron especulaciones sobre un supuesto acuerdo con la Casa Rosada.
Sin embargo, desde el Panal le bajan el tono y aseguran que no hubo alineamiento estratégico ni orden partidaria. “Les dimos libertad de acción a los diputados”, sostienen fuentes del gobierno de Córdoba. Y remarcan las diferencias a la hora de votar (o no), el proyecto: tres legisladores no estuvieron presentes (además del exgobernador, Alejandra Torres e Ignacio García Aresca, el más cercano a Llaryora), dos votaron a favor y uno en contra. “No dimos quórum, el oficialismo lo consiguió por otro lado”, remarcan en el Centro Cívico.
Respecto a la ausencia de Schiaretti, la explicación es pragmática: “No nos sorprendió ni nos preocupó. No podía estar por el paro y no asistió”. En la misma línea, relativizan el impacto político del episodio: “La reforma laboral es del presidente: si le va bien, le va bien a él; si le va mal, también”. Admiten, no obstante, que el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) generaba reparos internos. “La opinión personal de Martín es que hacía falta una modernización, pero sin afectar derechos. El FAL no nos gustaba”, reconocen.
Juez: “Sin bajar la presión impositiva, la reforma laboral no va a generar empleo”
Gestión antes que rosca
En el oficialismo provincial insisten en que el foco rumbo a 2027 no está en el Congreso sino en la administración diaria. “Llaryora gobierna con las reglas que fija el Gobierno nacional y adapta a Córdoba lo mejor que puede. Con menos ingresos y más responsabilidades, bajamos impuestos, mejoramos jubilaciones, hacemos obra e invertimos en seguridad”, enumeran.
En ese sentido, el diagnóstico es claro: la elección de 2027 no dependerá de cómo se reordene la oposición, sino de cómo llegue la gestión. “No dependemos de ellos, dependemos de nosotros. Si llegamos con la gestión bien considerada, ganamos. Si no, no tenemos futuro”, sintetizan crudamente desde el Centro Cívico. En esa lógica, el oficialismo se plantea 2026 como año clave de consolidación. “Sembramos en 2024 y 2025: ahora tiene que florecer lo que pusimos en marcha”, aseguran.
Entre las prioridades figuran la finalización de obras viales estratégicas, el fortalecimiento del programa Córdoba en Alerta —con la meta de llegar a 250.000 adherentes—, el ordenamiento del espacio público en la Capital, mejoras en la experiencia hospitalaria y una agenda educativa que recomponga el vínculo con el sector docente. “A los gobiernos que funcionan, la gente los valida. Si estamos bien, hacen fila para venir. Si estamos mal, todos se quieren ir”, grafican.
La oposición y el factor Milei
Consultadas las fuentes sobre la interna opositora y los cruces entre dirigentes radicales y libertarios, desde el Panal bajan la espuma: “No vemos nada que nos preocupe. La clave es gestión”. En el análisis oficial, el candidato natural de La Libertad Avanza es Gabriel Bornoroni. “Es el hombre de Karina. No les importa Juez ni De Loredo”, arriesgan. También creen que el libertarismo no priorizará la elección provincial, concentrado en la reelección presidencial.
“Si la economía nacional funciona, Milei va a estar fuerte. Si no funciona, se complica. La gente decide según su metro cuadrado”, explican, y citan ejemplos de ciudades donde el impacto económico local modifica la percepción política. De hecho, una encuesta que circuló por algunos despachos del Centro Cívico muestra que la imagen de Milei baja cerca de 15 puntos en ciudades productivas de Córdoba donde grandes empresas están viviendo situaciones complejas.
Admiten que la desaceleración económica preocupa, tanto por su impacto social como por la caída en la recaudación provincial. “A nosotros nos conviene que al país le vaya bien. Las crisis arrastran a todos”.
Germán Daniele: “Hay farmacias que están al borde de cerrar porque no pueden reponer medicamentos”
Llaryora lo dejó en claro en la semana que pasó, cuando visitó los estudios de Canal 10. Allí, habló de deterioro social. “La cobertura de los hospitales aumentó un 40%. Son vecinos que perdieron el trabajo o dejaron la prepaga porque el salario se deterioró”, advirtió. Y agregó una señal aún más alarmante: “Hay mucha gente que deja de tomar los medicamentos por la situación económica”. La foto que describió muestra caída del ingreso, del consumo y endeudamiento creciente. “La gente no tiene plata. Si cae el consumo, se genera desempleo”, resumió.
El segundo gran eje que remarcó en esa entrevista es el modelo productivo. Aquí aparece el diálogo más directo —y más delicado— con la Casa Rosada. Llaryora reconoce el orden macroeconómico, pero marca el límite de esa estrategia. “Está bien ordenar la macroeconomía, pero ahora ordename la política de desarrollo”, reclamó. Y añadió: “Gobernar es generar empleo. Sólo con petróleo, minería o agro no vamos a generar los puestos necesarios”.
La advertencia apunta al corazón del modelo económico nacional. Para el gobernador, la estabilización sin política industrial puede derivar en destrucción del tejido productivo y cierre de empresas. La convivencia de “dos fotos” —macro ordenada y economía real golpeada— es, para él, el gran riesgo de 2026.
No obstante, desde el Panal se encargan de destacar que la relación institucional entre Llaryora y el presidente, hasta ahora, fue “beneficiosa” para Córdoba, en especial por el acuerdo de refinanciación de deuda por 1.600 millones de dólares. “Nos adaptamos a las reglas nacionales, pero defendiendo lo nuestro”, remarcan. Y añaden: “Arrancamos febrero con un piso interesante en imagen e intención de voto. Estamos mejor que a esta altura de 2022. La clave es que la gente vea que hacemos. Lo demás es ruido”.
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