Estará en mayo en el Teatro Colón

Daniel Binelli, 80 años celebrando la vida junto al bandoneón

Eximio bandoneonista, compositor, arreglador y director, elegido por Pugliese y Piazzolla, este miércoles 15/04 será homenajeado en el Palacio Libertad, junto a la orquesta Juan de Dios Filiberto, interpretando obras propias, de Astor y Salgán. El mes próximo actuará en el Teatro Colón junto al guitarrista César Angeleri. Lo acompañará su esposa, la gran pianista y gestora cultural Polly Ferman.

El bandoneonista Daniel Binelli y su esposa, la pianista Polly Ferman. Foto: DB

Hincha de Boca de Argentina, y del Real Madrid y Atlético en España, Daniel Binelli nos anticipa entusiasta desde su casa en Valencia cómo serán las próximas presentaciones que lo traerán de nuevo a nuestro país. En ningún momento denota que el mes próximo cumplirá 80 años. Todo un fenómeno, este “prócer” del tango está pleno de proyectos y con una agenda internacional que luego de su paso por Buenos Aires en octubre lo llevará a Baltimore, donde ofrecerá tres conciertos con orquesta sinfónica.

Binelli no solo ha sido protagonista junto a pilares fundamentales del tango como Osvaldo Pugliese y Astor PIazzolla, sino que ha sabido expandirse como artista y mantener una larga y notable trayectoria a nivel internacional. “Esto es fruto de mi trabajo diario… Fruto de mi trabajo”, enfatiza.

“Elaboro la música, la compongo y luego procuro que la obra se toque, lo cual es un trabajo extra. Aparte de componer, hay que abocarse a concretar que directores y orquestas hagan mi música”.

- Usted no eligió el camino más fácil, el de tocar lo ya conocido, sino que optó por el más difícil que es intentar difundir obras nuevas.

- Sí, ese es mi concepto. Tengo la mentalidad que me enseñó Piazzolla, se lo debo a él. Eso es lo que me anima a hacer mi trabajo. Con 80 años que tengo, estoy en plena actividad. No estoy jubilado. Eso no va con mi mentalidad.

- Un médico psiquiatra español dice que no hay nada peor que tirarse en el sofá a mirar televisión.

- No, no, eso yo lo hago también, porque me gusta mirar los partidos de fútbol. Me compré una TV bien grande y lo disfruto mucho.

- ¿De qué cuadro es hincha?

- En Argentina, soy de Boca. Y en España del Real Madrid y del Atlético, que me gusta porque el técnico es argentino, Cholo Simeone.

- De su etapa en la orquesta de Osvaldo Pugliese, ¿qué más le gusta recordar hoy?

- Todo. Fueron 15 años de disfrute. Y de aprendizaje sobretodo, no solo de música, también de política, de todo. Con Pugliese se hablaba de todo. Eso lo valoro mucho…

- Roberto Álvarez contaba que Pugliese decía: “Tocar bien es nuestra obligación”.

- ¿Sabes qué es lo más importante? No perder la dignidad. Un músico no tiene que perder la dignidad. Cuando yo no pueda tocar más, no voy a tocar más y punto. No voy a subirme a un escenario para hacer un papelón. No es mi idea, ni mi concepto. No vengo formado así. El trabajo del músico tiene que tener preparación y eso es diario. Yo estoy acostumbrado a estudiar.

- Juan José Mosalini me decía lo mismo: que ensayaba cada día para mantener los dedos flexibles.

- Si, Mosalini era un hombre de mi generación. Dios lo tenga en la gloria. No solo fuimos compañeros en la orquesta de Pugliese sino también en la agrupación Quinteto Guardia Nueva. Hacíamos las dos cosas paralelas: con Osvaldo y el quinteto, donde incluímos la batería.

- Ustedes tenían un apodo por su rebeldía, los vanguardistas, algo así, no lo recuerdo bien...

- Mirá, en 1979, antes de viajar a Japón, Pugliese me dijo: “Tenés que cortarte la barba, si no, no viajás”. ¡Y me tuve que cortar la barba! Pugliese, con esa vocecita que tenía, siempre imponía su criterio. No era pavada. Un hombre con una tremenda convicción, sabía muy bien lo que quería y su orquesta era un organismo musical y político. Todas las cosas que yo recibí ahí fueron buenas. El varias veces me quiso afiliar al Partido Comunista y yo no me afilié. Porque mi padre me enseñó: “Usted nunca firme un papel a nadie, nunca se afilie a un partido, ni vaya al hipódromo”. ¡Porque él era burrero viejo! Así de corta. Me enseñó eso y lo recuerdo con mucho cariño. Pasa el tiempo y uno empieza valorar con mucho cariño las buenas cosas que nos enseñaron nuestros padres.

- ¿Cómo la conoció a Polly?

- La conocí en Japón. Ella gestionó la partida de la orquesta sinfónica a Japón, era gestora allá porque estaba casada con un embajador. Polly es una mujer muy preparada, con una formación muy buena, habla siete idiomas. Ella dió un vuelco en mi vida muy importante. Es una mujer excepcional, una compañera total. Se levanta temprano a estudiar y además, es una gran gestora cultural.

- ¿Cómo fue aquel viaje a Japón?

- Fui como solista con el guitarrista Eduardo Isaac, hicimos un dúo… Ella me cuidó de entrada. Se acercó y me dijo: “No se te escucha, tenés que amplificarte”. Y me dio un disco. Y a partir de ahí, nada, no hubo más relación, pero tuvo una actitud muy buena. Fue todo un proceso... Ella se desvincula de su relación y después empezamos la nuestra.

- ¿Usted esperaba algo así para su vida?

- Yo estaba saliendo de una relación con una mujer muy linda, linda persona, pero enfermó de cáncer y estuve hasta el último momento cuidándola. Falleció y, bueno, la vida continúa y uno empieza a tomar otros caminos.

- ¿Cómo surgió la idea de tocar juntos?

-Yo la invité. Tenía la compañía “Tango Metrópolis” con Claudio Hoffman y Pilar Álvarez -estuvimos como 15 años viajando por todo el mundo- y cuando la invité me dijo: “Yo no sé tocar tango”. Vas a aprender, le contesté. Y desde el 2000 estamos juntos.

-Comparten la vida y el arte.

-Sí. Tenemos una relación sólida, desde hace 25 años. Estoy contento. Yo no soy una persona que persigue el dinero. Persigo otras inquietudes. La música, el arte, priorizo eso.

-¿Tiene hijos que siguen sus pasos?

-Una de mis hijas, Johana, es bailarina y tiene una empresa de pilates, y la otra toca varios instrumentos, y tengo un nieto que toca clarinete en Si bemol, en La, toca el saxo y el piano, y le gusta mucho el jazz. Toca en la Banda Sinfónica de la Ciudad y es fanático de la música.

-¿El programa del Homenaje que le harán el miércoles en el Palacio Libertad lo seleccionó usted?

-Sí. El programa incluye mi obra Tres movimientos concertantes para bandoneón y orquesta, que ya la toqué en Viena con el mismo director, Pablo Boggiano. Es una pieza de 17 minutos y permite el lucimiento del bandoneón en todo su esplendor. La compuse hace ocho años, mientras estaba en Buenos Aires. Luego, voy a tocar Homenaje al Tango, Metrópolis, y a dúo con Polly tocaremos Oblivión, de Piazzolla, A fuego lento, de Salgán, y la obra que le dediqué a ella, Imágenes de Buenos Aires.