Hay algo que conviene señalar de entrada: que una gran editorial como Penguin Random House publique finalmente a Roberto Arlt es motivo de celebración. La efeméride vuelve a poner en primer plano la vigencia de El juguete rabioso a cien años de su aparición, y también sorprende que un libro de esta intensidad haya sido escrito por Arlt a los veintiséis años.
Esa vigencia se sostiene en la ley que organiza la novela: Silvio Astier aprende a traicionar. Como señala Beatriz Sarlo, puede leerse como una novela de aprendizaje, pero ese aprendizaje conduce a la constatación de un mundo regido por la humillación y la traición. Astier atraviesa una serie de experiencias en las que la traición se hace carne.
Ahí se concentra el núcleo más persistente del libro. Oscar Masotta lo formula con precisión: “El determinismo de Arlt necesita de la libertad individual para hacerse operativo […] el hombre de Arlt no actúa, sino que es actuado por lo que es”. La traición aparece, así como resultado de una estructura que termina constituyendo al personaje y lo forma.
Jorge Luis Borges la destacó por sobre otras novelas de Arlt, señalando que “cuando el malevo traiciona a su amigo, está bien”. Ricardo Piglia, por su parte, vio en Astier a un lector desbordado, alguien que, como Madame Bovary, intenta forzar la realidad a partir de sus lecturas. En ese cruce entre experiencia y fantasía se define el camino del personaje.
Hay, además, un aspecto menos subrayado y decisivo: el trabajo con el lenguaje. Juan Carlos Onetti habló de la “prosodia arltiana” como una sublimación del habla porteña. El juguete rabioso pone en primer plano ese registro, con una escritura tensa, irregular, capaz de abrir un mundo propio. En esa operación se empieza a perfilar algo que suele quedar en segundo plano: un desplazamiento del realismo hacia la invención.
Arlt no organiza su novela para reproducir un mundo dado, sino para forzar la aparición de uno nuevo, inestable, bien contradictorio, y ambiguo, y por eso intensamente literario. En ese sentido, más que un antecedente del realismo social, funciona como un punto de quiebre: a partir de Arlt, la literatura argentina se permite una libertad distinta, menos sujeta a la representación y más ligada a la construcción de mundos.
La edición de Alfaguara, presentada como “crítica”, suma comentarios valiosos, pero no alcanza a justificar del todo esa denominación: falta un trabajo sistemático sobre las variantes entre la edición original de Editorial Latina y la de Claridad, donde desaparece, entre otros elementos, la dedicatoria a Ricardo Güiraldes.
También llama la atención la ausencia de un comentario de Sylvia Saítta, acaso la mayor especialista en Roberto Arlt. Tal vez esa ausencia se explique porque la editorial Eduvim viene encarando en paralelo el proyecto, verdaderamente ambicioso, de editar sus obras completas, pero de todos modos su ausencia resulta imperdonable.
El juguete rabioso. Edición crítica
Autor: Robert Arlt
Género: novela
Otras obras del autor: El traje del fantasma; Los lanzallamas; Los siete locos; Aguafuertes porteñas; El jorobadito; El criador de gorilas; Un viaje terrible; Saverio el cruel
Editorial: Alfaguara, $ 14.600