La arquitectura vuelve a tomar Buenos Aires: 40 años y 20 ediciones de la Bienal
Con 15 exposiciones, más de 100 estudios, 50 conferencias y 40 invitados internacionales, la Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires celebra cuatro décadas de historia.
Hay palabras que parecen sencillas hasta que la arquitectura empieza a interrogarlas. Habitar es una de ellas. ¿Qué significa vivir una ciudad, ocupar una casa, atravesar un territorio, construir una comunidad? ¿Y qué ocurre cuando ese territorio cambia, cuando las condiciones ambientales se vuelven extremas o cuando las ciudades deben imaginar nuevas formas de convivencia? Sobre esas preguntas se levanta la vigésima edición de la Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires, que este año celebra, además, cuatro décadas de trayectoria.
Desde el 22 de septiembre y durante todo octubre, en coincidencia con el Mes del Diseño y la Arquitectura de Buenos Aires, la ciudad será escenario de una programación que reunirá a más de 100 estudios de arquitectura, 40 invitados internacionales, representantes de más de 55 ciudades y una agenda de exposiciones, instalaciones y conferencias con entrada libre y gratuita.
La Bienal nació en 1985, impulsada por Jorge Glusberg, y a lo largo de estos cuarenta años acompañó buena parte de las transformaciones que atravesaron la arquitectura y las ciudades. Por Buenos Aires pasaron arquitectos, diseñadores, urbanistas, artistas e investigadores que contribuyeron a convertir el encuentro en una de las plataformas más reconocidas de la disciplina en América Latina. La edición número 20 no se propone, sin embargo, mirar solamente hacia atrás: su eje curatorial es precisamente una palabra que obliga a pensar el presente y aquello que viene: HABITAR.
La propuesta reúne proyectos de arquitectura, urbanismo y paisaje provenientes de distintas geografías y contextos. Desde las grandes metrópolis hasta los territorios remotos, desde los espacios domésticos hasta las infraestructuras que hacen posible la vida colectiva, la Bienal busca ampliar la mirada sobre la relación entre las personas, el territorio y el ambiente.
Una Bienal que se camina
Uno de los rasgos particulares de esta edición será su recorrido por distintos espacios de Buenos Aires. La Bienal recupera dos sedes emblemáticas de su historia, el Museo Nacional de Bellas Artes y el Centro Cultural Recoleta, y suma a ese circuito la Biblioteca Nacional, el Museo Nacional de Arte Decorativo, el MARQ y la Casa Victoria Ocampo. La arquitectura, así, no queda encerrada en una única sala. Se despliega por Recoleta y otros puntos de la ciudad a través de 15 exposiciones y diez programas asociados, en una suerte de mapa cultural que invita a recorrer Buenos Aires al mismo tiempo que propone pensarla.
El corazón de la programación estará en el Museo Nacional de Bellas Artes, donde la exposición central HABITAR reunirá a más de 100 estudios nacionales e internacionales, cada uno convocado a presentar una obra representativa de su trayectoria. La exhibición propone un recorrido escénico en el que la arquitectura de la propia muestra también forma parte de la experiencia: un recinto elíptico de madera organiza los distintos espacios y categorías curatoriales.
En ese dispositivo, materiales y color dejan de ser elementos secundarios. La madera, trabajada a partir de tableros de EGGER en colaboración con Panedile y Maderera Llavallol, se convierte en parte activa del paisaje expositivo, mientras que el azul Lago Rivera de Tersuave construye una atmósfera destinada a acompañar los proyectos y abrir distintas posibilidades de imaginar el habitar.
La exposición incorpora además dos propuestas que llevan la pregunta hacia territorios singulares: HABITAR LO EXTREMO, una biografía arquitectónica de la ANTÁRTIDA, desarrollada por el colectivo 6044 SUR, e IBERÁ. HABITAR LA NATURALEZA, impulsada por el Comité Iberá.
En el Centro Cultural Recoleta, mientras tanto, podrán verse los Premios de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea / Premios Mies van der Rohe 2026, la exposición Form Follows Fiction: Six Inquiries, curada por Vladimir Belogolovsky, y una instalación site-specific surgida de la convocatoria Architexture, del Instituto Francés de Argentina.
El recorrido continuará con muestras dedicadas a figuras y episodios centrales de la arquitectura moderna y contemporánea. Entre ellas estarán César Pelli y Diana Balmori. Arquitectura de una biblioteca compartida, en el Museo del Libro y de la Lengua de la Biblioteca Nacional; Bustillo 1929-1939. Tiempos de modernidad, en la Casa Victoria Ocampo; y Madera: Mirando al Futuro del Habitar, en el Museo Nacional de Arte Decorativo. El MARQ será sede, además, de exhibiciones especiales de Argentina, Bélgica, Georgia, Italia, Suecia y Venezuela.
Seis días para pensar el futuro
La conversación saldrá de las salas durante el Foro Internacional de la Bienal, que se desarrollará entre el 5 y el 10 de octubre. Serán seis jornadas con más de 50 conferencias y la participación de referentes de la arquitectura, el diseño, el urbanismo, el arte y el pensamiento contemporáneo provenientes de distintas ciudades del mundo. Entre los invitados se destaca el arquitecto chileno Smiljan Radić, ganador del Premio Pritzker 2026. Todas las conferencias serán de acceso libre y gratuito y tendrán lugar en el Auditorio Amigos del Bellas Artes.
El sábado 10, como cierre del Foro, llegarán los Premios Bienal XX, destinados a reconocer proyectos, estudios y profesionales que amplían los límites de la arquitectura contemporánea. El Premio Bienal a la Trayectoria será para Marta Minujín, cuya obra ha desbordado históricamente las fronteras entre arte, arquitectura y espacio público y cuyas intervenciones urbanas modificaron las formas de experimentar la ciudad.
La jornada incluirá también los Premios Bienal 2026, el Premio Hydro XX Bienal a la Mejor Fachada en Aluminio y el Premio Tersuave al Color en la Arquitectura. Buenos Aires será, además, sede de la ceremonia de entrega de la sexta edición del Premio Oscar Niemeyer para la Arquitectura Latinoamericana, organizado por RED BAAL, con una conferencia especial a cargo del ganador.
A cuarenta años de aquella primera edición de 1985, la Bienal llega a su vigésima edición con una pregunta que parece elemental pero que se vuelve cada vez más urgente: cómo queremos habitar. En un mundo atravesado por transformaciones urbanas, ambientales y sociales aceleradas, la arquitectura aparece menos como una disciplina dedicada únicamente a construir edificios que como una herramienta para imaginar formas posibles de vida.
Durante más de un mes, Buenos Aires volverá a ser el lugar donde esas preguntas se encuentren. En museos, centros culturales, conferencias y exposiciones, la ciudad se mirará a sí misma y, al mismo tiempo, abrirá sus puertas a otras ciudades y otros territorios. Cuarenta años después de su nacimiento, la Bienal celebra su historia, pero sobre todo vuelve a hacer aquello que la convirtió en un espacio de referencia: poner la arquitectura a conversar con el mundo.
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