Mikel Santiago: “Cuando escribo voy con la cámara al hombro”
El escritor vasco visitó la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires para presentar “La chica del lago”, su nueva novela negra, y habló sobre nostalgia, salud mental, redes sociales y por qué la lectura es, hoy más que nunca, un acto casi medicinal.
La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires recibió al escritor español Mikel Santiago la semana pasada con el impulso de su novela más reciente, La chica del lago, publicada el 11 de noviembre de 2025 (Penguin Random House). Su obra llega respaldada por la Trilogía de Illumbe y El hijo olvidado que acumularon más de un millón y medio de lectores en total.
Su obra desentraña un misterio a la vez que realiza un flashback sobre los años de juventud, algo recurrente en sus trabajos. “Con los años uno reflexiona sobre la vida, sobre el paso del tiempo, con gran envidia, hacia tus años jóvenes, que se pasaron y no retornan", reconoció el autor en diálogo con Perfil.
En el centro de su nueva novela está Quintana Torres, una escritora de éxito a quien los medios llaman "la nueva reina del thriller". Durante una firma de ejemplares en Bilbao, un antiguo compañero del instituto le entrega un misterioso sobre negro. Dentro hay una fotografía del diario de Alba, la adolescente muerta en extrañas circunstancias cuya historia inspiró la novela más conocida de Quintana. Ese hallazgo desencadena un regreso al pueblo vasco de Urkizu y una investigación que desentierra secretos largamente silenciados.
Nacido en Portugalete, Bizkaia, en 1975, Mikel Santiago comenzó publicando relatos y novelas cortas en internet, casi en silencio, antes de convertirse en uno de los nombres más sólidos del thriller en lengua española. Hoy, sus libros escalaron hasta los primeros puestos de las listas de bestsellers en España y fueron editados en una veintena de países. En 2024, Netflix adaptó su primera novela en la serie La última noche en Tremor, consolidando un recorrido que arrancó en la autoedición digital y hoy ocupa las vidrieras de las librerías de medio mundo.
“La ficción es un ejercicio sanador”
– ¿Por qué eligió a una mujer como protagonista y como narradora?
– En el recorrido que llevo de publicaciones, que son nueve novelas hasta la fecha, es la segunda mujer y todas tienen la peculiaridad de que están escritas en narrador protagonista, o sea, son primeras personas. Para mí es probar cosas diferentes y crear personajes y verme forzado al desafío de crear personajes originales. Todos ellos tienen un punto en común, son actores protagonistas, con cierto airecillo, se dan cierto aire todos, pero todos son diferentes.
– ¿Y cómo empezó a escribir esta novela?
– La verdad es que siempre hay un punto de arranque. En este caso fue esta historia del pasado, del grupo de adolescentes haciendo una fiesta en una isla. Yo siempre digo que de jóvenes todos tenemos una historia que cuando la recordamos decimos, ‘uf, por qué poco’. Y después, en estos años me llegó una historia parecida de un grupo de adolescentes, de una chica que se quedaba atrás por accidente o no, que podía esconder también una mala intención. Y me atraía todo ese mundo adolescente, contar esas historias de cuando éramos jóvenes, los celos, las envidias, las atracciones. Y por ahí empecé tirando del hilo. Incluí ese objeto del diario y cómo encapsula el tiempo, que conecta el pasado con el presente.
– A raíz de esto se me ocurre preguntarle, cómo es su relación con la nostalgia.
– Bueno, total, o sea, los años van pasando, vas cogiendo esta distancia y es como decía Paolo Sorrentino en La gran belleza, algo así como que la juventud es cuando miras el telescopio y todo está lejos y cuando te vas haciendo mayor todo está muy cerca. Y con los años uno reflexiona sobre la vida, sobre el paso del tiempo, con gran envidia, hacia tus años jóvenes, que se pasaron y no retornan. Ya sabes que las flores vuelven a florecer, pero la juventud nunca regresa y tengo varias novelas en las que hablo un poco de los problemas generacionales, también la pérdida de los padres, el mundo sentimental con el paso de los años, el embate del tiempo.
–Ahora que mencionó a un director de cine, ¿cuál es su relación con el cine? ¿Le interesa pensar cinematográficamente su escritura?
– Me ha pasado de una manera natural, que yo cuando escribo voy con la cámara al hombro. Y casi es como realidad virtual, porque no escaleto mucho, o sea, tengo un poco los principios del libro planteados, pero empiezo a hacer escenas en las que me pierdo, casi así como en un juego. Entonces empiezan a pasar cosas, me giro, veo esto, veo aquello, veo un personaje que realmente me encanta y pienso en él … Sí que tengo un enfoque visual. El tiro de cámara, la luz, el color, lo veo.
– Y cómo es su relación con los lectores, ¿mantiene algún tipo de diálogo en redes sociales?
– Mi mayor punto de diálogo en profundidad con los lectores son las presentaciones, claramente, y las firmas, ese momento de encuentro cara a cara. Después tengo una página web con un formulario que me obsesiono en responderlo yo. Y me gusta porque ahí la gente se explaya. Y después las redes, también, pero en las redes es todo corto y conciso, un corazoncito por aquí, un emoji.
– Su carrera fue sociología, y hay temas de la humanidad, del humanismo que aparecen en su escritura, ¿elige algunos temas que quiere tratar o aparecen solos en el relato?
– En esta novela sí que he deslizado, sin pretender nada, pero he deslizado un poco el mundo de las redes sociales un poco representado por ese club, los hijos del club, lo difícil que lo tienen, la distancia que le separa de los chicos que no son del club y viven en el pueblo y lo deslizas de alguna manera. El mundo laboral en esta novela, con el éxito y la salud mental y la presión y el querer cortar esa especie de dicotomía que tenemos todos con el trabajo que nos da de comer, pero lo odiamos, de alguna manera a veces lo odiamos, quisiéramos dejarlo, pero nos convencemos a nosotros mismos de que no y un poco más.
Pero no le doy una cualidad política o sociológica a las novelas. Son novelas de entretenimiento en los que se deslizan temas, mis propias opiniones discutibles.
– ¿Y por qué la gente lee o por qué está bueno leer o que exista la literatura?
– Creo que el hecho en sí de sentarte con un libro y profundizar la lectura tienen un beneficio claro hacia la concentración y la capacidad de imaginación y hacia la salud mental. Sentarte con un libro y profundizar en la lectura de un libro es algo beneficioso, que afina el lenguaje, nos hace divagar. Hoy en día, por ejemplo, para contrarrestar a este paquete de tabaco que llevamos todos en el bolsillo que se llama móvil, “celu”, como decís vosotros, es casi medicinal. La ficción es un gimnasio emocional, es un ponernos en situaciones emocionales que las da también el cine y la televisión. La ficción es un ejercicio sanador es, como todos los productos culturales, una riqueza vital.
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