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MODO FONTEVECCHIA
IA y subjetividad

Nora Merlin presentó su nuevo libro: “Hay que emancipar las inteligencias del algoritmo”

La psicoanalista advierte sobre “un cambio antropológico” tras la virtualización de la vida y plantea que la educación debe recuperar su rol central frente al avance tecnológico.

Sonia Alesso y Nora Merlín 05052026
Sonia Alesso y Nora Merlín | CeDoc

En la presentación de su libro Pensar la educación en la era del algoritmo, Nora Merlin planteó que “a partir de la pandemia, la vida se virtualizó” y eso produjo “un cambio antropológico” que modificó la subjetividad y el lazo social. En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), advirtió sobre el avance de la inteligencia artificial en nuestros días y sostuvo que “hay que emancipar las inteligencias del algoritmo”, ya que “nos da supuestamente todas las respuestas, pero no es neutral”. “La educación es la protagonista de este momento histórico”, afirmó.

Nora Merlín es licenciada en Psicología por la Universidad de Buenos Aires y magíster en Ciencias Políticas, se desempeña como docente de la cátedra de Psicoanálisis Freud I de la Facultad de Psicología de la UBA. Ha publicado varios libros que analizan fenómenos políticos actuales, entre ellos Populismo y psicoanálisis de 2014, El goce de la crueldad, donde analiza el contexto político y social actual en la Argentina, y su última publicación, Pensar la educación en la era del algoritmo.

Sonia Alesso es secretaria general de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la Argentina, CTERA, cargo que ocupa desde el año 2014. Además, desde abril de 2024 se desempeña como presidenta de la Internacional de la Educación para América Latina, tras ser elegida por unanimidad para representar a los sindicatos docentes de la región.

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Me gustaría alguna especie de síntesis del libro

Nora Merlín: En este contexto es una apuesta el libro. A partir de la pandemia, la vida se virtualizó y se produjo lo que decimos "un cambio antropológico"; cambió la subjetividad, empezó una ruptura del tejido social, un estado de individualismo. Con la promesa de la modernización y del progreso, estamos viendo los mayores malestares en salud mental, aumento de todos los malestares subjetivos. Empezando por la depresión, los suicidios adolescentes, todo tipo de adicciones, etcétera-

Además un fenómeno social que está emergiendo a nivel global, que es la emergencia de lo que se llama neofascismos, elegidos democráticamente. Ahí tenemos que pensar, y el libro articula la pedagogía, la educación, el psicoanálisis, el algoritmo y la filosofía, la filosofía política: Rancière, Foucault, Hannah Arendt. Y, en ese sentido, tenemos que volver a pensar la educación, porque es la protagonista de este momento histórico. Porque creo que hay que emancipar las inteligencias del algoritmo. Hay que emancipar el pensamiento del algoritmo, porque el algoritmo nos da, supuestamente, todas las respuestas, pero no es neutral.

Hará un mes más o menos, me llega de la Universidad de Comunicación de China la adecuación de los programas y habían eliminado carreras enteras por la inteligencia artificial: traductor, por ejemplo, guionista de cómic. Me gustaría una visión suya de cómo ve este cambio educacional, por un lado por este cambio antropológico que se viene produciendo y que producen los medios, los nuevos medios de comunicación y lo que fue la pandemia, y luego este cambio o amenaza de cambio que implica la inteligencia artificial.

Sonia Alesso: Para nosotros, desde CTERA, el tema de la inteligencia artificial es un tema de debate a nivel de la organización. Venimos de un congreso en Brasil discutiendo este tema. El año pasado se hizo un congreso de la Internacional de la Educación a nivel mundial en Bruselas, y este año hicimos uno de CTERA en Argentina. Argentina forma parte, dentro de la Internacional de la Educación, de los dos países de Latinoamérica que somos los responsables de investigar y de trabajar sobre el tema inteligencia artificial. Este libro, eh, y su pregunta abordan una problemática central: por un lado, el desplazamiento de trabajadores hacia otro tipo de trabajos, que tienen que ver con reemplazar a muchísimos de los trabajadores por la inteligencia artificial; y, por el otro lado, el vínculo entre la inteligencia artificial y la educación.

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Me parece que hay una centralidad en el debate que plantea este libro y que nosotros venimos coincidiendo con Nora. Porque el maestro y el profesor ha sido declarado por la UNESCO, y nosotros compartimos desde CTERA, desde la Internacional, el tema de que el vínculo docente o profesor-alumno es un vínculo insustituible, que no hay algoritmo que pueda reemplazar no solo el conocimiento, sino también el corazón a corazón, el cabeza a cabeza, la posibilidad de que un maestro pueda plantearle a un niño, a una niña, a un joven: “¿Cómo estás? ¿Qué te pasa? ¿Qué sentís?”, que pueda poner en cuestión esta crueldad de las nuevas derechas en el mundo, que no es solo aquí en Argentina, sino que estamos viendo ese fenómeno de crueldad en muchísimos países del mundo, y que interrumpa esa relación violenta que estamos viendo de arriba para abajo y que pretenden que la escuela sea una isla, cuando estamos viendo lo que vemos en la nota anterior.

Una cuestión que tiene que ver con el orden de la ética, con el orden de la solidaridad, del respeto, de encontrarse. Y Nora plantea algo muy importante, que es qué sucedió a partir de la pandemia, porque la pandemia viene a interrumpir en términos sociales, no solo educativos. Se ha hablado mucho de la suspensión de las clases y todo lo demás; se ha hablado muy poco de qué viene a romper la pandemia en términos de lazo social, comunitario, de solidaridad, de respeto.

Y, a partir de eso, nosotros nos tenemos que plantear, primero, dónde están las regulaciones estatales, que sí está planteando la Unión Europea a temas como la inteligencia artificial. ¿Cuáles son los sesgos de la inteligencia artificial que consumen nuestros jóvenes? Sesgos de género, sesgos que tienen que ver con la piel; o sea, son hombres heterosexuales, blancos y muchas veces bastante misóginos. Ese es el sesgo que nosotros estamos viendo y que interrumpe lo que tiene que ver con las democracias en el mundo.

¿Dónde está la regulación en las escuelas? Nosotros no compartimos el debate que hay hoy en el mundo sobre prohibir el celular. Ahora, tiene que haber una regulación. El celular puede ser un instrumento de estudio o puede ser un arma de dominación. Yo estuve el año pasado en Finlandia; después de ese congreso en Bruselas, fuimos invitados por el sindicato de Finlandia, que están haciendo una experiencia muy interesante, a mi modo de ver, y que realmente deberíamos imitar.

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Ellos tienen tiempos en la escuela para el uso del celular, con formato pedagógico; o sea, no para chatear, no para estar en jueguitos, sino para estudiar, como podría ser un libro o un material de estudio, como una nueva tecnología, y tiempos donde el celular no puede usarse. En Argentina, ¿qué está faltando? Una gran formación que aborde este tema de forma integral. Usted sabe que se han eliminado las políticas públicas de formación docente prácticamente; el Estado nacional ha dejado su rol de garante de la educación como derecho social, como dice la Ley Nacional de Educación.

Se han suprimido todas las políticas que tenían que ver con romper la brecha digital. Brasil nos lleva 20 años. Brasil, cada ministerio tiene especialistas en inteligencia artificial. Hace poco estuvo en CTERA un profesor que ha integrado el equipo de Lula en el tema inteligencia artificial y educación. Nosotros necesitamos que estos grandes debates atraviesen y sean parte de los debates pedagógicos, educativos, pero además de políticas públicas.

¿Por qué la Unión Europea o incluso los países asiáticos, usted mencionaba China, tienen regulación? Pero no solo China: Taiwán, Japón, la Unión Europea; es decir, Brasil lo tuvo, el Chile de Boric. Ahora, por lo que veo, va camino a la desregulación, como estamos acá, pero hay regulaciones, hay creaciones propias de cada país, hay particularidades. Se estaba trabajando en una especie de formato latinoamericano entre Boric y Lula, o sea, entre Chile y Brasil. Una experiencia interesante que hay otros países que la están intentando, o regulaciones como en el caso de la Unión Europea.

¿En qué sentido? Bueno, qué contenidos no pueden ser parte del acceso de los niños y de los jóvenes; cómo la inteligencia artificial aporta a cuestiones que son violentas, que tienen que ver con las autolesiones, que tienen que ver con juegos que deberían estar prohibidos para los niños y para los jóvenes. Sobre eso, en Argentina no hay nada. Me parece que ahí hay un debate que es ético, hay un debate que es antropológico en la dimensión de lo que señala Nora en el libro y hay un debate que es del orden de lo pedagógico, que no puede no dialogar en este presente.

Hace aproximadamente cuatro o cinco años viene creciendo, primero en los países escandinavos, luego en los países de Europa continental, un regreso al estudio en papel. Cada plataforma tiene sus ventajas, no es que las plataformas digitales carezcan de ventajas, cada una tiene sus ventajas, por ejemplo, la interactividad que plantea una plataforma digital, pero que el pensamiento crítico requería de determinadas plataformas que tenían sus ventajas competitivas, y que hay un regreso a los libros en papel en los colegios. ¿Cómo cambia la subjetividad, desde un punto de vista psicoanalítico, el hecho de que se cambie la herramienta con la cual se performa el pensamiento?

SA: Esto lo trabaja muy bien Berardi. Él dice: “A partir de la revolución tecnológica cibernética hay un cambio en la sensibilidad". ¿Cómo hago si no toco o si no me acerco al sufrimiento del otro o si no tengo el contacto con el papel?. Me parece que hay una relación con el papel que es íntima, que no lo permite la virtualidad.

Yo creo que no se puede desconocer que hay una nueva realidad, que es una realidad virtual, que no es lo falso: es una nueva realidad con otra lógica que no se puede soslayar, pero que el cuerpo a cuerpo, la voz del otro, el sufrimiento del otro, la comunidad, lo que se produce en lo grupal, la fuerza espiritul del contacto en las escuelas… Yo creo que veo ahí una trinchera para defender la democracia. En relación a China: ellos están estudiando Confucio junto con toda la tecnología, están diciendo: “Tenemos que darle más horas a lo artístico”.