Mitos perturbadores
Hay en este relato una búsqueda a través de la monstruosidad. Esa búsqueda puede ser liberadora, pero también puede ser una lucha por superar la figura paterna, que aparece una y otras vez a lo largo de la historia como un factor aplastante y frustrante.
“Por supuesto que te quiero:/ Tengamos un hijo/ Que haga y diga/ Lo mismo que nosotros”. Es el poema favorito del Dr. Amadeo, padre de Damián, el protagonista de Torso de perro, la primera novela de Mariano Aja. Una novela incómoda, violenta, que recorre lugares oscuros de la relación de Damián con su padre. La novela propone un ida y vuelta temporal en la vida del protagonista, desde su infancia en Tilcara, en la provincia de Jujuy, pasando por un viaje por Bielorrusia, hasta llegar a Buenos Aires.
Las pesadillas son una constante en Damián, cuya identidad parece ser una construcción externa dominada por la tiranía paterna y completo abuso de poder. Hay un relato áspero, donde el protagonista busca desesperadamente una salida frente a la respuesta cargada de una violencia silenciosa, a veces sutil y hasta perversa de un padre que solo profundiza el dolor.
Torso de perro es una historia cargada de violencia explícita, donde el sexo y las drogas se vinculan fragmentariamente con los mitos andinos del noroeste argentino, la presencia de animales y en los que la figura del diablo, propia de los carnavales de Tilcara, recrean el miedo infantil del protagonista, los fantasmas de las niñez que marcan los traumas futuros de su vida atravesada por traumas.
Hay en este relato, con giros del género terror, una búsqueda a través de la monstruosidad. Esa búsqueda puede ser liberadora, pero también puede ser una lucha por superar la figura paterna, que aparece una y otras vez a lo largo de la historia como un factor aplastante y frustrante.
La novela de Aja propone el camino de la incorrección, donde el protagonista busca el regreso a la perspectiva humanista frente a la perversión de un mundo hostil. Aparece la figura de un payaso que termina siendo víctima del propio protagonista que, a modo de un “Joker” le da su merecido en la vía pública. “Pero Picarón no llegó hasta la puerta. A mitad de pasillo, Damián le partió la cabeza y la cara, con un pasamanos de metal que había arrancado al bajar del colectivo. Le dio hasta ver que la sangre salpicaba la pared del pasillo dibujando formas más bellas que todo lo que estaba pasando”.
La violencia parece redimir, y hasta encontrar un camino de belleza. El modelo de masculinidad que propone el padre es puesto en cuestión y termina siendo casi un castigo que Damián sufre en su propia corporalidad.
Lo kafkiano está presente en el modo monstruoso que el protagonista encuentra en su corporalidad y hasta en su sexualidad, a través de una historia que explora la crueldad y la búsqueda estética que parece sanadora con la presencia plástica de figuras como Chagall.
Torso de perro
Autor: Mariano Aja
Género: novela
Editorial: Paradiso, $ 24.000
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