MUNDO CONVULSIONADO

Bonos, dólar y acciones: la estrategia del "gurú del blue" ante la crisis de los mercados por la guerra de Medio Oriente

En medio de la escalada bélica en Medio Oriente, la suba global del dólar y la presión sobre las monedas emergentes, Salvador Di Stéfano planteó una estrategia defensiva para los ahorristas e inversores. Bonos en dólares, cautela con las acciones y poca exposición a instrumentos en pesos, entre sus principales recomendaciones.

Salvador Di Stefano Foto: salvadordistefano.com.ar

En un escenario internacional marcado por la guerra, la volatilidad financiera y la suba del petróleo, Salvador Di Stefano, conocido por muchos como "el gurú del blue", volvió a trazar un mapa de inversión con un mensaje central: en tiempos de crisis global, conviene bajar el riesgo, refugiarse en renta fija y mirar con atención los bonos en dólares.

Hay que ser cauteloso, el mundo está convulsionado, el dólar está subiendo en el mundo, las monedas emergentes se devalúan. Los bonos en dólares son una gran oportunidad”, resume el analista, en una lectura que combina tensión geopolítica, presión cambiaria y oportunidades puntuales para la Argentina.

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La visión parte de un diagnóstico global delicado. Según Di Stefano, la prolongación de la guerra entre Rusia y Ucrania, sumada al enfrentamiento entre Estados Unidos, Israel e Irán, eleva la prima de riesgo internacional, impulsa al petróleo y vuelve a poner sobre la mesa el fantasma de la estanflación. “La crisis bélica que vive el mundo no encuentra una salida rápida, más bien nos trae mucha más incertidumbre”, advierte.

Bonos en dólares, la apuesta preferida en medio del ruido global

Frente a ese contexto, Di Stefano sostiene que el manual de una crisis financiera es bastante claro: reducir endeudamiento, bajar la exposición a renta variable y priorizar activos de renta fija. “El manual de un mercado en crisis indica que hay que alivianar las deudas, bajar exposición en renta variable, y cargar renta fija”, señala.

Dentro de esa estrategia, los bonos soberanos en dólares aparecen como la principal recomendación. La tesis del analista es que, con un tipo de cambio que encuentra una zona de equilibrio en torno de los $1.400, los títulos hard dollar ofrecen una ecuación atractiva entre cobertura y rendimiento.

El dólar en $1.400 es un buen piso para construir una posición interesante de bonos en dólares”, afirma. En ese sentido, menciona que los bonos con vencimiento en 2027 rinden en torno al 5,5% anual, mientras que un título como el Bonar 2029 ofrece retornos cercanos al 9,5% anual.

La preferencia no se limita a los tramos cortos. En sus conclusiones, Di Stefano remarca que papeles como el AL35, AE38 o AL41, con tasas del orden del 10% anual, lucen atractivos en un contexto en el que, a su juicio, el dólar “no tiene mucho para bajar” y el rendimiento de esos instrumentos supera ampliamente la tasa internacional.

El riesgo político de 2027, detrás del precio de los bonos

Uno de los puntos más interesantes de su diagnóstico pasa por la lectura política implícita en la curva soberana. Para Di Stefano, el mercado distingue claramente entre los bonos que vencen bajo la actual administración y aquellos que lo hacen después de 2027.

El riesgo de que en las elecciones presidenciales 2027 gane un presidente que no apoye la economía de mercado está latente, y eso se nota en las cotizaciones de los bonos”, sostiene. En su análisis, los títulos más largos cargan con una prima de riesgo adicional porque los inversores no descartan un cambio de rumbo económico en el próximo turno electoral.

Aun así, el consultor considera que la actual gestión tiene altas chances de continuar otros cuatro años, por lo que entiende que ese castigo abre una oportunidad de entrada en bonos largos para quienes estén dispuestos a asumir ese riesgo político.

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La lectura de Di Stefano sobre el dólar también ordena buena parte de su estrategia. El analista plantea que Argentina puede verse parcialmente favorecida por el nuevo contexto internacional, ya que la suba del petróleo y de sus sustitutos —como los biocombustibles— mejora el escenario para productos clave de exportación.

Argentina en este contexto se ve beneficiada por la suba del petróleo, y sus sustitutos, como los biocombustibles, lo que alienta la suba de la soja y el maíz”, explica. A eso suma una mejora en otros precios internacionales, como trigo, leche y carne vacuna, lo que, a su entender, podría traducirse en más ingreso de divisas.

Ese flujo adicional de dólares obligaría al Banco Central a redoblar esfuerzos para administrar el mercado cambiario. En ese marco, Di Stefano sostiene que “en torno de $1.400 el dólar está construyendo un piso”.

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Además, advierte que si el tipo de cambio se ubicara por debajo de ese nivel, muchas empresas podrían enfrentar una mayor compresión de márgenes. Eso obligaría, según su visión, a acelerar inversiones en tecnología, eficiencia y reducción de costos para sostener rentabilidad.

Letras en pesos y acciones: dónde ve más cautela

El analista también deja una advertencia sobre los instrumentos en moneda local. “En materia de letras en pesos la tasa se ubica entre el 33% y 35% anual, no nos parece atractiva”, afirma, al considerar que la inflación podría moverse entre 28% y 30% anual si persiste el shock de precios internacionales. En otras palabras, ve poco premio para asumir el riesgo de quedarse en pesos.

En acciones, en cambio, su postura no es de rechazo total, sino de fuerte selectividad. “Las acciones hay que mirarlas con cuidado”, resume. En el sector energético, diferencia entre YPF, más expuesta al mercado interno, y Vista, cuyo perfil exportador le permite capturar mejor la suba del precio internacional del crudo.

 

También se muestra prudente con los bancos. “Las acciones bancarias han sufrido demasiado, hay que desensillar hasta que aclare”, afirma. Sobre Mercado Libre, en cambio, sugiere seguirla de cerca: entiende que fue golpeada por temores ligados a la inteligencia artificial, pero destaca que sigue siendo una compañía con fuerte generación de ganancias.

Entre los casos puntuales que rescata aparece Adecoagro, una acción que, según remarca, se benefició por su exposición a fertilizantes y por la suba del precio de la urea.

La estrategia que propone Salvador Di Stefano

La conclusión de Di Stefano es netamente defensiva. “El manual nos dice que tenemos que andar con luz alta o con la rienda corta”, grafica. Traducido a cartera, eso implica:

  • bajar endeudamiento;

  • privilegiar bonos en dólares;

  • tener poca exposición a letras en pesos;

  • ser muy selectivo con las acciones;

  • diversificar y esperar mejores puntos de entrada en renta variable.

En un mercado sacudido por la guerra, la suba del crudo y la volatilidad cambiaria, la receta del analista apunta a preservar capital, cubrirse en moneda dura y aprovechar los rendimientos que todavía ofrecen los bonos soberanos argentinos.

 

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