Crédito hipotecario y demanda contenida: por qué el Real Estate porteño vive su mejor momento en una década
El mercado inmobiliario porteño recupera dinamismo por el retorno del crédito hipotecario y la demanda contenida. Un informe sectorial analiza la suba del metro cuadrado y las zonas con mayor renta.
El mercado inmobiliario de la Ciudad de Buenos Aires muestra señales de una reactivación sólida tras años de parálisis. La combinación de una macroeconomía con menores niveles de volatilidad y la consolidación de líneas de crédito hipotecario a largo plazo modificó el escenario para compradores y desarrolladores. Los datos de escrituración de los primeros meses de 2026 confirman una tendencia alcista que no se registraba desde el periodo 2017-2018.
La reaparición de préstamos a 20 años permitió que un segmento de la población, compuesto principalmente por jóvenes profesionales, regrese al mercado con capacidad de compra real. Este sector de la demanda se encontraba fuera del sistema debido a la falta de financiamiento y a la erosión del poder adquisitivo. Según un reporte de Bloomberg Línea sobre la situación regional, Buenos Aires comenzó a cerrar la brecha de precios de venta con otras capitales del Cono Sur como Santiago de Chile o San Pablo.
Sebastián Orlandi: “No necesitás mucha plata para invertir en propiedades”
El costo por metro cuadrado en la Capital Federal inició un ciclo de recuperación tras tocar pisos históricos. Durante el último semestre, los valores de las propiedades usadas registraron un incremento promedio que oscila entre el 5% y el 8% anual. Los desarrolladores inmobiliarios señalan que el incremento en los costos de construcción también presiona los precios de las unidades a estrenar, eliminando las oportunidades de "gangas" que caracterizaron al periodo de la pospandemia.
Los barrios que traccionan la suba y el nuevo mapa de inversión
Zonas como Chacarita, Villa Crespo y el corredor norte mantienen un ritmo de ventas superior a la media de la ciudad. El fenómeno de la "gentrificación periférica" llevó a que inversores busquen rentabilidad en barrios que limitan con los polos consolidados de Palermo y Belgrano. Financial Times destacó recientemente que Buenos Aires mantiene un atractivo particular para los nómades digitales, lo que sostiene la demanda de departamentos pequeños orientados al alquiler temporario.
La rentabilidad de los alquileres en dólares se estabilizó en niveles superiores a los de la década pasada. Para un inversor que adquiere una propiedad con el fin de volcarla al mercado de renta corta, el retorno anual neto puede superar el 6% en áreas de alta demanda turística. Esta cifra supera el rendimiento de activos similares en Montevideo o Madrid, posicionando a los ladrillos porteños como una alternativa de refugio de valor eficiente frente a la inflación global.
"El volumen de consultas por unidades de pozo creció un 40% respecto al año anterior, impulsado por quienes buscan capitalizar la suba del valor del metro cuadrado terminada la obra", indicó un reciente análisis sectorial sobre el comportamiento del Real Estate en mercados emergentes. Esta dinámica refleja una confianza renovada en el activo físico, especialmente en un contexto donde el acceso a divisas es más fluido que en años anteriores.
Proyecciones para el cierre de 2026 y el impacto del crédito
Las proyecciones para el cierre del año 2026 indican que el número de actos de compraventa podría alcanzar niveles de normalidad histórica. El Colegio de Escribanos de la Ciudad reportó que el porcentaje de operaciones realizadas con hipoteca creció de manera exponencial mes a mes. Esto marca un cambio de paradigma, ya que el mercado dejó de ser exclusivamente de "oportunidad para los que tienen el efectivo" para transformarse en un mercado de usuarios finales.
La oferta de departamentos en venta comenzó a reducirse levemente ante la velocidad de absorción de las unidades mejor tasadas. Los propietarios que no tenían urgencia por vender retiraron sus carteles o ajustaron los precios al alza, anticipando una valorización mayor en el corto plazo. El mercado de oficinas, por su parte, también muestra una reconversión hacia el uso residencial en el microcentro porteño, incentivado por normativas municipales de desarrollo urbano.
La estabilidad cambiaria actúa como el principal lubricante de estas transacciones. Al reducirse la brecha y estabilizarse el valor del dólar, los compradores sienten mayor seguridad al momento de comprometerse en deudas a largo plazo. Reuters informó en un despacho sobre finanzas del Cono Sur que la desinflación en el sector de servicios y materiales permitió a las constructoras presupuestar obras a tres años con márgenes de riesgo mucho menores a los de la última década.
El mercado inmobiliario en Buenos Aires dejó de ser un sector estancado para convertirse en el motor de una industria que moviliza otros rubros de la economía. El interés de los fondos de inversión extranjeros por propiedades de lujo en zonas premium como Puerto Madero también regresó, atraído por precios que todavía se perciben como competitivos en términos internacionales. Los analistas coinciden en que el ciclo de precios bajos terminó definitivamente a principios de este año.
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