Sobresalto geopolítico

Crisis en el mercado del GNL: ataques en Qatar e Irán generan temor por faltantes y sacuden los precios de la energía

El conflicto impactó en instalaciones clave para la exportación de GNL y encendió alertas sobre la seguridad energética global. A diferencia del petróleo, la oferta de gas depende de infraestructura más rígida y vulnerable a interrupciones.

Ariel Maciel: “YPF tiene pensado avanzar con Golar en traer a Argentina un segundo barco de licuefacción” Foto: Cedoc Perfil

Los ataques a infraestructura energética en Qatar e Irán encendieron alarmas en los mercados internacionales y generaron preocupación por el abastecimiento global de gas natural licuado (GNL), un insumo clave para la generación eléctrica, la industria y el comercio energético. La escalada en Medio Oriente impactó de inmediato en los precios del petróleo y del gas, y abrió un escenario de riesgo sobre la oferta mundial.

El impacto inicial se reflejó en los mercados: el precio del Brent superó los u$s119 intradiarios, el gas europeo alcanzó máximos de varios años y también se registraron subas en Estados Unidos. Sin embargo, desde un comunicado de la Universidad Austral, advirtieron que el problema no se limita a la volatilidad de precios, sino que podría derivar en restricciones físicas de oferta si continúan los ataques a la infraestructura energética.

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El director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, Roberto Carnicer, “la reacción de los mercados no puede interpretarse como un simple sobresalto geopolítico. Lo que estamos viendo es que se empieza a descontar una posible restricción física de oferta, especialmente en gas".

Uno de los hechos más sensibles fue el ataque a Ras Laffan Industrial City, en Qatar, considerado el principal nodo exportador de GNL del mundo, donde se concentran instalaciones clave para el procesamiento y exportación de gas, entre ellas la planta Pearl GTL.

El gas, más vulnerable que el petróleo

Para Carnicer, el episodio marcó un punto de inflexión en la crisis energética regional. “Se cruzó una línea particularmente peligrosa: ya no se trata de ataques a activos periféricos, sino al corazón del sistema energético regional”, sostuvo el especialista.

Según explicó, el gas presenta una vulnerabilidad mayor que el petróleo ante este tipo de eventos, debido a que depende de una infraestructura más rígida. “El petróleo tiene un mercado más flexible, con mayor capacidad de redireccionar cargamentos. El gas, en cambio, depende de una cadena de infraestructura mucho más rígida. Cuando se afecta una gran planta exportadora, el riesgo pasa rápidamente de precios a abastecimiento”, detalló.

El especialista advirtió que, si las interrupciones se prolongan, podría generarse un escenario de escasez. “Cuando el cuello de botella es material, la sustitución es más lenta, más cara y más incompleta”, afirmó, al comparar la situación con la crisis energética que atravesó Europa tras la guerra entre Rusia y Ucrania.

En ese sentido, señaló una diferencia clave respecto de aquel conflicto. “En ese caso el gas existía, pero se rompió la relación política y comercial. Aquí el problema es potencialmente más grave, porque está en juego la capacidad física de producir y exportar”, explicó.

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Vaca Muerta gana valor estratégico

Las consecuencias del conflicto podrían ir más allá del encarecimiento de la energía. “Estamos ante un riesgo de desabastecimiento relativo, presión sobre la generación eléctrica y una competencia creciente entre países por asegurarse cargamentos en el mercado spot”, advirtió Carnicer.

Frente a este escenario, el especialista consideró que la seguridad energética global deberá replantearse. “No alcanza solo con avanzar en energías renovables. También es clave diversificar geográficamente el origen del gas”, indicó.

En ese contexto, Carnicer señaló que Argentina comienza a ganar relevancia en el mapa energético. “Vaca Muerta adquiere un valor estratégico no solo por su escala y productividad, sino porque puede aportar oferta desde una geografía alejada de los principales focos de conflicto. Si el mercado global internaliza que la infraestructura del Golfo puede ser un blanco recurrente, toda nueva plataforma exportadora fuera de esa región mejora su posicionamiento estratégico”, sostuvo.

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Por último, el especialista pidió cautela sobre el rol local. “Vaca Muerta no puede reemplazar en el corto plazo el volumen de Qatar, pero sí puede convertirse en una pieza relevante dentro de una arquitectura energética más equilibrada. Hoy hay demasiada oferta crítica concentrada en pocos nodos y regiones, y la seguridad energética del siglo XXI va a requerir no solo más energías limpias, sino también más diversidad de proveedores confiables”, concluyó.

GZ / lr