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Guerra y energía: la oportunidad para Argentina en petróleo y GNL

El conflicto en Medio Oriente puede impulsar exportaciones y saldo comercial.

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Exportaciones | Cedoc

La guerra en Medio Oriente reconfigura el mapa energético global. Suben los precios del crudo. Se encarece el transporte marítimo. Cambia la logística internacional. En ese escenario, Argentina puede ganar terreno como proveedor confiable de petróleo y gas natural licuado (GNL), según un informe del Instituto de Energía de la Universidad Austral.

Más exportaciones y superávit energético

El director del instituto, Roberto Carnicer, sostuvo que el país ya muestra señales concretas. La producción petrolera superó los 900.000 barriles diarios. Hace tres años era de 500.000. El salto es significativo.

En paralelo, Argentina logró en 2024 un saldo positivo cercano a USD 5.000 millones en hidrocarburos. Es un giro frente a años anteriores, cuando la balanza energética era deficitaria.

Para Carnicer, la energía funciona como “ordenador económico”. Mejora la balanza comercial. Atrae inversiones. Impulsa el desarrollo productivo.

Los proyectos de exportación de GNL previstos para 2027 son otra pieza clave. Si se consolidan, permitirán ampliar mercados y reducir la dependencia de compradores regionales. La volatilidad internacional puede acelerar decisiones de inversión.

El informe destaca que los países productores confiables ganan peso en contextos de crisis. Si grandes exportadores como Qatar enfrentan dificultades logísticas o productivas, otros actores pueden cubrir esa demanda. Argentina busca posicionarse en ese espacio.

Vaca Muerta, RIGI y energía nuclear

El desarrollo de Vaca Muerta es central en esta estrategia. La decisión de instalar puertos de exportación en Río Negro apunta a federalizar los beneficios y ampliar el impacto territorial.

Provincias como Catamarca, Jujuy, Salta, San Juan y Santa Cruz también pueden beneficiarse por el impulso combinado de energía y minería.

El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) es otro factor relevante. El esquema busca dar previsibilidad jurídica. Durante años, la inestabilidad regulatoria frenó proyectos energéticos. Ahora, el objetivo es ofrecer reglas claras para atraer capital.

El informe también pone el foco en la energía nuclear. Argentina tiene experiencia en el sector, aunque perdió protagonismo en las últimas décadas. La tendencia global hacia reactores modulares pequeños abre una ventana. Países como Estados Unidos y Francia impulsan esa tecnología.

Diversificar la matriz energética es clave. No solo por competitividad. También por seguridad de abastecimiento.En materia tarifaria, el análisis señala que la actualización busca recomponer atrasos. La tarifa no es el precio de la energía. Es el costo de transporte y distribución. Y además, el esquema actual apunta a ajustes graduales.

El contexto global juega a favor. Las guerras prolongadas alteran la logística y elevan costos. Europa y Medio Oriente atraviesan incertidumbre. En ese marco, cumplir contratos y evitar cortes de exportación será determinante.

Los contratos de GNL en negociación apuntan a mercados como Alemania. El horizonte es 2027. El desafío es sostener estabilidad interna y acelerar inversiones.

Si lo logra, Argentina puede transformar la crisis global en una oportunidad estratégica. Más exportaciones. Más divisas. Y un rol más fuerte en el tablero energético mundial