La Vendimia 2026 enfrenta un escenario complejo en Argentina. Según explicó el especialista José Luis Bellusccio, el sector vitivinícola atraviesa una combinación de menor consumo interno, dificultades laborales y reconversión productiva. “Hay dos temas que son fundamentales acá para tratar”, señaló al comenzar, y detalló: “El primer tema es que hay una baja en la cantidad de litros per cápita por año en el consumo y el segundo tema es la dificultad todos los años, desde hace más de 15 años, en conseguir obreros empleados para poder levantar la cosecha”.
Bellusccio remarcó que la caída en el consumo no es solo local sino global, lo que impacta directamente en la producción: “La baja en el consumo está haciendo que algunas bodegas muy grandes estén dejando de comprar o comprando menos que lo que hacían”. Esto deriva en un ajuste productivo que golpea el empleo rural y la actividad en provincias clave como Mendoza y San Juan.
Menos cosecha y crisis en bodegas
El especialista explicó que el problema no radica en la calidad de la uva sino en el mercado. “No porque la cosecha sea mala, no, sino por la baja en la cantidad de litros de consumo por año que hay en la Argentina”, aclaró.
Incluso advirtió sobre situaciones críticas: “Algunas hectáreas de viñedo van a dejar de cosecharse directamente”, una decisión que impacta de lleno en la demanda de trabajadores temporarios.
Bellusccio subrayó que el vino es una de las principales industrias regionales en generación de empleo: “El vino es una de las industrias que genera más puestos de trabajo en la Argentina como industria regional”, y comparó su intensidad laboral frente a cultivos extensivos como soja o maíz.
Recolección manual, mecanización y trabajo golondrina
En cuanto a la cosecha, explicó que crece la mecanización, pero no reemplaza completamente el trabajo humano en uvas de alta gama. “Hay una parte que cada vez va increyendo el tema de la recolección mecánica”, afirmó, aunque aclaró que en variedades premium la vendimia sigue siendo manual.
La especialización es clave: “Saben perfectamente cómo tienen que hacerlo, porque tienen que cuidar cuando cortan esos racimos de uva”, indicó sobre los recolectores experimentados.
El sistema de pago, detalló, suele ser por canasto recolectado, mediante fichas o “gamelas” que luego se canjean por dinero o incluso alimentos. Esta modalidad, típica del trabajo golondrina, refleja la informalidad histórica del sector.
De cara al futuro, Bellusccio advirtió un fenómeno emergente: “Se está empezando a ver la reimplantación de esas hectáreas de viñedos por otro tipo de cultivos”, y mencionó el auge del pistacho como alternativa productiva.
La Vendimia 2026, así, se perfila con menor volumen, tensiones laborales y un proceso de reconversión que podría transformar el mapa vitivinícola argentino.