Panorama laboral

El desempleo, espejo de una economía a dos velocidades: mientras Rosario supera el 11%, Neuquén se acerca al pleno empleo

Las diferencias en el crecimiento económico también se trasladan al mercado laboral. Mientras el desempleo llega al 10% en la región Centro, impulsada por la agroindustria, cae al 2,5% en el Sur, donde avanzan los hidrocarburos. La minería tampoco logra traccionar de manera uniforme sobre el empleo.

RDI: el desempleo en la era Milei determinó que, “más de 1.800.000 personas que no están en el sistema de trabajo” Foto: Cedoc Perfil

La economía argentina no solo avanza a distintas velocidades según los sectores productivos. También lo hace en materia de empleo, con diferencias cada vez más pronunciadas entre las regiones del país. Mientras el desempleo alcanza los dos dígitos en el corazón agroindustrial, las provincias vinculadas con la explotación de hidrocarburos muestran una realidad muy diferente, con mayores niveles de ocupación y tasas de desocupación considerablemente más bajas.

La brecha queda expuesta en un informe de la Universidad Austral, que analiza la evolución de la actividad económica regional hasta julio de 2026 y los indicadores laborales correspondientes al segundo trimestre. Los resultados muestran que detrás de una tasa de desempleo nacional del 7,9% conviven mercados de trabajo con comportamientos prácticamente opuestos.

La palabra del día es recesión económica

El contraste más marcado aparece entre la región Centro, integrada por Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, y la región Sur, conformada por Neuquén y Río Negro. En la primera, el desempleo trepó al 10%, con un incremento de 2,5 puntos porcentuales en un año. En la segunda, retrocedió al 2,5%, con una mejora simultánea de los niveles de ocupación.

La diferencia es de 7,5 puntos porcentuales. Dicho de otra manera, la tasa de desempleo del Centro cuadruplica la registrada en el Sur, una distancia que refleja las distintas condiciones que enfrentan las economías regionales y sus trabajadores.

El estudio también permite observar una particularidad del actual escenario económico: el crecimiento de determinadas actividades no necesariamente se traduce en una recuperación generalizada del empleo. Incluso dentro de regiones donde la actividad muestra signos positivos, algunos de los principales centros urbanos registran un deterioro del mercado laboral.

Rosario y Córdoba, donde el desempleo muestra la otra cara de la economía

El caso más significativo es el de Gran Rosario, donde la desocupación alcanzó el 11,5% durante el segundo trimestre de 2026, después de aumentar 3,8 puntos porcentuales respecto del mismo período del año anterior. Se convirtió así en el aglomerado con mayor desempleo entre los 31 relevados por el INDEC.

La situación también se deterioró en Gran Córdoba, con una tasa del 10,5% y un incremento interanual de 1,6 puntos porcentuales. En Gran Santa Fe, el desempleo llegó al 8,6%, con un salto de 3,1 puntos.

El deterioro no se limita a la cantidad de personas que buscan trabajo sin conseguirlo. En la región Centro, la tasa de empleo cayó 1,1 puntos porcentuales en un año, hasta ubicarse en el 44,8%. En Rosario, la reducción fue de 1,9 puntos, mientras que en Río Cuarto alcanzó los 2,9 puntos.

Estos resultados adquieren particular relevancia porque se producen en una región donde la actividad económica acumuló un crecimiento del 1,5% entre enero y julio, en línea con el promedio nacional desestacionalizado.

Sin embargo, esa expansión no alcanzó para recomponer el mercado laboral. La Universidad Austral advierte que la recuperación de la región Centro sigue siendo débil, después de la contracción registrada desde mediados de 2023 hasta fines de 2024.

De hecho, el componente de tendencia de la actividad regional apenas avanzó un 0,02% mensual en julio, un ritmo prácticamente estancado.

La comparación entre actividad y empleo muestra así una de las principales características de la economía a dos velocidades: que una región vuelva a crecer no implica necesariamente que sus empresas estén creando puestos de trabajo.

Para una zona con fuerte presencia de industrias manufactureras, cadenas agroindustriales, comercio y servicios, el comportamiento del mercado laboral plantea interrogantes sobre la capacidad de recuperación del entramado productivo.

Neuquén y el petróleo: la región donde el empleo mejora

En el otro extremo aparece la región Sur. Allí, la actividad económica acumuló una expansión del 2,1% en los primeros siete meses del año, por encima del promedio nacional y del desempeño de las otras regiones consideradas en el informe.

El crecimiento estuvo acompañado por una mejora del mercado laboral: la tasa de empleo aumentó 2,7 puntos porcentuales y llegó al 47%, mientras que la desocupación cayó 0,7 puntos hasta ubicarse en el 2,5%.

Neuquén-Plottier fue uno de los casos más destacados. La tasa de empleo creció 3,8 puntos porcentuales en un año y alcanzó el 48,9%, mientras que el desempleo se redujo al 3,2%.

Se trata de un escenario que contrasta con el de Rosario y Córdoba. Mientras los principales aglomerados del Centro pierden ocupación y aumentan sus niveles de desempleo, Neuquén muestra una mayor proporción de personas ocupadas.

La expansión de los hidrocarburos, con Vaca Muerta como principal referencia productiva de la región, constituye una diferencia estructural respecto de otras actividades económicas. La mejora laboral registrada en Neuquén es consistente con ese dinamismo, aunque el estudio no permite atribuir toda la creación de empleo directamente al sector petrolero.

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De todos modos, el desempeño positivo tampoco es uniforme. En Viedma-Carmen de Patagones, la tasa de empleo cayó dos puntos porcentuales, a pesar de que el desempleo se ubicó en apenas 0,7%.

Este último dato obliga a distinguir entre una baja desocupación y un mercado laboral efectivamente dinámico. Una tasa de desempleo reducida no siempre implica abundancia de puestos de trabajo, ya que también puede estar asociada con una menor participación de la población en la búsqueda de empleo.

La minería crece como apuesta de inversión, pero el empleo no despega en toda la región andina

La tercera realidad aparece en la región Andina, integrada por Salta, Jujuy, Mendoza, San Juan y Catamarca, donde la minería ocupa un lugar importante dentro de las expectativas de inversión.

A diferencia del Sur y del Centro, la actividad económica regional acumuló una contracción del 2,4% durante los primeros siete meses de 2026.

Sin embargo, su mercado laboral mostró una relativa estabilidad. La tasa de desempleo se ubicó en el 5,7%, apenas 0,2 puntos porcentuales por encima del año anterior, mientras que el empleo prácticamente no registró variaciones.

El dato más significativo estuvo en la subocupación, que alcanzó el 13,5%, el porcentaje más elevado entre las tres regiones estudiadas. Esto significa que una proporción importante de las personas ocupadas trabaja menos horas de las que desea y está disponible para trabajar más.

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Las diferencias internas también son importantes. Gran Mendoza registró una desocupación del 8,1%, con un aumento de 1,7 puntos porcentuales, y una subocupación del 17%. En Gran Catamarca, la subocupación llegó al 15,8%.

En cambio, Gran Salta redujo su desempleo al 4,3%, mientras que Gran San Juan mostró una mejora de 3,8 puntos porcentuales en su tasa de empleo, que alcanzó el 46,9%.

La heterogeneidad revela que el potencial de inversión asociado con la minería no se traduce automáticamente en una mejora homogénea del mercado laboral. La existencia de proyectos de gran escala puede convivir con dificultades en otras actividades que emplean trabajadores en las mismas provincias.

El informe no mide específicamente la cantidad de puestos generados por la minería, pero sí permite identificar que el comportamiento del empleo responde a una estructura productiva regional más amplia.

Un promedio nacional que esconde realidades opuestas

Así, el informe deja expuestas las limitaciones de observar la economía argentina exclusivamente a través de sus indicadores nacionales. Durante el segundo trimestre, la tasa de desempleo de los 31 principales aglomerados urbanos fue del 7,9%, con un incremento interanual de apenas 0,3 puntos porcentuales. La tasa de empleo, por su parte, subió 0,5 puntos y llegó al 45%.

Los números nacionales transmiten una imagen de relativa estabilidad. Pero esa estabilidad desaparece cuando se desagregan los resultados por región.

Mientras el desempleo aumentó 2,5 puntos porcentuales en el Centro, cayó 0,7 puntos en el Sur y apenas varió en la región Andina.

La actividad económica presenta diferencias similares. Entre enero y julio, el Sur creció 2,1%, el Centro avanzó 1,5% y la región Andina retrocedió 2,4%.

Además, el informe advierte que la tendencia de crecimiento viene perdiendo intensidad en las tres regiones. En el Sur, el avance mensual de la tendencia pasó del 0,63% en julio de 2025 al 0,53% en julio de 2026. En el Centro, el crecimiento sigue siendo marginal, mientras que en la región Andina se moderó hasta el 0,10%.

Esto plantea una dificultad adicional para el mercado laboral: la desaceleración de la actividad puede limitar la capacidad de creación de puestos de trabajo, especialmente en las regiones que ya muestran mayores niveles de desocupación.

La economía a dos velocidades tiene, entonces, una expresión concreta en el empleo. No se trata solamente de sectores que crecen frente a otros que retroceden, sino de territorios donde las oportunidades de conseguir trabajo evolucionan en direcciones diferentes. Y esa brecha constituye uno de los principales desafíos del actual esquema económico: que la expansión de los sectores más dinámicos pueda extenderse al resto del entramado productivo y traducirse en oportunidades laborales más allá de las regiones que concentran las inversiones.

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