Luego de una fuerte caída en julio, cuando la actividad industrial se contrajo 5%, el sector logró mostrar en agosto un leve rebote, con un crecimiento de 1,9% respecto del mes anterior. La mejora mensual, a priori, podría interpretarse como una señal positiva y una posible recuperación de la actividad, pero la foto cambia cuando se amplía el período de análisis y se observan los datos acumulados. En los primeros ocho meses del año, la industria todavía registra una caída del 2,7%, mientras que en la comparación interanual la baja llega al 3,2%.
De esta manera, el repunte de agosto permite recortar parte del deterioro registrado en los meses previos, aunque todavía no alcanza para revertir la tendencia negativa que atraviesa al sector en lo que va del año.
"El IPI manufacturero de agosto viene después de caídas significativas, de modo que el repunte es un rebote sobre un piso más bajo. La caída es concentrada y no refleja un derrumbe generalizado: Maquinaria y equipo y rubros asociados explican unos 2 puntos de los 3,2. mientras que químicos y refinación contrapesan la caída. Esto es coherente con la narrativa de la Argentina a dos velocidades: lo que se debilita es la inversión en bienes de capital y la demanda de bienes durables, no el procesamiento de materias primas", mencionó Tomás Amerio, Economista en la Fundación Libertad y Progreso.
Al complementar estos datos con los últimos de actividad económica, caída en julio del 2,9% mensual y del 1,4% en la comparación interanual, es difícil escapar a la suposición de que una recesión esta al caer.

En vísperas de recesión
"La producción industrial se encuentra en su peor momento desde junio 2024. El nivel de actividad se mantiene casi 10 puntos por debajo del promedio de enero a noviembre de 2023, previo a la asunción de Milei. Desde el pico de la era Milei, en febrero de 2025, se ubica 7,3 puntos por debajo", mencionó en X el director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), Hernán Letcher.
Respecto a la economía en general, cómo se mencionó anteriormente, los datos no auguran un futuro muy optimista. Y es que según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), la actividad económica cayó 1% entre julio y septiembre, en relación al trimestre abril-junio; lo que en caso de confirmarse, se trataría de la segunda contracción trimestral consecutiva, requisito para confirmar la recesión técnica.
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Respecto a este escenario, el economista Fernando Marull mencionó, durante una entrevista transmitida en el streaming La Voz En Vivo, que "en el segundo trimestre la economía registró un descenso del 0,6% trimestral". Para el tercer trimestre, los analistas proyectan una contracción cercana al 1% trimestral, lo que "configura la definición formal de recesión técnica por sumar dos períodos consecutivos en terreno negativo".
Pese a ese desempeño, el economista aclaró que los datos preliminares de agosto y septiembre muestran señales de recuperación. A su juicio, los números de la actividad económica ya comenzaron a exhibir un rebote en el tramo final del año.
"No evitás el título de la recesión, pero lo importante acá es que no es una recesión larga. Será un tropezón", argumentó al matizar la lectura de los indicadores.
A estas declaraciones de Marull se suma un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA-CONICET, en el que advirtió que la actividad tuvo en julio una de sus peores caídas mensuales de las últimas décadas y que los indicadores disponibles para agosto y septiembre no muestran una recuperación inmediata.
Aseguraron que la caída del 2,9% en ese mes se trató del sexto peor registro de los últimos 22 años y del 1% de las variaciones mensuales más negativas de la serie.
El resultado llega después de una etapa de crecimiento muy desigual. Los sectores que habían liderado la expansión acumularon una mejora de 24,1% entre noviembre de 2023 y el primer trimestre de 2026, pero desde entonces redujeron su producción 2,6%. El resto de la economía, en cambio, prácticamente no avanzó desde el inicio del Gobierno y cayó 2,9% en los últimos cuatro meses.
Con este escenario, el IIEP estima que el tercer trimestre difícilmente muestre un crecimiento frente al segundo. La actividad ya había caído 0,6% entre el primer y el segundo trimestre, por lo que una nueva contracción implicaría dos períodos consecutivos de caída y, bajo el criterio utilizado por el instituto, confirmaría el ingreso de la economía en una recesión técnica.
El informe también pone el actual escenario en perspectiva histórica. De acuerdo con el IIEP, esta sería la 11° recesión argentina desde 1993. Las anteriores tuvieron una duración mediana de un año y una caída promedio del 6%.
Lo particular del episodio actual es que, a diferencia de varias crisis anteriores, no estaría siendo provocado por una fuerte devaluación ni por un shock internacional.
El instituto identifica tres antecedentes en los que la actividad también se contrajo sin esos dos factores: las recesiones de 2001-2002, 2011-2012 y 2022-2024. En esos episodios aparecen algunos elementos que, según el informe, también se observan actualmente: caída de la inversión, menor consumo, dificultades para acceder al crédito y un bajo nivel de gasto público.
En el escenario actual, el IIEP señala además el impacto de un tipo de cambio real deliberadamente bajo, que afecta la competitividad de los sectores transables y encarece los no transables. A eso se suma el deterioro de los ingresos laborales, una mayor informalidad, la volatilidad de las tasas interbancarias y una elevada morosidad que encarece el crédito.
El Gobierno niega una recesión pero admite que "estamos creciendo menos que antes"
Durante su participación en la Argentina Week la semana pasada, el ministro de Economía, Luis Caputo, negó que el país se encuentre en recesión y explicó que lo que se produjo fue una disminución del crecimiento en comparación a períodos anteriores.
"Ahora estamos creciendo a una tendencia-ciclo del 0,2 mensual, que es más bajo de lo que veníamos creciendo antes. Pero es diferente a decir que estamos en recesión, lejos de eso. Estamos creciendo menos que antes por los shocks internacionales y el tema político", aclaró en diálogo con el portal de noticias Clarín.
El titular de la cartera de Economía también aclaró a nivel técnico que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) "en términos desestacionalizados muestra una volatilidad que no es razonable dada la transformación económica" que está teniendo el país y sugirió: "Es obvio que hay un tema de medición".
"Nosotros desde hace mucho tiempo que miramos la tendencia ciclo del EMAE y cuando miramos eso vemos que estamos creciendo desde hace 29 meses, ahora a un nivel más bajo", profundizó Caputo al ser consultado sobre el resultado del mencionado índice en julio.

Posteriormente, amplió: "La gente ve el kirchnerismo y se retrae, la gente no quiere volver a una inflación diaria del 1,5%, a cepo, a desabastecimiento, a importación de energía, la suba de impuestos. Entonces, cuando uno invierte en el largo plazo y no está 100% seguro, las inversiones se paralizan. Pero quiero dejar en claro que se está creciendo, solo que se está creciendo a un ritmo más bajo, como pasa en todos los otros países".
El Banco Mundial y el JPMorgan recortaron la previsión de crecimiento de la Argentina
Esta caída en el nivel de actividad ya se refleja en los pronósticos de los principales bancos del mundo. Tal es así, que en las últimas horas, el Banco Mundial recortó su estimación de crecimiento para la economía Argentina para el corriente año y el siguiente. Según su última edición del Panorama Económico de América Latina y el Caribe, el PBI mostraría un incremento de 2,1% en 2026 y de 3% en 2027. En la proyección anterior, calculaba crecimientos de 3,6% y 3,7%, respectivamente.
El crecimiento económico argentino se ubicaría por debajo del 2,2% promedio calculado para la región. A pesar de este recorte en las tasas de crecimiento, el organismo destacó que Argentina atraviesa una dinámica que no exhibía casi dos décadas, ya que crecerá durante tres años consecutivos (entre 2025 y 2027). El Banco Mundial atribuye esta tendencia a los avances en la consolidación fiscal, las reformas tributarias en marcha y una mayor apertura comercial.
Otro de los bancos que vaticinaron una caída en el nivel de crecimiento de la economía argentina fue el JPMorgan. El banco recortó de 2,7% a 1,5% su previsión de crecimiento para 2026 y ahora estima que la actividad tendrá una contracción anualizada del 4% durante el tercer trimestre.
La modificación llegó después del dato de actividad que difundió el INDEC. El resultado fue bastante peor de lo que esperaba el banco de inversión, que había calculado una baja cercana al 1%.
FN