Pobreza e indigencia

El INDEC anunciaría una suba de la pobreza y expone la distancia entre la estabilidad y los ingresos

Este jueves se conocerán los datos del primer semestre de 2026, que podría mostrar un quiebre en la tendencia hacia la baja de 2024 y 2025. Los factores detrás del rebote.

Estructural. Desde hace dos décadas hay un piso de un tercio de la sociedad que no cubre sus necesidades. Foto: cedoc

El INDEC publicará este jueves 24 de septiembre el dato oficial de pobreza e indigencia correspondiente al primer semestre de 2026. Las estimaciones privadas anticipan un cambio respecto de la segunda mitad de 2025, cuando la pobreza había bajado al 28,2% y la indigencia al 6,3%, y proyectan una nueva suba de ambos indicadores, en un contexto marcado por ingresos de hogares que apenas acompañan a la inflación y un consumo que todavía no logra consolidar su recuperación.

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La posible suba de la pobreza aparece, además, en un contexto en el que los ingresos de los hogares no habrían alcanzado a acompañar el aumento del costo de las canastas durante el primer semestre, lo que también se refleja en el comportamiento del consumo. En julio, las ventas en supermercados cayeron 2,1% frente al mismo mes de 2025 y acumularon una baja de 2,7% en los primeros siete meses del año. En los autoservicios mayoristas, el retroceso fue de 1,1% interanual y también alcanzó 2,7% en el acumulado.

La estimación más reciente para el período enero-junio, elaborada por el economista Martín González-Rozada, de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), ubica la pobreza en 31,4% y la indigencia en torno al 6,9%. De confirmarse, implicaría un incremento de 3,2 puntos porcentuales en la pobreza respecto del segundo semestre de 2025.

El dato oficial del INDEC correspondiente al segundo semestre de 2025 había registrado 8,47 millones de personas pobres y 1,88 millones de indigentes dentro del universo de los 31 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares.

Un cambio en la tendencia

La trayectoria de la pobreza había mostrado una fuerte reducción desde el primer semestre de 2024, cuando el indicador alcanzó el 52,9%. El descenso continuó durante el resto de 2024 y 2025 hasta llegar al 28,2% en el segundo semestre del año pasado, el registro más bajo de la gestión de Javier Milei y el menor desde 2018.

Sin embargo, distintas estimaciones coinciden en que esa tendencia comenzó a revertirse hacia fines de 2025. El Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA) estimó que la pobreza llegó al 30% durante el primer trimestre de 2026, mientras que la indigencia alcanzó el 6,5%. Según ese organismo, el valor correspondiente al segundo trimestre debería ser incluso mayor, ya que los trimestres pares no capturan el efecto del aguinaldo.

La UCA sostiene que la fase de descenso iniciada durante la segunda mitad de 2024 se agotó. En su análisis identifica dos factores detrás de la mejora previa: la recuperación parcial de los ingresos reales y una evolución de los precios relativos favorable, dado que las canastas que determinan las líneas de pobreza e indigencia aumentaban por debajo de la inflación general.

Ese escenario se modificó hacia el cierre de 2025. Desde entonces, las canastas comenzaron a crecer por encima de la inflación y la recuperación de los ingresos perdió dinamismo en un contexto de menor crecimiento económico.

Cuántas personas podrían quedar bajo la línea de pobreza

Tomando la estimación de pobreza de 31,4% y aplicándola sobre las proyecciones de población del INDEC, el universo alcanzaría a unos 14,6 millones de personas. Bajo ese mismo criterio, la cantidad de nuevos pobres durante 2026 rondaría los 1,5 millones respecto del segundo semestre de 2025.

En el caso de la indigencia, una tasa cercana al 6,9% implicaría alrededor de 3,2 millones de personas, con unas 284.000 personas incorporándose a ese universo durante el año.

Estas cifras son una extrapolación a la población total del país. La medición oficial del INDEC se construye sobre los 31 aglomerados urbanos de la EPH y, por lo tanto, los números nacionales no deben confundirse con un conteo oficial de toda la población argentina.

Otra estimación muestra un deterioro similar, aunque con una metodología y un período de referencia diferentes. La consultora ExQuanti, a partir de datos del INDEC, calculó que la cantidad de personas pobres habría aumentado en 1,7 millones respecto del segundo semestre de 2025, hasta alcanzar unos 15,1 millones de personas.

Según ese trabajo, durante el segundo trimestre de 2026 el número de personas en situación de pobreza habría trepado incluso hasta 15,8 millones.

Canastas, ingresos y empleo, en el centro del deterioro

La relación entre los ingresos de los hogares y el costo de las canastas es uno de los factores centrales para explicar la posible suba de la pobreza.

El nowcast de González-Rozada señala que, en el semestre enero-junio de 2026, la Canasta Básica Total (CBT) aumentó a un ritmo superior al de los ingresos familiares. En sus estimaciones, la CBT promedio del Gran Buenos Aires alcanzó los $491.082 por adulto equivalente, con una suba interanual de 34,7%, mientras que la suma de los ingresos totales familiares proyectó un incremento del 25%. Cuando las canastas crecen más rápido que los ingresos, una mayor cantidad de hogares queda por debajo de la línea de pobreza.

La presión se mantuvo después del cierre del semestre. En agosto, tanto la Canasta Básica Alimentaria (CBA) como la Canasta Básica Total aumentaron 2,6% mensual, por encima del 1,7% que marcó la inflación general. En la comparación interanual, la CBA acumuló un incremento de 39,6% y la CBT de 38,3%.

Para una familia de cuatro integrantes, compuesta por dos adultos y dos chicos, la línea de pobreza alcanzó en agosto los $1.605.497, mientras que la línea de indigencia se ubicó en $726.469.

La consultora ExQuanti también identifica a la evolución de los ingresos como uno de los principales factores detrás del aumento de la pobreza. Después del deterioro registrado a comienzos de 2024, el ingreso medio real de los ocupados logró recuperarse, pero, según la consultora, desde el tercer trimestre de 2025 quedó prácticamente estancado. ExQuanti vincula ese freno con la interrupción de la reducción de la pobreza y con el posterior aumento registrado en los últimos trimestres.

Guido Zack, economista de Fundación Fundar, agregó otro elemento: el tipo de crecimiento que mostró la economía. Según explicó, durante el primer trimestre hubo una expansión interanual de entre 1,7% y 2%, pero estuvo impulsada fundamentalmente por sectores vinculados con agro, petróleo, gas y minería, que generan divisas, aunque tienen una menor capacidad para crear empleo. En cambio, actividades como la industria, la construcción y el comercio, que demandan más trabajadores, mostraron retrocesos.

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Al mismo tiempo, ExQuanti detectó un desplazamiento hacia ocupaciones de menor calidad. El índice de empleo informal, tomando como base 100 el primer trimestre de 2024, llegó a 111 durante los primeros tres meses de 2026, lo que representa un aumento del 11% en ese indicador. Para la consultora, esa combinación entre menos empleo asalariado registrado, más ocupaciones precarias y menor protección social contribuye a explicar por qué la mejora de la pobreza comenzó a agotarse.

La situación de los salarios aparece como otra de las claves. De hecho, a pesar de la suba en junio por encima del IPC, los salarios registrados no pudieron superar a la inflación en el primer semestre de 2026. El promedio de los salarios en junio tuvo un incremento de 2,9% mensual, ubicándose por encima de la inflación de 1,9%, de acuerdo con lo informado por el INDEC. 

En el acumulado del primer semestre, el índice de salarios aumentó 18,5% con respecto al mismo período de 2025 y quedó por encima de la inflación de 16,8% acumulada. En la comparación interanual, el indicador de salarios tuvo un avance de 35,7% y también le ganó a la inflación, que marcó 33,5%.

En el universo del empleo formal, los datos del SIPA muestran que la remuneración nominal bruta promedio alcanzó los $3.162.523 en junio, con un incremento interanual del 30,5%. La mediana, que refleja el punto por debajo y por encima del cual se distribuye la mitad de las remuneraciones, fue de $2.416.818 y creció 29,2% frente al mismo mes de 2025.

La caída en el nivel de ingresos y salarios se traduce también en menor consumo. En julio, las ventas de los supermercados cayeron 2,1% interanual y 0,7% frente a junio, mientras que en los primeros siete meses del año acumularon un retroceso de 2,7%. En los autoservicios mayoristas, la baja interanual fue de 1,1%, aunque tuvieron una mejora mensual de 1,2%. En los centros de compras, en cambio, las ventas crecieron 1,9% interanual y 0,5% mensual.

La comparación con el punto de partida de Milei

Aun con una eventual suba de la pobreza durante 2026, el nivel proyectado seguiría por debajo del registrado en los primeros meses de la actual gestión.

En el primer semestre de 2024, la pobreza alcanzó el 52,9%, mientras que la indigencia llegó al 18,1%. Desde entonces, ambos indicadores descendieron de manera sostenida hasta el segundo semestre de 2025.

En relación con el segundo semestre de 2023, el último período completo de la gestión de Alberto Fernández, distintas estimaciones señalan que todavía habría menos personas pobres e indigentes, aunque la magnitud de esa diferencia depende de la metodología utilizada para extrapolar los datos.

El factor metodológico

El dato que publique el INDEC también volverá a poner en discusión las particularidades de la medición de pobreza por ingresos. El ODSA-UCA advierte que algunos cambios en la declaración de ingresos de la Encuesta Permanente de Hogares y la falta de actualización de determinados ponderadores pueden haber incidido en la magnitud de la caída observada en los últimos años.

FN/MSS/DCQ