ECONOMIA
Ventas en supermercados y mayoristas

El consumo se derrumbó y advierten que la recuperación se posterga hasta 2033

Consultoras privadas advierten un freno agudo en las ventas para la segunda mitad del año. El optimismo del Gobierno choca con proyecciones macroeconómicas que trazan un escenario de largo plazo complejo para el mercado interno.

Consumo
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El deterioro de los ingresos en términos reales sigue ajustando el consumo. Los datos del INDEC y privados muestran una migración desde las grandes cadenas de supermercados hacia las superficies mayoristas y la prioridad por los descuentos. Pero más allá de eso, la ralentización de la actividad económica y el recorte en las proyecciones hizo que la expectativa de rebote que prevé el Gobierno en el Presupuesto 2027 del 3,1% para 2026 sea más que optimista. Es más: aún si la recuperación es constante, recién se alcanzarían los niveles de 2023 en el 2033.

El problema es el desacople: la actividad económica crece, pero no en los sectores más intensivos de empleo y producción. "Es la primera vez en el siglo XXI que sucede un fenómeno de desacople", indicaron estudios de la consultora Moiguer. La previsión de crecimiento para este año era de dos puntos porcentuales, pero con el desempeño del año esa proyección bajó a un valor entre 0,5 y -1 puntos, indicó a PERFIL el economista de la consultora, Federico Eandi.

En ese sentido, a principios del año se esperaba que si la economía crecía a un ritmo del 3,5%, las compras del mercado interno crecerían a un ritmo del 1,5% —con una brecha importante de dos puntos— y para 2030 subirían al escalón con el que inició el Gobierno de Javier Milei. Sin embargo, con la marcha de la macroeconomía profundizando las dos velocidades en las que los sectores productivos siguen rezagados, esa proyección se estiró. "Hoy estaría más cerca de 2033", planteó el especialista.

El freno de la segunda mitad del año

De la misma forma, la expectativa que escribió el equipo de Luis Caputo para la Ley de Presupuesto del próximo año es que en 2026 el consumo privado repunte al orden del 3,1%. Sin embargo, ya los datos del segundo semestre dan malas noticias. En julio, el índice de ventas totales a precios constantes en los supermercados registró una caída fuerte, mientras que los autoservicios repuntaron mayoristas mostraron un leve repunte. Pero datos de Scentia de agosto anticipan que el consumo masivo profundizó su deterioro y advierten un piso más duro del esperado para la segunda mitad del año.

Se desacopla consumo de actividad económica

El cálculo se complejiza. Según estimó el economista de Analytica, Claudio Caprarulo, con un primer trimestre en 3,1%, un segundo en 0,4% —muy abajo de lo esperado—, para alcanzar el objetivo marcado el consumo debería compensar en el segundo semestre y alcanzar un promedio de 4,5% de crecimiento interanual del consumo privado. Y lejos está de eso.

"Todo indica que el Gobierno busca que sea la baja en la inflación la que permita recuperar salarios y así dinamizar el consumo. De todas formas, hoy también hay un problema más marcado en la falta de puestos de trabajo y la caída en el crédito, otro driver fundamental para el consumo. Es por eso que la estimación de consumo privado del presupuesto para este año es muy optimista, para crecer 3,1% debería aumentar 4,5% interanual en el segundo semestre", planteó en diálogo con PERFIL.

Refugio de precios y el salto digital

De acuerdo al organismo estadístico, las grandes superficiers tuvieron un descenso interanual del 2,1% en el séptimo mes del año y, al quitar el efecto de lo estacional, las ventas retrocedieron un 0,7% respecto a junio. En la vereda de enfrente, los autoservicios mayoristas operaron como el principal refugio de precios para la demanda minorista. Si bien el sector mostró una baja interanual moderada del 1,1%, logró un repunte intermensual del 1,2%. Un rebote que puede significar el traslado de sus compras de reposición hacia estos canales para conseguir mejores precios al por mayor.

La radiografía de los tickets ratifica esta dinámica de consum bajo la lógica de la supervivencia cotidiana. En los establecimientos mayoristas, el rubro "almacén" traccionó el grueso de la facturación, representando el 45,9% de las ventas totales. En contraste, en los supermercados tradicionales este segmento de primera necesidad pesó considerablemente menos en la estructura de ingresos, abarcando el 28,0% del total facturado.

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Esta transición estructural hacia formatos más económicos se aceleró al mes siguiente. El reporte de Scentia evidencia que en agosto las grandes cadenas de supermercados empeoraron su performance con un desplome del 3,3% interanual. Como contrapartida, los formatos alternativos amortiguaron el golpe: los autoservicios independientes cayeron un leve 1,3% y los mayoristas retrocedieron un 1,8%.

En medio de un escenario general deprimido, las ventas del e-commerce volaron un 36,9% interanual durante agosto. El consumidor ya no solo camina buscando precios; ahora rastrea agresivamente promociones, cuotas y reintegros bancarios desde su celular para estoquearse. En las plataformas online, rubros esenciales como la alimentación lideraron las alzas con saltos del 56,7%.

Tarjeteo para subsistir

Un indicador de la tensión financiera que atraviesan los consumidores es la creciente dependencia del crédito para sostener los productos de consumo básico. El pago con tarjeta de crédito es la norma en los supermercados, donde este instrumento explicó el 41,9% de las ventas a precios corrientes. Un dato de relevancia en medio de un aumento de morosidad familiar de casi 13%, según datos del Banco Central.

La necesidad de "tarjetear" los alimentos ya permeó con fuerza en los canales de descuento. En los mayoristas, las ventas abonadas con tarjeta de crédito alcanzaron los 105.243 millones de pesos. Esta cifra representa el 26,2% del total de las transacciones del sector y exhibe un crecimiento nominal del 19,3% interanual.

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La paradoja del consumo discrecional

Mientras los canales de consumo masivo pierden por la merma de salario real, el gasto discrecional exhibió una dinámica paralela en el séptimo mes del año. Los centros de compras esquivaron los números en rojo profundo y registraron en julio un aumento interanual del 1,9% en términos reales.

La medición desestacionalizada intermensual de este sector comercial también anotó una variación positiva del 0,5% frente a junio. El volumen de negocios dentro de los shoppings estuvo fuertemente impulsado por el rubro de "indumentaria, calzado y marroquinería", que logró absorber el 30,6% de la facturación total. Un rubro que viene teniendo deflaciones en lo que va del año, pero que dificilmente tracciona para abajo la inflación.

ML