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El Riesgo País se ubica en 405 puntos básicos presionado por la volatilidad global en el sector energético

El indicador elaborado por el banco JP Morgan operó al alza este lunes y cerró en 405 puntos básicos. En un contexto de caída de los índices de Wall Street y de un fuerte incremento en los precios internacionales del petróleo debido a tensiones geopolíticas globales.

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El Riesgo País de la Argentina revirtió su tendencia descendente y subió hasta los 405 puntos básicos al cierre de la jornada de este lunes 13 de julio de 2026, de acuerdo con los paneles de Rava Bursátil. Tras haber alcanzado mínimos durante los días previos, los bonos soberanos locales experimentaron retrocesos condicionados por el clima adverso en los mercados internacionales, donde los inversores reaccionaron ante el recrudecimiento de conflictos que impactaron de forma directa en la cotización del crudo y las acciones de Nueva York.

A cuánto cotizó el riesgo país hoy en Argentina

Este lunes 13 de julio de 2026, el indicador medido por el banco norteamericano JP Morgan se posicionó en los 405 puntos básicos. Este movimiento representó un incremento respecto de los valores registrados en el cierre de la semana anterior, viéndose afectado principalmente por el comportamiento negativo de los títulos públicos en el exterior. Los mercados globales reflejaron caídas de hasta un 1,1% en los índices de Nueva York, mientras que las acciones argentinas mantuvieron un rumbo indefinido ante el nuevo panorama externo.

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La evolución del Riesgo País en la última semana

Durante el transcurso de la última semana, el indicador clave de JP Morgan había mostrado una marcada consolidación a la baja, logrando quebrar sucesivos pisos dentro de la actual administración económica. El pasado jueves 9 de julio de 2026, el índice retrocedió cuatro unidades ubicándose muy cerca de perforar la barrera de los 400 puntos básicos, un valor con un fuerte impacto simbólico para las proyecciones del mercado financiero local.

Posteriormente, en la jornada del viernes 10 de julio, las planillas de Rava Bursátil reflejaron que el Riesgo País perforó los 402 puntos básicos a las 16:00 horas. Este descenso acumulado en la primera semana de julio fue del 5,4%, estableciendo en ese momento el nivel más bajo para el índice soberano desde marzo del año 2018, en medio de las expectativas por los esquemas de pagos de deuda y la liquidación de activos financieros diferidos.

Sin embargo, el inicio de la actividad bursátil este lunes 13 de julio interrumpió el sendero de mejoras debido al contexto internacional. Los inversores reordenaron sus carteras globales ante el salto de más del 3% en los precios del petróleo crudo, interrumpiendo transitoriamente la aproximación del indicador argentino hacia el umbral inferior de los 400 puntos.

Qué es el Riesgo País

El Riesgo País es un índice económico que calcula diariamente la entidad financiera JP Morgan con el objetivo de medir el diferencial de tasa de interés que paga un país emergente frente a los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, los cuales son considerados teóricamente el activo financiero libre de riesgo en el mercado internacional. Este diferencial se expresa en puntos básicos, donde cada 100 puntos equivalen a un 1% de tasa adicional sobre el rendimiento estadounidense.

La cotización de este indicador se vincula de manera directa con la evolución del valor de los bonos soberanos en el mercado secundario. Cuando el precio de los títulos públicos de una nación cae, su rendimiento o tasa implícita aumenta automáticamente, lo que se traduce en un incremento en el valor del Riesgo País; por el contrario, un aumento sostenido en las paridades de los bonos reduce la brecha de tasas y genera una caída en el índice.

Para la economía de un país, el valor del Riesgo País funciona como un termómetro de la confianza que poseen los inversores e instituciones extranjeras sobre su capacidad de pago y solvencia financiera a largo plazo. Un índice elevado restringe la posibilidad de emitir nueva deuda externa o refinanciar los compromisos vigentes a tasas razonables, obligando tanto al Estado como a las corporaciones privadas locales a afrontar costos de financiamiento sustancialmente superiores a los de otros mercados de la región.